Mons. Antonio Ceballos: “Un modo magnífico de defender el valor sagrado de toda vida es la oración”

ceballos2009, Año de Oración por la Vida
Carta Pastoral del Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Antonio Ceballos.
Todos observamos un extraño destino de nuestros tiempos. Cuando domina la tierra un profundo anhelo de paz y nos va ganando la preocupación por la presencia de la vida sobre el planeta, hemos de suplicar al Padre por las vidas de tantos seres humanos desvalidos e indefensos. Por eso, os invito a suplicar al Señor y reafirmar nuestra fe y sumisión al Creador de toda la vida y fuente de toda libertad verdadera.

1. Bendito sea el fruto de tu vientre

En este sentido os comunico, que el año 2009 ha sido declarado como “Año de oración por la vida” bajo el lema “Bendito el fruto de tu vientre”.
Esta declaración responde a la invitación que el Papa Juan Pablo II, de feliz memoria, hiciera a toda la Iglesia en la Carta Encíclica Evangelium vitae en la que indica que “es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida” (Juan Pablo II, Evangelium vitae n. 100).
Por ello, considero que es muy oportuna esta iniciativa presentada por la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, que ha contado con la aprobación del comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, previa información en la última Asamblea Plenaria.

2. Amenazas de la hora actual

En mi reciente Carta Pastoral con motivo de la Cuaresma 2009 he apuntado que “en nuestro mundo actual son muchas las amenazas que se ciernen hoy sobre la vida humana: “el hambre que padece un tercio de la humanidad; la violencia contra las mujeres, que en muchas ocasiones termina en tragedia; los accidentes de tráfico, consecuencia, casi siempre, de la irresponsabilidad; la muerte de trabajadores, en muchos casos, fruto de un liberalismo económico desbordado; las drogas que merman la libertad y arranca la vida de tantos jóvenes; el drama del aborto que, a su gravedad intrínseca, por su dimensión voluntaria y querida de un ser humano por decisión de sus padres, se une la tragedia de su aceptación por parte de algunos. Y, en estos momentos, estamos viviendo la situación económica y del paro de forma global” (n. 21).
Por otra parte, estadísticas fiables nos dicen que va extendiéndose en nuestra sociedad la aceptación social de la eutanasia, al tiempo que se prepara su regulación legal, olvidando que la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural, no es propiedad del hombre, sino don gratuito de Dios.

3. Cultura de la vida

El Papa Juan Pablo II, en su primera Visita Apostólica a España, en noviembre de 1982, nos dejó este mensaje que sigue siendo actual: “Quien negara la defensa de la persona humana más inocente y débil, de la persona humana ya concebida aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente, se minaría el mismo fundamento de la sociedad”.
Urge, por tanto, que los católicos nos sensibilicemos ante este tema verdaderamente transcendental, que tratemos de sensibilizar a nuestros conciudadanos y que anunciemos a todos el Evangelio de la vida, de modo que poco a poco se vaya afianzando en nuestra sociedad la cultura de la vida, que debe proteger inexcusablemente a los más débiles e indefensos, la vida humana concebida y no nacida, y también la vida en su ocaso, la de los enfermos y ancianos.

4. Conciencia de la dignidad sagrada de la persona humana

Hace ya algún tiempo que constatamos que ha crecido, gracias a Dios, la conciencia de la dignidad sagrada de la persona humana, pero de modo excesivamente parcial y selectivo. Todos rechazan la tortura, la pena de muerte y la violencia doméstica. Deploramos las muertes en accidentes laborales, y el hambre en el mundo, que últimamente padecen también familias que reclaman nuestra solidaridad. Dios quiera que vaya creciendo nuestra conciencia de que la vida debe ser promovida, tutelada y defendida en todas sus fases.

5. Oración por la defensa de la vida

Un modo magnífico de defender el valor sagrado de toda vida es la oración. Las comunidades cristianas deben tener una sensibilidad especial por este tema y debemos cooperar haciendo oración y pidiendo al Señor por el respeto a la vida.
Por ello, ruego a los sacerdotes, monasterios de clausura, a los religiosos, religiosas, personas consagradas, vírgenes consagradas, diáconos permanentes, seminaristas, laicos cristianos, y miembros de Hermandades y Cofradías y de los grupos y movimientos apostólicos: HOAC y JOC, y a las familias, que secunden esta iniciativa en la celebración eucarística, en el rezo de la liturgia de las horas, en la adoración del Santísimo y en el rezo del Santo Rosario. Para ello, la Subcomisión de la Familia y Defensa de la Vida ha preparado materiales sencillos que el Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar enviará a todas las Parroquias y Comunidades. Encomiendo de modo especial esta intención a las contemplativas de la Diócesis, ya que el alma de todo apostolado es la oración.

Reza por vosotros, os quiere y bendice,

+ Antonio Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta

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