Para el cardenal Rouco asistimos a una crisis de conciencia que afecta sobre todo al derecho a la vida y a la familia

rouco(AD). roucoceu5-1Según ha difundido el portal Análisis Digital de la Fundación García Morente, institución organizadora del curso “Ética y futuro de la Democracia”, el arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal Antonio María Rouco Varela, en su conferencia de clausura de este evento sobre “Presupuestos prepolíticos de la Democracia” manifestó que “el derecho a la vida, la familia y el aborto son los más afectados por esta crisis de conciencia” que padecemos.
El cardenal Rouco Varela dividió su exposición en cuatro partes: una cuestión de máxima actualidad, la relación entre el Estado y la Democracia, la Democracia en la historia y la precisión de los presupuestos preopolíticos de la Democracia. Concluyó, además, con una alusión final en torno al derecho natural.
Partiendo del histórico diálogo entre Habermas y el entonces cardenal Ratzinger –hoy Benedicto XVI-, en la Universidad de Munich hace cinco años, el cardenal destacó que a ambos les unía la preocupación por el Estado democrático de derecho y por la nueva situación histórico-política. Así, abogó por aclarar en su valor ético universal el derecho, la naturaleza y la razón y por entablar un diálogo abierto y libre entre la fe cristiana y la racionalidad europea.
“Sólo recorriendo la vía espiritual es posible solucionar las actuales patologías de la religión y la razón, hoy amenazadas”, afirmó. Sin embargo, ahondó en que se desbordan los límites cuando el hombre “pierde la conciencia social sobre el valor trascendente de los derechos fundamentales y el de las instituciones básicas en las que se trata y legisla esas materias”.
Para el cardenal de Madrid, “el derecho a la vida, la familia y el aborto son los más afectados por esta crisis de conciencia”. Precisamente, recordó que fue a comienzos de los años 70 cuando se abrieron las puertas a la despenalización del aborto y a los supuestos “derechos” reproductivos de la mujer y a una “muerte digna”. “El derecho a la vida –dijo- queda totalmente turbado”.
En este sentido, destacó que el embrión es tratado como material meramente bio-genético para su manipulación en laboratorio. “¿A qué extremo hemos llegado?”, se preguntó. Es un problema grave, destacó, pues ¿quién tiene derecho a la vida en la sociedad actual? ¿Quién decide y cómo se decide sobre este aspecto para el bien y la paz de la sociedad?” Dicho esto, se refirió a la institución familiar, como mero producto de factores culturales y reiteró que “en las experiencias más hondas del ser humano es donde más se refleja la crisis de conciencia”. También, se refirió al derecho al trabajo y al tratamiento público y regulación práctica de la libertad religiosa y de expresión.
Se refirió, además, a las nuevas versiones de laicismos radical que “creíamos enterrados” y dijo que “el fundamento ético-jurídico de la Democracia está más vivo que nunca y es una cuestión urgente”.

Fudamentos de la democracia

Para dar respuesta a los fundamentos prepolíticos del Estado, subrayó que es inevitable preguntarse por el mismo Estado: “¿Cuál es su razón de ser? ¿Tiene razón de ser ética?” En este sentido, se remitió al magisterio pontificio desde Pablo VI y recordó que “a la perspectiva humana le es innata la condición social y precisa, para su realización, de la cooperación de los otros”. “Aquí, añadió, reside la consistencia del Estado”.
Habló, también de la compleja problemática del estado, de las entidades supraestatales y de la ONU, “solucionada si en sus planteamientos no se olvida la finalidad antropológica de lo político”.

Historia de la democracia

Haciendo un repaso de los momentos históricos más importantes de la Democracia, el cardenal explicó que “en la experiencia de la Democracia desde el primer momento se mantuvo abierta la pregunta por fundamento ultimo de la autoridad publica”. Así, afirmó que “la tesis central del pensamiento cristiano -desde el filosófico como desde el teológico- es darle a César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. “La idea cristiana –agregó- es que el poder viene a la autoridad política a través del pueblo”.
A este propósito, hizo alusión a las monarquías absolutas y aseguró que “por encima del pueblo no hay instancia ética superior”. También, recordó que la Segunda Guerra Mundial, “dramática coyuntura política” y los totalitarismos suscitaron una “concepción liberal de la ética, el estado, el derecho y la religión”.
Dando un paso hacia los años 70 del siglo XX, subrayó que “el impacto en el pensamiento de los países y practicas políticas de los estados europeos fue desolador” pero que, si cabe, el efecto más grave fue el efecto destructivo en el reconocimiento de la dignidad de la persona humana como sujeto y titular de estos derechos”.

Presupuestos prepolíticos de la Democracia

“No hay –afirmó de manera taxativa- alternativa ética o anarquista al Estado”. Así, puso de manifiesto que la comunidad política es constituida por todos los ciudadanos libres ante la ley.
Finalmente, sostuvo que “el ser humano es inherente y tiene carácter personal siempre”, defendió el bien común como finalidad y objetivo último de la existencia del Estado, el respeto escrupuloso de los derechos humanos, el principio de subsidiariedad…
A preguntas de los asistentes, el cardenal invitó a “votar con prudencia” y “hacer uso de esta virtud”, que según santo Tomás, tiene como objeto aplicar criterios morales de verdad, bien, fe, y de la caridad cristiana a las situaciones concretas.
En cuanto a la objeción de conciencia, dijo que hay que “distinguir entre el católico que opera activamente en la acción de una ley porque no puede ser sujeto activo de una legislación contraria a la moral o la ley de Dios”. “Si la ley es negativa, no se puede acatar, no se puede cumplir. Siempre es obligado para un católico vivir sus responsabilidades políticas”.
“A un medico no se le puede obligar a una acción medica abortiva, tiene que negarse, o el de repartir la píldora del día después”.
Concluyó diciendo que “es una acción terrible eliminar la vida o a un ser humano porque viene malformado”. “De consecuencias enormes”. “Nos quedamos sin saber si se tiene derecho a la vida más allá del poder de los hombres, es la gran cuestión en la que estamos inmersos”.

Antes de la intervención del cardenal de Madrid intervinieron ayer en este curso José María Azanar, expresidente del Gobierno, y Francisco Vázquez, actual embajador de España cerca de la Santa Sede.
El primero de ellos señaló, entre otras cosas, durante su conferencia sobre las bases éticas de la democracia en Occidente que “éste no es una zona geográfica sino un modelo de sociedad con valores y virtudes de raíces cristianas”, ha afirmado José Maria Aznar durante su conferencia sobre las bases éticas de la democracia en Occidente.
Por su parte, Francisco Vázquez disertó ayer sobre la Ética y los Derechos Sociales, destcando que el déficit de ética en las estructuras económicas es una de las causas de la crisis económica y afirmó que “la Iglesia católica tiene su propio patrimonio doctrinal y no necesita pedir préstamos a nadie para ofrecer su propia visión de las cosas”.
Otros ponente en esta jornada fue ayer el filósofo Alejando Llano, exrector de la Universidad de Navarra, quien tomando pie de la frase “Vivimos en una ficción y esa ficción se ha tornado inhabitable”, del ex presidente checo, Václav Havel, empezaba una ponencia brillante bajo el título “Democracia y racionalidad”.

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