Los mejores bocadillos del Vaticano

Desde una de las calles menos frecuentadas del vecindario del Vaticano, los clientes de Giussepina Guori tienen una vista completa de la ventana del Papa.

Giussepina Guori
Se puede decir que esta es la tienda del Vaticano, porque todos los que comen aquí son del Vaticano: periodistas, sacerdotes, cardenales. Todos los que vienen aquí son nuestros amigos.

Pina, como le llaman sus clientes, es muy conocida en el Vaticano por sus sandwiches. Ella dice muy humildemente que son los mejores del mundo.

Aquí vienen empleados del Vaticano tanto altos cargos como laicos, para probar los famosos sandwiches de Pina. Este franciscano no resistió las ganas de comerse dos.

Es la segunda vez que vengo. Ayer vine a cenar y estuvo fantástico. Entonces, volví hoy de nuevo a almorzar.

Pina ha forjado amistades muy especiales con clientes gracias a su tienda. Por ejemplo, el cardenal alemán Joachim Meisner, quien ha escrito sobre ella y su famosa comida en uno de sus libros.

Giussepina Guori
¡Yo creía que lo habían elegido Papa, porque cuando vi en la televisión que era un Papa alemán, estaba convencida de que era mi Meisner! Después del cónclave vino a visitarme y me dijo que el nuevo Papa había llorado en su hombro.

También el cardenal Ratzinger venía a la tienda de Pina a comprar pan, antes de ser elegido Papa. Dice que se acordó de ella cuando lo saludó en una audiencia.

Giussepina Guori
Le dije ¡Su Santidad! y él se puso muy feliz cuando me vio. Todavía me acuerdo de cuando pasaba por aquí.

Gracias a su cariño por la comunidad del Vaticano ha recibido varios regalos especiales. Como este certificado del Vaticano bendecido por el Papa para conmemorar los 30 años de su matrimonio.

Para Pina, su tienda es más que un negocio. Es un punto de encuentro muy especial tanto para sus clientes como para ella.

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