Entidades cristianas de Lleida ante la crisis

LéridaLas doce entidades cristianas de Lleida que firmamos este manifiesto, después de reflexionar conjuntamente sobre la actual situación de crisis, queremos compartir y afianzar nuestro compromiso en favor de la solidaridad y de la justicia.
Como cristianos, llevamos en el corazón y en nuestras acciones “el gozo y la esperanza, el llanto y la angustia del hombre contemporáneo, sobre todo el de los pobres y de todo tipo de afligidos” (Gaudium et Spes, nº 1). Eso nos lleva a estar atentos y sensibles ante la dura realidad, a posicionarnos y a buscar caminos de solidaridad, justicia y de igualdad, caminos que promuevan la dignidad de la persona humana. El contexto de crisis y el tiempo de la cuaresma nos tienen que empujar todavía más. Se acercan meses muy difíciles -y los expertos creen que todavía no ha llegado lo peor- que afectarán a muchas familias, incluso de clase media, que hasta hace dos años se encontraban en plena “normalidad económica”.
Se hace necesario mirar la crisis a la cara y entenderla como una oportunidad de revisar nuestro modelo social y económico. Esta mirada nos tiene que ayudar, por una parte, a depurar y cambiar, si hace falta, nuestro modelo social por otro que esté de acuerdo con una justa redistribución de bienes en coherencia con el respeto y la dignidad que merece a toda persona; por otra parte, nos tiene que llevar a ser más conscientes de la miseria y fragilidad del ser humano que impregna no sólo las estructuras de las instituciones de todo tipo, sino también el corazón de cada uno de nosotros, que a menudo nos dejamos llevar por el egoísmo, la codicia, la competitividad, el afán de posesión, la fuerza agresiva ante el dinero fácil, el consumismo… que provoca una injusticia flagrante en los más pobres y en los más vulnerables de la sociedad.
Hemos vivido “de una forma demasiado alegre” la cultura del “consumismo y de la apariencia”. Lo más trágico es que nos hemos acostumbrado a estos contravalores y que de una manera abundante son propuestos y aceptados en los medios de comunicación, en la escuela e incluso en las familias. La misma Iglesia, tanto la jerarquía como las comunidades cristianas, somos corresponsables de estos contravalores y nos falta, a veces, una actitud profética de palabra y de comportamientos.
Estamos preocupados especialmente por los inmigrantes: ellos no son los responsables de esta crisis, pero son los que pueden pagar el precio más alto. Su mano de obra fácil nos ha enriquecido como país -hoy somos mucho más ricos que hace diez años- pero también hay más pobres: ¡tenemos 8,5 millones entre nosotros! Disentimos de la orientación que se está dando a la reforma de la ley orgánica de extranjería, que no respeta algunos derechos humanos ni la dignidad de las personas, culpabilizando y criminalizando personas y entidades que ayudan a inmigrantes sin papeles. No es eso lo que queremos. Exigimos coherencia a un gobierno que se proclama “de sensibilidad social” y que al mismo tiempo promueve esta reforma.
Hemos contemplado con estupor el apoyo generoso de nuestros gobernantes a las entidades bancarias, ayudándolas con sumas millonarias. ¿De dónde sale ahora este dinero? ¿Y por qué en años anteriores de bonanza económica han estado tan limitadas las prestaciones sociales para necesidades importantes como la de vivienda social o la ley de la dependencia?
Creemos que las administraciones no hacen lo que tienen que hacer y muy a menudo son ineficaces. Percibimos una insuficiente política social y de atención. Hace falta que den respuesta a las situaciones de desesperación que comportan el hambre y la falta de cobertura de necesidades básicas, que, en además de suponer situaciones personales insostenibles, pueden comportar graves problemas sociales. Como dice la carta del Sr. Obispo del día 28 de febrero “Hay muchas maneras de matar o hacer imposible el vivir. La “insensibilidad” o “inactividad” ante la necesidad urgente que experimenta nuestro “hermano” nos afecta todos, a cada uno a un nivel o medida diferente. Es preciso que todos recordemos la sentencia de sant Juan: “Quien no ama a su hermano es un homicida”. (Jn 3,14).
Mirando hacia adelante, queremos hacer una llamada a todas las personas abiertas y sensibles a los necesitados y que crean que “otro mundo es posible”. Nos hace falta la colaboración de todos y todas. Hay que promover valores de esperanza, compromiso, preocupación social, propuestas de una vida más sencilla y austera que eviten la explotación de los bienes de la Creación. Necesitamos la participación activa y operante de voluntarios y socios que mantengan programas de solidaridad en todos los ámbitos y para hacer sentir “su voz crítica”. Hace falta aunque la Iglesia -que está haciendo importantes tareas de suplencia que corresponden a las administraciones públicas-, se plantee si se puede comprometer más y si su patrimonio, a veces infrautilizado, no podría contribuir a mejorar situaciones de precariedad.
Ante estas situaciones, las 12 entidades abajo firmantes creemos que la sociedad tiene una capacidad de reacción y de solidaridad y que podemos afrontar las dificultades como una gran oportunidad. Y por lo tanto:
 Pedimos a las administraciones que se muestren más eficaces y que destinen más medios y más recursos para paliar los graves efectos de las personas que más sufren las consecuencias de la crisis: indigentes, mujeres, familias monoparentales, niños y ancianos.
 Hacemos una llamada a la moderación de los salarios de los miembros de los consejos de administración de las empresas, de altos funcionarios, de políticos y de los que tienen un trabajo dignamente remunerado y seguro.
 Pedimos ayuda a todos los ciudadanos, especialmente los cristianos, a aportar más tiempo y recursos para cubrir las necesidades más urgentes.
 Proponemos foros de debate sobre la situación crítica que estamos viviendo, situando el problema dentro de la globalización de la injusticia estructural de ámbito internacional.
 Nos comprometemos a continuar nuestra tarea de acción y sensibilización, a fin de que entre todos y todas, y trabajando en red, podamos ser creativos e inventar respuestas a esta situación.
12 Entidades Cristianas de Lleida
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Acción Católica Obrera
Cáritas
Comité Oscar Romero
Delegación Pastoral Obrera
Delegación Pastoral Universitaria
Fundación Sant Ignasi – Arrels
CIJCA
Manos Unidas
Movimiento Profesionales Cristianos
Pastoral Penitenciaria
Pan de San Antonio
Voluntariado Vicenciano

Lleida, marzo del 2009

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