Mons. Jesús Sanz dedica su carta del próximo domingo a las elecciones europeas

mons-sanz-montes3Construir una mejor casa europea
Queridos hermanos y amigos: Paz y Bien.
En comunión con mis hermanos obispos de Europa, hago mía la declaración conjunta que hemos preparado ante la cita electoral europea del próximo domingo 7 de junio.
«Después de 64 años de desarrollo pacífico, y a los 20 años de la caída del Telón de acero, que puso término a la división del continente, el proceso de integración europea merece ser apreciado, a pesar de algunas lagunas. Por este motivo, los Obispos de Europa apoyamos y promovemos la Unión Europea como proyecto de esperanza para todos los ciudadanos. Incluso en este tiempo de incertidumbres debidas a la crisis financiera y económica, la Unión Europea ha demostrado que es una casa segura que se esfuerza por preservar la estabilidad y la solidaridad entre sus miembros. Hoy, en 2009, la Unión Europea tiene la capacidad y los medios para responder a los retos más urgentes y apremiantes de nuestro tiempo.
La Iglesia católica ha apoyado desde el principio el proyecto de integración europea. Todo cristiano tiene, no solamente el derecho, sino también la responsabilidad de comprometerse activamente en este proyecto ejerciendo su derecho de voto. La participación de los cristianos es esencial para redescubrir el “alma de Europa” que es vital para responder a las necesidades fundamentales de la persona humana y para el servicio del bien común.
Los principios fundamentales de toda sociedad son la dignidad humana, la promoción del bien común, los cuales deben encontrarse en el corazón mismo de todas las políticas de la Unión Europea. Teniendo en cuenta el importante papel desempeñado por el Parlamento Europeo, esperamos de sus miembros que participen y contribuyan activamente en lo siguiente:
Respetar la vida humana desde la concepción a la muerte natural, como parte integrante de las legislaciones, programas y políticas de la Unión Europea.
Apoyar a la familia fundada sobre el matrimonio, -entendido como la unión entre un hombre y una mujer- como unidad básica de la sociedad.
Promover los derechos sociales de los trabajadores procurándoles condiciones de trabajo respetuosas de su salud, de su seguridad y de su dignidad.
Promover una gobernabilidad económica fundada en valores éticos dirigida a un desarrollo humano duradero, en el seno de la Unión Europea y a nivel mundial.
Promover la justicia en las relaciones de la Unión Europea con los países en vías de desarrollo mediante una asistencia financiera y unas relaciones innovadoras.
Demostrar la solidaridad mediante la elaboración de políticas de ayuda para con los más débiles y más necesitados en nuestra sociedad (en particular, los discapacitados, los que demandan asilo, los inmigrantes).
Proteger la Creación mediante la lucha contra el cambio climático y animando a tener un estilo de vida basado en la moderación.
Promover la paz en el mundo mediante una política exterior de la Unión Europea coordenada y coherente.
Iluminados y guiados por la enseñanza de Cristo, los cristianos están dispuestos y deseosos de contribuir a la satisfacción de estas aspiraciones, en el espíritu de la declaración de Su Santidad el Papa Juan Pablo II: “La inspiración cristiana puede transformar la integración política, cultural y económica en una convivencia en la cual todos los europeos se sientan en su propia casa” (Ecclesia in Europa, 121)».
Más que una lucha de poder, nos deberíamos plantear unas elecciones como una ocasión para elegir a quienes mejor puedan servir a las personas y a los pueblos, apostando por aquello que hace más verdadera y pacífica, más justa y solidaria, más libre y más bella, la vida que Dios nos ha dado. Así lo deseo y en este sentido también yo votaré.
El Señor os bendiga y os guarde.
+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca

31.05.2009

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