La crucifixión. Estudio médico de la muerte de Jesús

manocruzEl papel fundamental de la figura de Jesucristo en la Historia, así como el material documental existente en torno a su muerte, ha llevado a un grupo de investigadores ha estudiar la pasión y muerte de Jesús desde el punto de vista exclusivamente médico.

Este estudio ha apareció publicado en la revista de la Asociación Médica Americana y reproducido, por gentileza de la Fundación Mayo, en la revista española “Sol de Fátima”, de la que nosotros trascribimos, como también lo ha hecho la revista “Iglesia en camino” , de la archidiócesis de Mérida-Badajoz, para nuestros lectores algunos de sus párrafos referidos a la crucifixión a fin de ayudarles a meditar en la Pasión del Señor en esta Semana Santa.

————-
La crucifixión probablemente comenzó entre los persas. Alejandro Magno fue quien la introdujo en Egipto y Cartago, siendo los cartagineses los que la transmitieron a Roma, donde fue perfeccionado este cruel castigo, diseñado para producir una muerte lenta con el mayor sufrimiento y dolor. La legislación romana prohibía el que los ciudadanos romanos pudieran recibir esta pena.
La cruz romana se caracterizaba por un poste vertical (stipes) y el madero transversal colocado horizontalmente (patíbulum). A pesar de que la evidencia arqueológica e histórica apunta hacia el hecho de que la cruz Tau (T) baja era la preferida por los romanos en la Palestina de los tiempos de Cristo, los suplicios variaban en las distintas regiones.
Era frecuente que el reo cargara con su cruz desde el sitio de la flagelación hasta el lugar de la crucifixión. Debido a que su peso era muy grande, sólo el madero transversal era cargado por el reo. El patíbulo, que debía pesar entre 34 y 57 kilos, era colocado a lo largo y sobre la nuca de la víctima y balanceado sobre los hombros. La guardia romana acompañaba al condenado hasta que se aseguraba de su muerte.

Beber antes de morir

jesus_on_cross_crucifixion-fullA las afueras de las ciudades se encontraban de forma permanente los pesados postes verticales a los cuales se les adherían los patíbulos. En el lugar del suplicio, la ley prescribía que se le diera a beber a la víctima una bebida analgésica mezclada con vino y hiel. El condenado era tendido con las espaldas sobre el suelo y con los brazos estirados sobre el patíbulo. Después de que ambos brazos fueran clavados al madero transversal, el patíbulo y la víctima era alzados juntos, hasta el poste vertical. Luego los pies se sujetaban a la cruz ya por clavos o por sogas.
La agonía del crucificado duraba desde 3-4 horas hasta algunos días, y se relacionaba de forma inversa a la dureza de la flagelación. No obstante, incluso si la flagelación hubiera sido suave, los soldados podían acelerar la muerte rompiendole al crucificado las piernas.
El cuerpo del condenado no se entregaba a la familia hasta que los soldados no se aseguraran que hubiera fallecido. Y lo hacían clavando la espada o lanza en la víctima, normalmente en el pecho.
Con un conocimiento de la anatomía y de las prácticas antiguas de la crucifixión, podemos reconstruir los aspectos médicos de esta forma de lenta tortura. Cada herida aparentemente intentaba producir una intensa agonía, y por ello las causas de la muerte eran numerosas.
La flagelación previa a la crucifixión servía para debilitar al reo, y si la pérdida de sangre había sido cuantiosa, era de esperar que se produjera una insuficiente presión sanguínea e incluso un colapso debido al bajo volumen de sangre.
Con los brazos extendidos, las muñecas se clavaban al patíbulo. Se ha demostrado que los ligamentos y huesos de la muñeca pueden soportar el peso de un cuerpo colgando de éstas, pero no así las manos. Por ello, los clavos de hierro se colocaban probablemente entre el hueso del final del brazo (radio) y los huesos de la muñeca (carpo), ya por debajo o a través del tendón de la muñeca (“flexor retinaculum”) y los varios ligamentos de la muñeca.
Además el clavo atravesado destruiría o dañaría seriamente el nervio medio, y su capacidad sensorial y motora. La estimulación del nervio produciría atormentadores flechazos de dolor en ambos brazos. A pesar de que el daño grave ocasionado al nervio medio produciría una parálisis en una parte de la mano, las contracciones causadas por las deficiencias en el fluido sanguíneo y el empalamiento de los ligamentos por el clavo de metal podrían causar que el puño se cerrara.

Clavo de hierro en los pies

Normalmente, los pies eran asidos al poste mediante un clavo de hierro hincado entre el segundo y tercer hueso del arco central del pie.
El principal efecto traumático de la crucifixión, más allá del acuciante dolor, fue la interferencia marcada en el proceso respiratorio, particularmente la exhalación. El peso del cuerpo, halando hacia abajo los brazos y hombros estirados, tiende a tensar los músculos de las costillas en un estado de inhalación, impidiendo la exhalación pasiva. En consecuencia, la exhalación se llevaba a cabo por el diafragma, por lo que ésta sería insuficiente, resultando un exceso de bióxido de carbono en el organismo. Los primeros accesos de calambres musculares o espasmos, resultante de la fatiga y del exceso de bióxido de carbono, impedirían la respiración aún más.

Difícil respiración

La exhalación adecuada requeriría levantar el cuerpo empujándose sobre sus propios pies, flexionando las rodillas y acercando los hombros entre sí. Pero esta maniobra colocaría por entero el peso del cuerpo sobre los huesos de los pies, produciendo un dolor inenarrable. Más aún, al encoger los hombros causaría la rotación de las muñecas alrededor de los clavos de hierro, produciendo un dolor espantoso a través del nervio medio severamente afectado en los brazos, tanto en su aspecto sensorial como motor.
La causa de muerte por crucifixión se debía a diversos factores y variaba según fuese el caso, pero las dos causas prevalecientes probablemente fueron “shock” causado por perdida sanguínea y sofocación por agotamiento (asfixia).
Otros factores importantes serían la deshidratación, arritmia cardíaca producida por el estrés, y fallo cardiaco por congestión gracias a la rápida acumulación de líquidos en el corazón y los pulmones. El quebrar las piernas, si se llevase a cabo, conllevaría una rápida muerte por sofocación.
Por ello la muerte por crucifixión era, en el sentido más literal de la palabra, atormentadora.

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 37386 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).