«Cuando el amor es más que un discurso», carta de Mons. Jesús Sanz

dsc_34691
Queridos hermanos y amigos: paz y bien.
Con mucho gozo estamos celebrando nada menos que los cuarenta años de la puesta en marcha de la «Frater» (Fraternidad cristiana de personas con discapacidad) en la Diócesis de Huesca, que encuentra también su correspondiente gemela en la diócesis de Jaca a través de la delegación de la pastoral de la salud.
Toda la labor de la Iglesia en su misión Evangelizadora, quiere salir al paso del ejemplo del Señor. Él abrazó esa humanidad por la que dio la vida en un gesto redentor que nos libró del pecado y nos abrió la posibilidad de responder a Dios. Es lo que llamamos con toda brevedad y sencillez, ser santos. La santidad no es otra cosa que poder responder al proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros, y que se hace concreto en cada tramo de nuestra edad y en cada circunstancia de nuestra vida.
Jesús se encontró con niños, con jóvenes, con familias, con enfermos, con ricos y pobres, con personas buenas y conocidos pecadores. Para todos tuvo una palabra de esperanza y una gracia salvadora. Todo era ocasión para que esa vida, fuera pequeña o grande, sana o adolecida, piadosa o descreída, lozana o vetusta, para todos Jesús tenía algo que decir y que dar.
La Frater no es un colectivo que aborda la discapacidad de las personas como si fuera una organización altruista sin más, que luchase por mejorar las condiciones o los derechos de quienes sufren las barreras de las discapacidades. Sin renunciar a todo esto, la Frater es mucho más y esto debe contenerse en un sinfín de detalles que acercan a los enfermos y discapacitados el mensaje, el consuelo, la fortaleza y la esperanza de Jesús que proclama la Iglesia. No en vano, este movimiento de Iglesia fue fundado por un sacerdote enfermo, Henry François, en la ciudad francesa de Verdún en el ya lejano año 1942.
Entre nosotros la Frater lleva cuarenta años haciendo precisamente esto: ser el cauce para que quienes están con cualquier tipo de limitación en su enfermedad y discapacidad, encuentren un motivo en Cristo y en la Iglesia para seguir su vida con dignidad, con alegría y con una compañía humana y cristiana que le permite salir de la soledad y la tristeza.
Yo doy gracias al Señor por esta labor verdaderamente «samaritana» que hace nuestra Frater diocesana en favor de los enfermos y discapacitados. Sus manos, sus ojos, su tiempo, su corazón, permiten que Jesucristo siga acariciando, bendiciendo, mirando, amando.
Como bellamente ha dicho el Papa Benedicto en su reciente viaje a África en un encuentro con discapacitados, «Jesucristo revela a los enfermos el lugar que éstos tienen en el corazón de Dios y en la sociedad». Ante ellos, el Papa habló sobre el sentido del sufrimiento humano: «Ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, el hombre está tentado de gritar bajo efecto del dolor; cuando nuestra condición se degrada, la angustia aumenta; algunos se ven tentados de dudar de la presencia de Dios en su existencia. En presencia de sufrimientos atroces, nos sentimos desprovistos y no encontramos las palabras adecuadas. Ante un hermano o hermana inmerso en el misterio de la Cruz, el silencio respetuoso y compasivo, nuestra presencia sostenida por la oración, un gesto de ternura y de consuelo, una mirada, una sonrisa, pueden hacer más que muchos discursos».
Mi más sincera felicitación a la Frater diocesana y a cuantos colaboran en esta hermosa misión Evangelizadora de anunciar a Cristo y su Buena Nueva a quienes sufren el dolor de la enfermedad.
El Señor os bendiga y os guarde.
+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca
17.05.2009 – VI Domingo de Pascua

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 39187 Artículos
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).