El Papa señala que la »crisis económica mundial demuestra que la codicia es la raíz de todos los vicios y de todos los males»

papaplazaLa »crisis económica mundial» que estamos viviendo demuestra que »la codicia es la raíz de todos los vicios y de todos los males», ya sea en las personas como en la “sociedad». Son, según Radio Vaticano, palabras de Benedicto XVI presidiendo ayer mañana en la plaza de san Pedro ante 35 mil fieles y peregrinos, la tradicional Audiencia General de los miércoles. El Santo Padre ilustrando en su catequesis la figura de san Ambrosio Auperto, monje del siglo VIII, ha observado que Ambrosio denunciaba que “la avidez de los ricos y de los poderosos de la sociedad de su tiempo existía también en el interior de las almas de sus compañeros monjes”.
El Papa, comentando el tratado »De cupiditate» de san Auperto, ha indicado que se trata de la misma avidez y codicia que se revela en la actual crisis económica mundial y que se ve reflejada en los mismos funestos resultados y vicios. Hablando a los fieles de la vida y las obras de san Ambrosio, el Pontífice ha subrayado que el santo medieval, que vivió en la época de Carlomagno, supo entender qué quería decir ser cristiano: “vivir de la palabra de Dios, entrar en el fondo del misterio dando nueva vida a su Palabra. “Sólo a través del amor conocemos realmente a Dios y sólo con amor vivimos el misterio de la Iglesia”. Es necesario descubrir el verdadero rostro de la Iglesia donde instrumentalizaciones políticas, nacionalismos y tribalismos lo han desfigurado.
A propósito del real rostro de la Iglesia, el Papa ha explicado que »la Iglesia vive en las personas y que quien quiere comprender a la Iglesia debe mirar a estas personas que han vivido y viven su mensaje, su misterio». »Por esto -ha dicho- hablo en mis catequesis de personas de las que podemos aprender qué cosa es la Iglesia”. En los escritos y textos de san Auperto “hay una camino estrecho y otro ancho, un camino en subida y difícil y otro cómodo y llanero” mientras en nuestra época se ha “difundido un falso concepto de libertad”, como si libertad quisiera decir “disponer de todo”. Pero el verdadero camino de la libertad -ha afirmado el Pontífice- es “el camino del amor”. El hombre -ha exhortado finalmente el Papa- debe volver sobre sus pasos al camino del amor y de la recta vía.

Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua presentes en la Plaza de san Pedro:

Queridos hermanos y hermanas:

Ambrosio Auperto nació en el siglo octavo, en Provenza, en el seno de una familia distinguida. En la corte de Pepino el Breve fue preceptor del futuro Emperador Carlo Magno. Posteriormente, viajó a Italia e ingresó en el monasterio benedictino de San Vicente, en el ducado de Benevento, del que, tras ser ordenado sacerdote en el año setecientos sesenta y uno, fue elegido abad. Por tensiones internas, dimitió de este encargo poco después. Murió el 30 de enero del setecientos ochenta y cuatro. Es autor de obras de alto contenido teológico, ascético y moral, la más importante de las cuales fue un comentario en diez volúmenes al libro del Apocalipsis. Durante mucho tiempo, sus escritos se atribuyeron a otras personas, como San Ambrosio de Milán o San Ildefonso de Toledo. Por su profundo amor a la Madre de Dios y sus luminosas reflexiones, es considerado como el primer gran mariólogo de Occidente. El legado espiritual de este autor lo convierte en un auténtico maestro de vida cristiana e invita a ahondar en sus preciosas enseñanzas.
Saludo con afecto a los fieles de lengua española procedentes de España y otros países latinoamericanos, en particular a los peregrinos de México, acompañados por los Cardenales Norberto Rivera Carrera y Ennio Antonelli, que colaboraron en la organización del Sexto Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en el mes de enero pasado. Que su estancia en Roma los confirme en la fe de los Apóstoles y los aliente a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, que con su resurrección ha vencido el pecado y la muerte y nos alienta a ser testigos de la verdad del Evangelio que cambia nuestras vidas. Muchas gracias.
Al final de la audiencia, como es habitual Benedicto XVI ha saludado a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Que el Señor resucitado llene de su amor el corazón de cada uno de vosotros, queridos jóvenes, para que estéis preparados a seguirle con entusiasmo y por la vivacidad de vuestra edad; que os sostenga a vosotros, queridos enfermos a llevar con serenidad el peso de vuestro sufrimiento; que os guíe a vosotros, queridos recién casados, a fundar en la fiel donación recíproca, familias impregnadas con el perfume de la santidad evangélica.
Antes de concluir la audiencia el Santo Padre ha dirigido unas palabras especiales a los Jóvenes del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo, que hoy recuerdan el 25 aniversario de la entrega de la cruz del Año Santo de la Redención, al amado Juan Pablo II que confió a los jóvenes del mundo la gran cruz de madera, por deseo propio, había estado junto al altar mayor de la basílica de San pedro durante aquel especial Año jubilar.
“Desde entonces, la cruz fue acogida en el centro Internacional juvenil San Lorenzo, y desde allí comenzó a viajar por los Continentes, abriendo los corazones de tantos muchachos y muchachas al amor redentor de Cristo. Esta su peregrinación prosigue todavía, sobre todo en preparación de las Jornadas Mundiales de la Juventud, de manera que ahora se la conoce como la “Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud”. ¡ Queridos amigos, os confío de nuevo esta cruz ! ¡Continuad llevándola por todos los rincones de la tierra, para que también las próximas generaciones descubran la Misericordia de Dios y reaviven en sus corazones la esperanza en Cristo crucificado y resucitado!”

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