“Apóstol por Gracia”, carta pastoral de Mons. Francisco Pérez en el Día del Seminario

Mons. Francisco PérezEn este año dedicado a la persona y figura de San Pablo y lucrándonos de la gracia jubilar tenemos presente a las vocaciones sacerdotales y de modo especial del Seminario que viven con este espíritu de alegría y gozo la “llamada de Dios”. El Papa Benedicto XVI ha hablado de que para lograr presbíteros según el Corazón de Cristo, se ha de poner la confianza en la acción del Espíritu Santo, más que en estrategias y cálculos humanos, y pedir con gran fe al Señor, “Dueño de la mies”, que envíe numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, uniendo siempre esta súplica el afecto y la cercanía a quienes están en el Seminario con vistas a las sagradas órdenes.
La formación de los seminaristas exige por parte de los formadores y profesores una profundización en la labor que van a ejercer. Se han de afrontar los retos de hoy y de la sociedad contemporánea con unas miras muy especiales y para ello se requiere un discernimiento, en los candidatos al sacerdocio, preciso y muy en sintonía con el sentir de la Iglesia, sin fisuras y sin ambigüedades. Se ha de tener un gran amor a Dios y por ello se debe educar a formar “hombres de oración” con una gran pasión por aprender y formarse en la enseñanza de la Iglesia.
Como sacerdotes han de ser los portadores no de sus modos de pensar sino del modo de pensar, sentir y actuar de la Iglesia en comunión con el Papa y sus Obispos. “Que el proceso formativo ayude a hacer de ellos sacerdotes ejemplares. Hoy más que nunca, es preciso que los seminaristas, con recta intención y al margen de cualquier otro interés, aspiren al sacerdocio movidos únicamente por la voluntad de ser auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo que, en comunión con sus Obispos, lo hagan presente con su ministerio y su testimonio de vida” (Benedicto XVI).
San Pablo fue apóstol por pura gracia de Dios. En el encuentro con Cristo fue desbancado de sus criterios demoledores y recortados; comenzó una nueva vida pues descubrió, camino de Damasco, que el amor impera sobre el odio. La labor pastoral de San Pablo consistió en darse a los demás e implantar comunidades vivas en comunión con Pedro y los demás apóstoles. De ahí que sea muy importante la formación de los futuros sacerdotes tanto desde el punto de vista humano, espiritual, intelectual y pastoral y que junto con sus formadores y profesores se distingan “por su capacitación académica, su espíritu sacerdotal y su fidelidad a la Iglesia” (Benedicto XVI) para que así se forme bien al Pueblo de Dios que espera pastores celosos y entregados para la nueva evangelización.
Como fieles cristianos y católicos hemos de ayudar al Seminario con nuestras oraciones y con nuestras ayudas materiales para que se formen bien aquellos que van a ser los presbíteros que presidan en el futuro las comunidades parroquiales de nuestra Diócesis. Espero que en todos los navarros se siga mostrando ese amor por el Seminario y agradezco los gestos de cariño, aliento, oración y colaboración económica que siempre ha dignificado a nuestra tierra con tantas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Ruego a la Virgen María que ayude a nuestros seminaristas y a aquellos jóvenes que tengan en su interior la llamada de Cristo para que sean valientes y den un paso hacia delante.

Con mi bendición, vuestro Arzobispo
Mons. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona-Tudela
19 de marzo 2009

Mons. Francisco Pérez
Acerca de Mons. Francisco Pérez 303 Articles
Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).