El arzobispo de Valencia ordena cuatro nuevos sacerdotes y les animas a testimoniar con valor el Evangelio

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El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha afirmado hoy que “es preciso que los sacerdotes con su vida y sus obras, se distingan por el vigor del testimonio evangélico y ese vigor hay que cultivarlo en la oración”.
Durante la homilía que ha pronunciado en la misa de ordenación sacerdotal de cuatro jóvenes diáconos, que ha presidido esta mañana en la Catedral de Valencia, monseñor Osoro ha destacado la “grandeza” y “belleza” del ministerio sacerdotal y ha animado a los nuevos presbíteros a emprender “la nueva evangelización con un nuevo ardor, nuevos métodos y nueva expresión”.
Según el prelado, esta tarea “exige sacerdotes radical e integralmente inmersos en el ministerio de Cristo, con esa capacidad para realizar un nuevo estilo de vida pastoral que esté enmarcado por la profunda comunión con el Papa, con el Obispo y entre sí”.
Asimismo, el arzobispo de Valencia ha asegurado que “la “belleza del ministerio sacerdotal es tan grande, que cuando la contemplamos quedamos sin palabras, inmersos en el misterio, sorprendidos por las obras de Dios”. Dirigiéndose a los nuevos sacerdotes, el prelado ha exclamado “¡qué bella ha sido vuestra historia de la llamada, donde se fraguó un sí al Señor antes de la entrada al Seminario!”.
Durante la ceremonia, ha recibido la ordenación sacerdotal Pablo Villarroya Aguilar, de Valencia y 26 años; Alejandro Navarro Mulet, de Silla y 24 años, y Eduardo Saiz Lara, de Huete (Cuenca), de 24 años, todos ellos diáconos del Colegio Mayor La Presentación de Nuestra Señora y de Santo Tomás de Villanueva; así como el joven Juan Enrique Pascual Tomás, natural de Llocnou d’En Fenollet, procedente del Real Colegio Seminario Corpus Christi “El Patriarca” de Valencia.
Pablo Villarroya, cuya parroquia de origen es Santa María de Jesús de Valencia, ha ejercido su labor pastoral de los últimos dos años en la de la Asunción de Nuestra Señora de Lliria.
Por su parte, Alejandro Navarro procede de la parroquia de San Roque de Silla y ha colaborado en la pastoral de las de Jesús Maestro de Valencia, Santa María Madre de Cristo de Pinedo y en la del Patriarca San José en El Saler.
Igualmente, Eduardo Saiz, cuya parroquia de origen es Santa María de Jesús de Valencia, ha ayudado en la labor pastoral durante los últimos dos años en la parroquia valenciana de Nuestra Señora de los Dolores-Sagrada Familia.
Finalmente, Juan Enrique Pascual fue monaguillo de la parroquia de su localidad natal, Llocnou d’En Fenollet y, posteriormente, sacristán. Precisamente, el párroco de esta población, que actualmente es misionero en Lima (Perú), fue el director espiritual del joven diácono.
Previamente, a la celebración de la eucaristía, el nuevo deán-presidente de la Seo, el canónigo Emilio Aliaga, cuya designación fue confirmada el pasado martes por el arzobispo, ha tomado posesión también de su cargo junto al nuevo vicepresidente del Cabildo, el canónigo Miguel Payá, en una ceremonia que ha tenido lugar en la capilla de San Pedro de la Catedral.

Ceremonia de ordenación sacerdotal
Tras la proclamación de la Palabra de Dios, el rito de ordenación, que tiene su origen en los primeros tiempos del cristianismo, ha dado comienzo con la “llamada a los elegidos, ya que es la Iglesia quien llama por medio del obispo a quienes va a confiar el ministerio”, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de la comisión de Liturgia del Arzobispado.

A continuación, y tras la homilía de monseñor Osoro, los ordenandos se han levantado y delante del arzobispo “han manifestado su voluntad de acceder al ministerio” y, posteriormente, cada uno de ellos se ha acercado al prelado para, “arrodillado ante él, poner sus manos junto a las suyas”.

Seguidamente, los cuatro diáconos se han postrado con el rostro en tierra “como signo de total disponibilidad y preparación a recibir la gracia del Espíritu Santo” y, después, una vez de rodillas, se han cantado las Letanías de los Santos.

La imposición de manos y oración consecratoria se ha desarrollado, luego, “en silencio”, según las mismas fuentes, que han asegurado que “heredada de los Apóstoles, es una acción que simboliza y realiza la transmisión de la gracia en orden a la misión ministerial de la Iglesia”. La oración consecratoria, que “pide al Padre por mediación del Hijo que envíe a los ordenandos una especial efusión del Espíritu Santo y que acompaña a la imposición de manos”, indica la finalidad y el sentido de la ordenación de los presbíteros.

Después de la imposición de manos del arzobispo de Valencia, todos los presbíteros concelebrantes han puesto a su vez las manos a los diáconos, “significando la unidad del presbiterio con el obispo y la común participación en el mismo sacerdocio de Cristo”. El prelado ha pronunciado la oración de consagración con las manos extendidas mientras que los ordenandos estaban arrodillados ante él.

Acabada la ordenación, varios presbíteros han colocado la estola y la casulla a los nuevos sacerdotes y, a continuación, el arzobispo ha ungido con el crisma las manos de cada nuevo presbítero, como “se unge todo lo que va a ser dedicado a Dios”.

Posteriormente, representantes de los fieles han presentado, “en nombre del pueblo fiel”, el pan y el vino para la eucaristía al titular de la archidiócesis, cuyas ofrendas ha entregado a cada uno de los nuevos sacerdotes. Finalmente, monseñor Carlos Osoro junto a los rectores de los Seminarios han dado a cada uno de ellos el beso de la paz y, a partir de ese momento, ha comenzado la liturgia eucarística. Al final de la celebración, los nuevos sacerdotes han recibido la felicitación de sus familiares y amigos.

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