Buscad lo de arriba. Carta pastoral del cardenal Martínez Sistach

Mons. Martínez SistachEn su libro de meditaciones al filo del año litúrgico, titulado El resplandor de Dios en nuestro tiempo, escrito antes de acceder al pontificado, Joseph Ratzinger se hace esta pregunta: ¿Cómo podemos corresponder al mensaje de resurrección de la Pascua? ¿Cómo puede él introducirse y hacerse realidad entre nosotros?
“La Pascua -escribe- es como el resplandor de la puerta abierta que conduce fuera de la injusticia del mundo y la invitación a seguir ese resplandor de luz, a mostrárselo a otros, sabiendo que no se trata de un ensueño, sino de la luz real, de la salida real.
San Pablo escribió a los colosenses: “Si habéis resucitado con Cristo, buscad lo de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aspirad a lo de arriba, no a lo de la tierra”.
Quien escuche con oídos modernos esta invitación de San Pablo, puede ser que se diga: o sea que es verdad, que los cristianos se desentienden del mundo y de su justicia, se escapan del mundo para alienarse en el opio de un cielo prometido. No ha sido infrecuente, en los últimos años, oír esta acusación, de la que se hizo eco el Concilio Vaticano II en la constitución sobre la Iglesia en el mundo actual: ”la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del mudo nuevo” (GS 39).
El teólogo Joseph Ratzinger escribe que “tal interpretación es un grave malentendido”. Y lo razona de esta manera: para la vida humana rige la ley fundamental de que sólo quien se pierde se encuentra a sí mismo. Quien se quiere retener a sí mismo, quien no se trasciende, justamente ése no se recibe a sí mismo. Esta ley fundamental de la condición humana, que sigue a la ley fundamental del amor trinitario, a la esencia del ser de Dios, que en el darse a sí mismo como amor es la verdadera realidad y el verdadero poder, vale para todo el ámbito de nuestra relación con la realidad.
“Quien sólo quiere la materia, ése justamente la deshonra, le arrebata su grandeza y su dignidad. Más que el materialista es el cristiano quien da a la materia su dignidad, porque la abre a fin de que también en ella Dios sea todo en todo”, escribe bellamente Joseph Ratzinger.
En suma, se trata de la aceptación de la trascendencia, que es el clima en el que sólo la vida humana es realmente humana. Me parece muy ilustrativo este ejemplo que propone el Papa: “Así como la tierra necesita físicamente del sol a fin de seguir siendo un astro de vida, y así como necesita de la consistencia del todo para recorrer su trayectoria, así también el cosmos espiritual de la tierra del hombre necesita la luz de lo alto, la fuerza que otorga cohesión, la misma fuerza que le da apertura. Y la conclusión práctica a la que llega es ésta. “No debemos cerrar la tierra para salvarla, no debemos aferrarnos a ella. Debemos abrir de par en par sus puertas, a fin de que las verdaderas energías de las cuales ella vive y que nosotros mismos necesitamos puedan estar presentes en ella”.
¡Buscad lo de arriba! Este imperativo pascual no es alienante de nuestros compromisos a favor de lo de aquí abajo.

+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal Arzobispo de Barcelona

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 39187 Artículos
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).