El obispo de Santander resalta que la nueva encíclica del Papa es un llamamiento a la necesidad de Dios en la vida pública

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El obispo de Santander, Monseñor Vicente Jiménez, ha publicado una Carta pastoral, que reproducimos íntegra al final, con el fin de difundir «entre los diocesanos» las líneas maestras de la nueva encíclica de Benedicto XVI, ‘Caritas in Veritate’ (La Caridad en la Verdad). El prelado «anima a su lectura y meditación», con el fin de que sea «luz que oriente nuestro comportamiento»
Para Monseñor Jiménez, el Papa reclama, como conclusión general en su encíclica, la «necesidad de Dios en la vida pública», porque «sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es». Es decir que «el humanismo que excluye a Dios, es un humanismo inhumano», sostiene.

El obispo añade que el Papa analiza «con claridad y rigor» los nuevos problemas de «nuestro mundo», especialmente la crisis económica y el tema de la globalización.

Monseñor Jiménez Zamora destaca que la caridad es la «vía maestra» de la doctrina social de la Iglesia; pero esta misma caridad «exige la justicia y lleva a ésta a su plenitud». Caridad y justicia se apoyan «en la verdad», que proviene, al mismo tiempo, «de la razón y de la fe», precisa el prelado.

El Obispo de Santander resalta que el Papa, en su tercera encíclica, invoca «una nueva síntesis humanista» para combatir la actual actitud financiera que es «en buena parte especulativa». En lo relativo al fenómeno de las migraciones sostiene que éste es «frecuentemente provocado y no gestionado adecuadamente». Benedicto
XVI también denuncia la explotación «sin reglas» de los recursos de la tierra.

Respecto a la cuestión «compleja» de la globalización y de la interdependencia planetaria, el obispo destaca que para el Papa la globalización no es sólo un tema «económico», sino también «cultural», en el que los hombres deben ser «protagonistas y no víctimas». En la globalización «debemos actuar» con criterios de «caridad y de verdad para construir la civilización del amor», orientada por la «relacionalidad, la comunión y la participación».

Para Monseñor Jiménez, la nueva encíclica del Papa aborda también otras cuestiones desde una perspectiva de la
antropología teológica y del humanismo cristiano, como es «la relación» entre fraternidad, Estado y sociedad civil.

En lo concerniente a los derechos y deberes humanos, gobiernos y organismos internacionales «no pueden olvidar la objetividad e indisponibilidad de los derechos»; y respecto de la economía, ésta tiene la «necesidad de la ética» para su correcto funcionamiento.

Monseñor Jiménez recuerda que el Papa también resalta la «importancia» de la educación, de la bioética y de la paz de los pueblos, y frente al laicismo y al fundamentalismo, «dos patologías de nuestro tiempo», el Papa defiende el «valor de la religión» y la «contribución» de los cristianos «al bien común por medio de su fe».

La encíclica ‘Caritas in veritate’ está en continuidad con todo el cuerpo de la doctrina social anterior, especialmente de la divulgada por Pablo VI y por Juan Pablo II. Por este motivo, esta nueva recuerda los «grandes principios» del bien común, de la solidaridad, de la subsidiariedad y del desarrollo de «todo el hombre y de todos los hombres». Con todo, la encíclica, supone «un avance» al abordar cuestiones nuevas de la situación actual, precisó Monseñor Jiménez.

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LA NUEVA ENCÍCLICA DE BENEDICTO XVI
El desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
El Papa Benedicto XVI acaba de publicar el día 7 d e julio su tercera encíclica titulada Caritas in veritate sobre el desarrollo humano integral en la caridad y la verdad.
La carta encíclica está fechada el 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo. En esta breve carta pastoral quiero hacer una primera aproximación a su contenido, para animar a todos los diocesanos a su lectura y meditación, con el fin de que sea luz que oriente nuestro comportamiento.
La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Esta afirmación es una de las claves fundamentales de toda la encíclica. Ahora bien, la caridad exige la justicia y lleva a ésta a su plenitud. Caridad y justicia se apoyan en la verdad, que proviene, al mismo tiempo, de la razón y la de la fe.
La encíclica Caritas in veritate está en continuidad con todo el cuerpo de la doctrina social anterior, especialmente del Papa Pablo VI y de Juan Pablo II. De ahí que recuerde los grandes principios del bien común, de la solidaridad, de la subsidiariedad y del desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres. Pero, a la vez, supone un avance al bordar cuestiones nuevas en la situación actual.
Por eso el Papa analiza con claridad y rigor los nuevos problemas de nuestro mundo, especialmente la crisis económica y el tema de la globalización.
Me permito señalar, en línea de rápido apunte, algunos de los temas tratados por Benedicto XVI en esta importante encíclica.
En el capítulo dedicado al desarrollo humano en nuestro tiempo, el Papa invoca una nueva síntesis humanista frente a algunas distorsiones: una actitud financiera en buena parte especulativa; el fenómeno de las migraciones frecuentemente provocado y no gestionado adecuadamente; la explotación sin reglas de los recursos de la tierra.
Trata la cuestión compleja de la globalización o interdependencia planetaria, que no es sólo un tema económico, sino también cultural, en el que los hombres deben ser protagonistas y no víctimas. En la globalización debemos actuar con criterios de caridad y verdad para construir la civilización del amor, orientada por la relacionalidad, comunión y participación.
La encíclica, desde una perspectiva de antropología teológica y de humanismo cristiano, estudia otras cuestiones, que sólo apunto, a modo de titulares. La relación entre fraternidad, Estado y sociedad civil. Los derechos y deberes humanos: gobiernos y organismos internacionales no pueden olvidar “la objetividad e indisponibilidad de los derechos”. La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento. La importancia de la educación, la bioética y la paz de los pueblos. Frente al laicismo y al fundamentalismo, dos patologías de nuestro tiempo, el Papa defiende el valor de la religión y la contribución de los cristianos desde su fe al bien común.
En la conclusión Benedicto XVI reclama la necesidad de Dios en la vida
pública, porque “sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es”. “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano

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