Mensaje del cardenal Antonio Cañizares a los fieles de Toledo

canizares1Queridos hermanos y hermanas en el Señor: Os comunico una muy buena noticia. Hoy mismo se hace público el nombramiento de vuestro nuevo Arzobispo: Mons. Braulio Rodríguez Plaza, hasta ahora Arzobispo de Valladolid. El Papa Benedicto XVI, en su bondad y sabiduría, en su solicitud por todas las iglesias, ha designado para esta entrañable Archidiócesis de Toledo, Primada de España, a un buen pastor, un pastor conforme al corazón de Dios, que hará presente entre vosotros a Jesucristo, el único pastor y guía de nuestras almas.

Os felicito a todos porque, sin duda alguna, Dios va a bendecir a esta diócesis con quien viene a vosotros en su nombre. Se cumple la voluntad de Dios, que siempre quiere lo mejor para los hombres y siempre es fuente de gracia. Bien podemos proclamar con la Santísima Virgen María en el Magníficat la grandeza del Señor y su infinita misericordia. Estamos en tiempo de Pascua y debemos unir a él este acontecimiento de gracia confesando: “Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”.

Con alegría y gozo en el Señor, con acción de gracias y súplicas a Dios, recibimos este nombramiento. Le damos nuestra más cordial bienvenida a nuestro nuevo pastor, D. Braulio, le acogemos de todo corazón con los brazos abiertos y llenos de esperanza, porque es enviado de Dios como sucesor de los Apóstoles.

Que Dios le ayude en todo, que le bendiga y le proteja, que le ilumine y le dé fortaleza, que le colme de sabiduría y de gracia para caminar delante de esta iglesia que esa en Toledo, tan emblemática en su rica historia, tan agraciada por Dios a lo largo de los siglos hasta el momento presente. Le encomendamos, desde este momento, en nuestra plegaria que habremos de intensificar hasta que llegue a esta diócesis y tome posesión de ella, y ella tome posesión de él.

Vuestro nuevo Obispo conoce y quiere bien a la diócesis de Toledo, incluso lleva en sus venas sangre toledana, si no estoy mal informado. Sabe que es enviado a una diócesis que se extiende por las llanuras de La Mancha, las tierras de La Sagra, los campos de Talavera, Torrijos y Fuensalida, por los Montes de Toledo y la Sierra de San Vicente, por las comarcas extremeñas tan entrañables de “La Siberia”, Herrera y Guadalupe, y por la Ciudad Imperial y sus alrededores. Sabe que va a venir a una diócesis con notable vitalidad, manifestada en su seminario, en su presbiterio lleno de juventud y de virtudes, en su espíritu misionero reflejado singularmente en la Prelatura Apostólica de Moyobamba y en la misión de Lurín, así como en la vida consagrada con más de cuarenta monasterios de vida contemplativa, o en un laicado que vive su fe en familias cristianas, en movimientos apostólicos -algunos de origen toledano incluso-, en compromisos sociales y de caridad, educativos y culturales de sobra conocidos. Sabe que es enviado a la diócesis de los Concilios, sobre todo de aquel gran Tercer Concilio en el que nacen España y Europa, con una vocación de comunión eclesial con la Sede de Pedro y de unidad de todas las diócesis españolas. Sabe también que Dios lo envía a una diócesis que, sobre todo en su capital, se caracteriza por la cultura y por su vocación propia de creación de cultura. Llega a una diócesis que, a pesar de sufrir también el impacto de la secularización ambiental, mantiene vivas y hondas sus raíces cristianas que la identifican, raíces profundamente eucarísticas y de gran sensibilidad mariana; son raíces que en su larga y luminosa historia han hecho de ella fundamento y cimiento de tantas gestas de nuestra Patria. Vuestro nuevo Obispo sabe que es enviado a una diócesis que en momentos cruciales de la historia y en situaciones muy difíciles se mantuvo en pie con firmeza y fidelidad sin renunciar o desfigurar la fe que la identifica, como es el caso, por ejemplo, de la mozarabía. Viene, en definitiva, a una diócesis en la que la fe se mantiene viva y en vela en sus gentes, que han recibido este gran tesoro que con tanta diligencia y valor han sabido custodiar.

A todos os pido que le queráis y le ayudéis, como me habéis querido a mí y me habéis ayudado tanto. A todos os digo que estéis muy unidos a él, porque es la garantía de que así estaréis unidos al Papa, a toda la Iglesia, y os mantendréis firmes en la Fe, vuestra mejor herencia y vuestro mejor patrimonio, y en la Tradición de la católica que es certeza de fidelidad a esa fe que es nuestra mayor gloria. A todos os ruego que colaboréis estrechamente con él, que, como buen pastor que es, viene a vosotros a serviros y dar su vida en una entrega total.

Por mi parte, y acabo, os digo a todos: ¡Gracias! ¡Gracias por estos años! Que Dios me perdone -y espero también de vosotros que perdonéis- mis faltas y pecados, mis fallos y errores, en mi ministerio pastoral en Toledo. Dios es misericordioso y vosotros tratáis de ser testigos de la misericordia. Aún no me despido de vosotros. Seguiré con vosotros hasta que mi buen y querido amigo, D. Braulio, vuestro nuevo Obispo, inicie su pontificado al servicio de Toledo en el mes de junio. Os quiero, os llevo en el corazón y quedo a vuestro servicio en otro lugar, siempre y en todo disponible para mi sucesor y vosotros.

Que la ayuden en su ministerio apostólico los santos y santas toledanos: Santa Leocadia, San Ildefonso y los santos obispos visigodos, Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ávila, San Juan de Dios, San Alonso de Orozco, Santa Beatriz de Silva y tantos y tantos santos y mártires toledanos, y el Siervo de Dios, Venerable Cardenal Ciriaco María Sancha y Hervás, que será beatificado el 18 de octubre próximo. Encomendamos a vuestro nuevo pastor, D. Braulio, a la maternal solicitud de la Virgen María que invocamos en nuestra diócesis con títulos tan entrañables de Guadalupe, del Prado, de la Caridad, del Sagrario, de la Vega, de la Muela… ¿En qué manos puede estar mejor que en los de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, que se nos dio como Madre junto a la Cruz, en el momento culminante en que Dios nos lo dio todo, todo su amor, su Hijo Unigénito, nos amó hasta el extremo en Él?

Con un gran afecto, cariño, y mi bendición para todos.

+ ANTONIO, Cardenal CAÑIZARES LLOVERA
Prefecto de la Congregación para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos
Administrador Apostólico de Toledo

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