El obispo de Ávila pide en una carta que se marque la casilla de la Iglesia en la Declaración del IRPF

garciaburilloComo cada año, en los meses de mayo y junio, los contribuyentes tenemos una cita con Hacienda en nuestra declaración de Renta. La declaración nos ofrece un instrumento fácil y cómodo de colaborar con la Iglesia: la Asignación Tributaria, un signo de compromiso y una forma sencilla, fácil y gratuita de colaborar con la Iglesia católica.
Marcar la “X” en la asignación tributaria consiste en indicar al Estado que una parte del Impuesto de la Renta que nos corresponde pagar se entregue a la Iglesia.
¿A qué fines destina la Iglesia sus recursos? El dinero que perciben las Diócesis por este sistema, junto con el resto de sus recursos, lo destinan a sus cuatro fines propios marcados por la legislación eclesiástica: mantener a los sacerdotes, mantener el culto (acción litúrgica), el apostolado y el ejercicio de la caridad. Concretamente la Iglesia invierte sus bienes en el mantenimiento del culto, es decir en la conservación de más de 20.000 parroquias y construcción de nuevos templos, en el sostenimiento del clero, unos 20.000 sacerdotes en la actualidad, en el ejercicio del apostolado, o sea en el anuncio y la predicación de la Fe, y en el ejercicio de la caridad, que también denominamos como acción social de la Iglesia.
Con poco dinero, la Iglesia sigue haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto. Éste ha sido el lema de la anterior campaña. Y puede continuar en la tarea, con eficacia, gracias a la generosidad de aquellos que han encontrado su esperanza en la vida de la Iglesia. Recordemos, por ejemplo, la labor religiosa y espiritual, ya de por sí de gran significado social, que lleva siempre consigo otras funciones sociales como la enseñanza; la atención a los niños, a los ancianos, a los discapacitados; la acogida de los inmigrantes; el socorro personal e inmediato a quienes la crisis económica ha puesto en severas dificultades; o la labor de los misioneros en los lugares más pobres y alejados de la tierra. Nos da una gran alegría el hecho de que sea Cáritas la institución más destacada en estos momentos por su servicio a los más afectados en la crisis económica.
La última Campaña de la Declaración de la Renta, la de la primavera de 2008, correspondiente al IRPF de 2007, arrojó unos datos esperanzadores sobre el reconocimiento sereno de la labor que realiza la Iglesia en medio de nuestro mundo: casi un 1% más son las personas que han querido destinar una parte de sus impuestos a la Iglesia. Desde el cambio en el sistema en la Asignación Tributaria, del 0’52% al 0’7 %, ya la Iglesia dependía en exclusiva del número de personas que decidieran destinarle una parte de sus impuestos.

Es un motivo de gozo y gratitud que tanto en iglesias pequeñas, como en grandes diócesis, se ha experimentado en el último ejercicio un aumento de los porcentajes. Hablando de nuestra propia casa, la Diócesis de Ávila ha aumentado en 3575 el número de declarantes a favor de la Iglesia católica, y en la actualidad ascienden a 36.023 las declaraciones hechas con este objetivo; es decir, ha aumentado 1,64 puntos los declarantes respecto a la Campaña anterior.
Es necesario valorar en esta subida el esfuerzo que hemos realizado todas las diócesis y parroquias, aún las más pequeñas, en toda la geografía nacional por dar a conocer el cambio en el sistema de financiación y concienciando a toda la sociedad del bien social que la Iglesia representa. Muchas veces se habla de la Iglesia con lejanía. Pero hablan así quienes no conocen realmente la vida eclesial: sus importantes obras, la incontables personas, incluidos los laicos que colaboran generosamente en ella, la contribución al bien social que hace la educación en la fe, su espiritualidad y su generosidad. Con frecuencia se nos olvida pensar que la Iglesia somos todos aquellos que formamos la comunidad de los hijos de Dios. Si hablamos mal de la Iglesia, si la criticamos, en el fondo, estamos hablando mal de nosotros mismos. Detrás de todo lo que la Iglesia realiza hemos de ver y admirar a tantas personas que entregan su vida en bien de los demás y en el anuncio del Evangelio. Sin la ayuda de todos al marcar la “X” ellos no podrían seguir llevando a cabo la labor que realizan en estos momentos.
En definitiva, todas estas cifras hablan de generosidad, de desprendimiento, del reconocimiento de la labor que la Iglesia realiza, hablan, en definitiva, de caridad y de amor. Por eso, damos las gracias muy expresivamente a todos aquellos que han marcado la “X” en su Declaración y somos conscientes de que estamos de nuevo en situación de ser generosos.
Colaborar con el sostenimiento de la Iglesia es un compromiso que nos afecta a todos los bautizados que nos sentimos Iglesia y también a quienes estando alejados de la misma, valoran la labor que realiza en nuestra Sociedad. Hay muchos sistemas de colaboración económica con la Iglesia pero sin duda la forma más sencilla, que no excluye a las otras, es asignar un porcentaje de nuestros impuestos. De este modo no solo la sostenemos sino que manifestamos pública, aunque anónimamente, que somos muchos los que queremos y valoramos a la Iglesia.
Con gratitud os aluda y bendice vuestro Obispo.

+Jesús García Burillo
Obispo de Ávila.

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