«Pascua feliz», Carta pascual de Mons. Jesús García Burillo, obispo de Ávila

garciaburillo¡Feliz Pascua de Resurrección a todos! Nos la deseamos los cristianos a partir de la Vigilia Pascual, la noche en que actualizamos la Resurrección de Cristo.
La palabra Pascua viene del término hebreo Pésaj, que significa saltar, pasar por encima. Israel lo atribuyó al hecho histórico de que Dios pasó de largo por las puertas de los israelitas sin inflingirles el castigo que sufrieron los egipcios perdiendo a sus primogénitos. Más tarde, la aplicaron al paso de Israel por el Mar Rojo, dejando la esclavitud para alcanzar la libertad. Pascua se tradujo al latín por Transitus domini (“el paso del Señor”).

En los escritos del Nuevo Testamento, Pascua es una palabra esencial para entender la obra salvadora de Cristo. San Juan nos recuerda que “antes de llegar la fiesta de la Pascua, Jesús sabía que habría de pasar de este mundo al Padre”. Para los cristianos, por consiguiente, el paso de Cristo al Padre, su muerte y su resurrección, es lo que significa propiamente la palabra Pascua. En la muerte y en la resurrección es donde Cristo, el cordero pascual, ha ofrecido el sacrificio de su propia vida, consiguiendo la reconciliación de Dios con la humanidad, la nueva alianza que dio origen a la Iglesia de Jesucristo.

A este acontecimiento que ha cambiado la suerte de la humanidad le llamamos Pascua, y Pascua feliz, porque lo es en su misma esencia. ¡Feliz Pascua! significa, por tanto, que nos alegramos y deseamos que todos se alegren por el paso de Cristo, que nos ha llevado a todos consigo. También con Cristo hemos pasado nosotros de la muerte a la vida, del sufrimiento al gozo, de la esclavitud a la libertad.

El momento esencial donde celebramos la Pascua es la Eucaristía. Enlazando su origen con la Pascua, en la Última Cena Cristo se entregó a sí mismo como cordero inmaculado para morir y resucitar, pasando de este mundo al Padre. No hay mejor manera de celebrar la Pascua que participando juntos en la Eucaristía, en el Día del Señor. El punto culminante de la celebración pascual. La Pascua de Cristo es también la Pascua de la Iglesia.

Este Domingo Pascual se prolonga durante una Octava, y luego seis domingos más, hasta llegar al número cincuenta de Pentecostés. Los 50 días son Pascua de Resurrección, y se celebran como un solo día, con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo día festivo, como un “gran domingo”. Pasó el tiempo del ayuno y la tristeza: Pascua es un tiempo de alegría y de gozo rebosante.

En la liturgia, el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado, encendido en el centro del presbiterio, acompañará todas nuestras acciones hasta el domingo de Pentecostés. En las celebraciones, escucharemos el modo de vida de la primera comunidad traspasada por el gozo de la Pascua. Y la vida de los primeros cristianos en modo alguno fue fácil y sencilla. Recordémoslo. La persecución les acompañó desde el primer momento. Pero Cristo resucitado estaba con ellos, en medio de su vida, y su Espíritu les daba una nueva dimensión: la dimensión pascual, que nos hace vivir en la esperanza firme que poseemos ya a Cristo resucitado, que poseemos las primicias del Espíritu.

Para todos, queridos amigos, ¡feliz Pascua de Resurrección”

+ Jesús, Obispo de Ávila.

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