A Cristo Rey por María Reina en el Santuario de Almada de Portugal

fatima-en-lisboaLa imagen de Nuestra Señora de Fátima que se venera en La Capelinha de las Apariciones fue llevada a Lisboa en el 50 Aniversario del Santuario de Cristo Rey

Lisboa se vistió de blanco el pasado fin de semana para vivir uno de los acontecimientos que pasarán a la historia de Portugal. Con pañuelos blancos recibían el pasado sábado 16 de mayo a su Reina Madre, la Virgen de Fátima, que fue traída expresamente de su Santuario de Cova de Iría para estar presente en el acto multitudinario que se viviría el domingo 17 de mayo. Con motivo del Cincuentenario del Monumento a Cristo Rey, en este Santuario de Almada miles de personas renovaron la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús y, de igual modo, se consagraron al Inmaculado Corazón de María. Entre los peregrinos no faltaron varios grupos de españoles que se unieron a los católicos portugueses en esta consagración “a Jesús por María”, procedentes de Madrid, Badajoz, Cartagena y Vigo.

La imagen de Nuestra Señora de Fátima que se venera en La Capelinha de las Apariciones abandonó su Santuario de Cova de Iría para tomar rumbo a Lisboa el sábado 16 sobre las ocho y media de la mañana. Tras su entrada triunfal con todos los honores y protocolos propios de Reina, se celebró una Eucaristía en la Plaza del Comercio presidida por el Cardenal Patriarca de Lisboa, D. José da Cruz Policarpo. Después de la celebración, la imagen de María Santísima cruzó el río Tajo acompañada de toda una procesión de barcos hasta Almada, donde al día siguiente se reuniría con su Hijo en el Santuario de Cristo Rey.

Este acto contó con la presencia del Enviado Especial del Santo Padre Benedicto XVI y Prefecto Emérito de la Congregación para la Causa de los Santos, D. José Saraiva Martins. Además asistieron el Presidente de la República, D. Anibal Cavaco Silva; el Presidente de la Asamblea de la República, D. Jaime Gama; el representante del Consejo de Ministros, D. Pedro Silva Pereira; el representante de la Gobernadora Civil de Setúbal (diócesis donde se encuentra el Santuario de Cristo Rey), D. Pedro Ruas, así como las autoridades militares. Participó también el representante de Gobierno de Estado de Río de Janeiro, D. Luís Carlos Pujiali y el representante de la Prefectura de la Ciudad de Río de Janeiro, D. Pedro Paulo Carvalho. Acompañaron al Cardenal Patriarca de Lisboa el Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa, D. Jorge Ortiga, el Nuncio Apostólico, D. Rino Passigatto, y gran parte de los obispos de Portugal. Tampoco quisieron perderse este hecho histórico el Arzobispo de Río de Janeiro, D. Orani Tempesta; el representante de la Conferencia Episcopal de Angola, el Arzobispo D. Damián Franclin; el representante de la Conferencia Episcopal de Mozambique, el Arzobispo D. Francisco Chimio y el obispo de Cabo Verde, D. Paulino Livramento Évora, entre otras muchas autoridades religiosas que se sumaron al acto.

Después de la intervención inicial del Obispo de Setúbal, D. Gilberto Reis y la lectura de la Carta del Papa Benedicto XVI en la que nombraba como Enviado Especial al Cardenal Saraiva Martins, se pudo escuchar el mensaje que pronunció el Santo Padre en el “Regina Coeli” saludando a los cristianos de Portugal – “que en este día se reunían con todo el Episcopado para celebrar el Cincuentenario de la inauguración del Santuario de Cristo Rey en Almada, en la diócesis de Setúbal”.

El Cardenal Saraiva Martins aludió en su Homilía a la idea de erigir sobre Lisboa un monumento semejante al Cristo Redentor de Río de Janeiro. Esta propuesta se convirtió en un proyecto nacional con el voto de los obispos portugueses en Fátima, el 20 de Abril de 1940. Frente a la creciente difusión de las ideologías ateas en las primeras décadas del siglo XX, a los obispos de Portugal les pareció oportuno levantar un monumento que expresara su fe y fuera simultáneamente una señal de desagravio frente a las faltas de respeto hacia Dios. Esta iniciativa de construir el Monumento fue reforzada como signo de súplica al Cielo para que Portugal no entrara en guerra.

Hace 110 años, ante los insistentes pedidos de la Beata María del Divino Corazón, Religiosa del Buen Pastor, el Santo Padre consagró el Género Humano al Corazón de Jesús. Así, el pasado domingo, Portugal quiso renovar esa consagración “unidos a varias hechas por Romanos Pontífices sus sucesores y por los Obispos de Portugal”. Para completar este apostolado al Sagrado Corazón de Jesús, en la celebración estuvieron presentes las reliquias de Santa Margarita María de Alacoque, que estarán en España el 21 de junio en la renovación de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús que se desarrollará en el Cerro de los Ángeles. Después de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, invocaron a María Santísima, Reina de la Paz, para consagrarse a su Corazón Inmaculado, para que por su intercesión “la Iglesia sea más santa y unida, más apostólica y misionera, y así el mundo crea que Dios es amor y Padre Misericordioso de toda la humanidad”.

“A Cristo Rey por María Reina”. Fue Ella quien llevó a todos los fieles hasta el Santuario de Almada a consagrarse Jesús. Con todos los honores de Reina, guió las embarcaciones por el río Tajo, guió los pasos de los peregrinos y guió los corazones hasta el de Su Hijo. Jesús, quien vino al mundo por María, quiere regresemos a Él también por María. Realmente, el fin de semana pasado, Nuestra Madre llevó muchas almas hasta el Corazón de Cristo Rey.

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