Semana Santa

semana_santa3Por José María Gil Tamayo

Ayer domingo 5 de abril comienzba la Semana Santa. La más especial del año por su significado religioso. En ella los cristianos celebraremos el misterio central de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
Este misterio ha calado hondamente en las costumbres y sentir de nuestro pueblo que se echa a las calles de aldeas y grandes ciudades, para contemplar en bellos pasos procesionales -sencillos y pobres unos y majestuosos y barrocos- los momentos cumbres de la vida de Jesús de Nazaret.
De manos de la religiosidad o devoción popular al Cristo o Virgen sufriente de su pueblo o barrio, muchos se encontrarán con Dios a la par que reafirman sus sencillas señas de identidad cristiana, difuminadas o acalladas, con frecuencia, por la presión de un secularismo ambiental, que el resto de las semanas del año recela de la manifestación y los compromisos públicos de la fe. Para cientos de miles de personas sencillas, ésta semana procesional será su semana santa. La acompasarán con su dolor, con sus soledades y sus sufrimientos, personales y familiares: los de los pasos de los días y semanas ordinarias del año, los que también hacen via crucis en las más variadas estaciones del mundo: los enfermos, los perseguidos, las víctimas del terrorismo y sus familias, los que han sufrido catástrofes naturales, los terminales, los enganchados a la droga, los ancianos abandonados, las mujeres y niños maltratados, los inmigrantes…y un largo etcétera de pasión continuada.
Otros muchos pasarán de las calles al interior de los templos y en ellos los bellos ritos de la liturgia de estos días les representarán el Misterio Pascual. Palabra y Sacramento les harán posible el milagro continuado del encuentro real con Cristo. Todos estamos invitados a él, como a una inmensa comunión donde Dios nos abraza, perdona y resucita.
El descanso de estos días puede ser también una oportunidad para la lectura sosegada de los textos evangélicos. Los personajes sugerentes de la Pasión, en los que nos reconocemos a nosotros mismos en tantos rasgos, nos ayudarán a apropiarnos de sus papeles y ponernos en su lugar en una oración y contemplación en la que logremos tener, como nos diría S. Pablo, “los sentimientos propios de Cristo Jesús” (Filp 2, 5).
Para otros muchos quizá estos días sólo sean un alto en el trabajo para unas vacaciones merecidas en las que se hace posible el encuentro distendido con la familia y los amigos. También esto lo quiere Dios. Procuren, sin embargo, si me permiten este consejo, dejarse interpelar por la figura de Jesús el Nazareno, por su trascendencia atractiva que nos alivia del cansancio del vivir, y nos abre a la esperanza que traspasa la muerte, al optimismo que alegra la vida. Él nos dijo en el Evangelio que “nadie tiene amor más grande que el que da la vida pos sus amigos. Vosotros sois mis amigos” (Jn 15, 13-14). Usted y yo, todos nosotros.

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 37399 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).