El sacerdote Antonio Guisado, nuevo miembro de la Real Academia de Extremadura

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Cuenta Fran Horrilo en el diario extremeño «Hoy» y recoge Religión Digital que, a sus 79 años, Antonio Guisado Tapia, sacerdote de Villanueva de la Serena (Badajoz), donde ha ejerce desde hace más de 50 años su ministerio, sigue siendo el paradigma perfecto de la sencillez, la humildad y la modestia, así como el ejemplo vivo de una vida entregada al servicio de los demás. Sólo desde esta perspectiva humana se puede comprender su última reacción, después de que el pasado mes le notificaran que había sido nombrado, por aclamación, nuevo académico correspondiente de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.
«Sin duda, ha sido algo inesperado y me ha sorprendido mucho este nombramiento, ya que considero que hay personas más preparadas que yo para este puesto», afirma con cierto pudor.
La noticia se la comunicó su buen amigo José Miguel Santiago Castelo, periodista, escritor y presidente de la Academia extremeña, que en más de una ocasión ha confesado su simpatía por la figura del nuevo académico.
Santiago Castelo justifica este nombramiento recordando que Guisado «es una persona que goza de un gran respeto, de un gran cariño y de mucha admiración a nivel cultural extremeño, y todo ello debido a su extraordinaria labor como investigador y compositor musical».
Una vertiente compositora de la que puede dar buena cuenta el propio Castelo, ya que algunos de sus textos han sido transformados en notas musicales por el nuevo académico, dando como resultado composiciones tan bellas como la habanera ‘Clavo y cintura’, que tan de moda ha puesto la propia coral Villanovense que dirige desde hace más de treinta años el párroco emérito de la iglesia de San Francisco.

Dos facetas inseparables. sacerdocio y música

Y es que estas dos facetas, la sacerdotal y la musical, siempre han ido parejas e indisolubles en la vida de Guisado, ya que si la primera llegó de manera vocacional, la segunda siempre fue una pasión que empezó a cultivar de manera especial en su época de seminario de la mano de Cesáreo Bermudo y a la que ha seguido enganchada con los años.
Y eso que, como confiensa, en el seminario también destacó en otra de sus aficiones, el fútbol: «Recuerdo que jugábamos una liga muy reñida y yo siempre era el máximo goleador».
No obstante, pronto colgó las botas, siendo finalmente su faceta musical la que ha catapultado a este villanovense a la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, ya que su labor no sólo se ha limitado a dirigir primero a un coro de voces femeninas fundado en 1953, que luego desembocó en 1978 en la coral, sino que se ha extendido a la investigación y a la composición musical.

Escapadas musicales

Famosas son sus escapadas por los pueblos de Extremadura, con grabadora en mano, buscando a aquellas personas mayores que le pudieran cantar alguna canción antigua que luego él pudiera plasmar en una partitura. Villancicos, canciones que sonaban en época de siega, de esquila, en las matanzas… «Se trata de no perder lo nuestro, nuestro folclore. Por eso, antes de que esas personas se lleven para siempre esa música y esas canciones populares con su muerte, trato de rescatarlas. Ellos me cantan, yo lo grabo y lo difícil viene luego, cuando hay que poner todo eso en una partitura».
Esa ardua labor investigadora y de composición justifica sin duda los seis libros que lleva publicados hasta la fecha. ‘Cancionero litúrgico’, ‘Cantad, corales, cantad’, ‘Canciones populares extremeñas’, ‘Cantemos gozosos’, ‘Vamos cantando’ y ‘Misa gloria a dios en la tierra y otras canciones para la eucaristía’ forman, hasta la fecha, el rico legado que Guisado ha querido dejar a Extremadura. No obstante, anuncia nuevas publicaciones que saldrán «en breve», entre ellas un cancionero extremeño para usar en actos litúrgicos.
Unos libros que han servido para enriquecer el repertorio de las corales, no sólo de la región sino de todo el país, y también para adornar con notas musicales textos de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz o los referidos del propio Santiago Castelo. Y es que, como admite Guisado, «cuando compongo algo trato que las letras sean de calidad, ya que si no es difícil que encuentre la inspiración».

Gran patrimonio

Su objetivo ahora como académico es «aportar a mi querida Extremadura lo que yo pueda y sepa», porque si algo tiene claro Guisado es que nuestra comunidad autónoma «puede presumir de tener un patrimonio musical y un folclore de muchos quilates y muy abundante, sobre todo en el tema de villancicos, pues en nuestra región hay una riqueza fabulosa de estas canciones de Navidad».
Una fertilidad en el campo del folclore a la que hay que unir «la calidad de música coral» existente en la comunidad autónoma. Algo en lo que, sin duda, ha incidido el relevante papel que ha ido adquiriendo con los años la Federación de Corales de Extremadura, de la que Guisado fue uno de los precursores y su primer presidente en 1987. Un órgano que comenzó aunando a 7 u 8 agrupaciones corales y que ahora acoge bajo su manto a 75.

762 conciertos

Precisamente, una de esas agrupaciones, la Coral Villanovense, ha ofrecido ya la friolera de 762 conciertos bajo la batuta de Guisado. Una música que se ha extendido por todos los rincones de Extremadura, de España y de Europa. Precisamente, en Viena, el nuevo académico vivió una de las anécdotas más gozosas de su andadura, cuando vieron que entre el público de la capital austríaca se encontraba una española que, a la postre, resultó ser extremeña. En concreto, de Madrigal de la Vera. Tal fue la alegría de los componentes de la coral que no dudaron en obsequiar a su paisana con una canción popular de aquella población cacereña y le regalaron el primer disco que acababa de sacar la coral, que firmaron todos sus componentes.
No será hasta el próximo mes de septiembre cuando se conozca la letra asignada al nuevo académico correspondiente. No obstante, de lo que no duda Santiago Castelo es que Guisado «nos va a ser muy útil en aspectos referentes a la música, ya que todo lo que le encomendemos seguro que lo hará con el rigor y la diligencia que acostumbra».
Lo cierto es que algo tendrá don Antonio cuando a su recién estrenada condición de académico, tiene que unir el honor de haber recibido la primera Medalla de Villanueva de la Serena, al tiempo que también da nombre ya a una calle de su población natal.
Unos reconocimientos, como admite, que «ni pedí, ni esperé», pero que vienen a certificar que, al menos, Antonio Guisado sí que ha conseguido ser profeta en su tierra.

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