La unidad de la Iglesia. Carta pastoral de Mons. Francisco Pérez

Emons-francisco-perezstamos gozosos por la celebración de la Pascua sagrada, en la que Jesús «muere por el pueblo, para congregar en la unidad a todos los hijos de Dios, que estaban dispersos» (Jn 11,51). La Santa Iglesia es «una», y a Cristo esa unidad de su Esposa le ha costado sangre. La Iglesia es una en la verdad: «una sola fe» (Ef 4,5); es una por la caridad: «la muchedumbre de los que habían creído tenían un solo corazón y un alma sola» (Hch 4,32); y es una por la obediencia: «obedeced a vuestros Pastores y sed dóciles» (Heb 13,17), pues «el Espíritu Santo les ha constituido obispos, para apacentar la Iglesia de Dios, que Él adquirió con su sangre» (Hch 20,28).
Verdad, caridad y obediencia mantienen unida a la Iglesia «para constituir un solo cuerpo» de Cristo (1Cor 12,13). Por el contrario, la herejía, contra la doctrina católica, el cisma, contra la caridad eclesial, y la desobediencia, contra la disciplina de la Iglesia, dividen, separan, desgarran la túnica inconsútil, hieren el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Por eso, en estos preciosos días de Pascua, en que se reafirma en la sangre de Cristo la Nueva Alianza, renovemos la unidad de la Iglesia, «solícitos de conservar la unidad del espíritu por el vínculo de la paz» (Ef 4,3), «teniendo todos el mismo pensar, la misma caridad, el mismo ánimo, el mismo sentir» (Flp 2,2).
Hay momentos en los cuales debemos hacer un serio examen sobre ciertas posturas que confunden el sentir del Pueblo de Dios. Son circunstancias que necesitan corregirse y este es el caso de ciertas afirmaciones que propician más confusión que comunión, más disensión que unión. La autoridad viene dada por Cristo a Pedro y a los Apóstoles que en comunión van fortaleciendo al Pueblo de Dios. Por eso la Iglesia tiene una identidad y seguridad cuando el mismo Jesucristo confía a Pedro y a los Apóstoles, ahora a su sucesor el Papa Benedicto XVI y al Colegio Episcopal, la edificación de la misma. Quien permanentemente ponga en tela de juicio la esencia propia de la Iglesia cae en un error que confunde, divide y entorpece el crecimiento de la misma.
Como Obispo de esta Diócesis de Pamplona-Tudela ruego a todos que recemos insistentemente por la unidad que Jesucristo dirigió al Padre: “Que todos sean uno; como Tú, Padre, en mí y yo en Ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17, 21). No nos dejemos llevar por las afirmaciones ambiguas y confusas de aquellos que no tienen autoridad pues su postura desvía con el tiempo de la auténtica unidad. Vivamos unidos al Papa y a los Obispos que son garantes de la unidad que Cristo ha prometido.

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).