La “generación digital”. Carta pastoral de Mons. Martínez Sistach

mons-martinez-sistachPara la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales, que se celebra coincidiendo con la fiesta de la Ascensión del Señor al cielo, Benedicto XVI ha elegido el tema de las nuevas tecnologías como fuente de unas nuevas relaciones. El lema dice textualmente: “Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de diálogo, de respeto y de amistad”.

En su mensaje publicado con motivo de esta jornada, que el santo Padre cada año hace público el 24 de enero, fiesta de San Francisco de sales, patrono de los periodistas, Benedicto XVI reconoce que las nuevas tecnologías digitales están provocando grandes transformaciones en los modelos de comunicación y en las relaciones humanas. Los destinatarios del mensaje son especialmente los jóvenes, porque estos cambios tienen más relieve entre la juventud, que ha crecido en estrecho contacto con estas nuevas técnicas de comunicación y que, por tanto, se siente a gusto en el mundo digital. Son los miembros que componen la llamada por el Papa “generación digital”.

A sus 82 años, Benedicto XVI reconoce “el continente digital nos resulta menos familiar a muchos de nosotros, adultos, que hemos tenido que empezar a entenderlo y a apreciar las oportunidades que ofrece para la comunicación”.

Es bien cierto que el fácil acceso a teléfonos móviles y computadoras, unido a la dimensión global y omnipresente de internet -como dice Benedicto XVI- “han multiplicado los medios para enviar instantáneamente palabras e imágenes a grandes distancias e incluso a los lugares más remotos del mundo”. De esta nueva cultura de comunicación derivan muchos beneficios: las familias pueden permanecer en contacto a pesar de que sus miembros estén muy lejos los unos de los otros; los estudiantes e investigadores tienen un acceso más fácil e inmediato a documentos, fuentes y descubrimientos científicos, y pueden así trabajar en equipo desde diversos lugares.

Los expertos en comunicación valoran muy positivamente un aspecto que no olvida Benedicto XVI en su mensaje: la naturaleza interactiva de los nuevos medios, que rompe la pasividad y permite formas más dinámicas de aprendizaje, y formas más activas y críticas de comunicación, rompiendo la pasividad de los usuarios de algunos de los actuales medios de comunicación social.

Como es obvio, no podemos olvidar la importancia de los contenidos en la comunicación digital. Es aquí donde aparece la ambivalencia moral de estos nuevos instrumentos, que pueden ser utilizados tanto para el bien como para el mal. Esta es una responsabilidad de los que trabajan en el sector de la producción y difusión de los contenidos, que siempre debieran respetar la dignidad y el valor de la persona humana. Pero también hay una responsabilidad de los usuarios, y por ello, aquellos que utilizan estas nuevas tecnologías –dice Benedicto XVI- “han de evitar compartir palabras e imágenes degradantes para el ser humano y excluir, por tanto, todo aquello que alimenta el odio y la intolerancia, envilece la belleza y la intimidad de la sexualidad humana, o explota a los débiles e indefensos”.

En este sentido, hemos de ser realistas y -como dice el santo Padre- “no dejarnos engañar por los que sólo buscan consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección misma se presenta como el bien, la novedad se confunde con la belleza y la experiencia subjetiva suplanta la verdad”. Me parece que tiene una especial importancia el problema de la verdad en las comunicaciones por internet. De faltar a la verdad, estas tecnologías no fomentan la comprensión, el respeto y la amistad entre las personas y los pueblos, sino que estas comunicaciones acaban alterando el derecho de las personas y las instituciones al honor y a la buena fama, y degradando el medio ambiente moral de una sociedad o de una colectividad.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal Arzobispo de Barcelona

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