La Conferencia Episcopal publica un documento para animar en España el trabajo por la misiones

misionero-africaAyer fue presentada en la sede de la Conferencia Episcopal Española la Instrucción Pastoral «Actualidad de la Misión Ad Gentes en España», aprobada por la XCII Asamblea Plenaria de la CEE (24-28 de noviembre de 2008), de la que ofrecemos un resumen a continuación, y con la que se pretende dar respuesta a los diversos interrogantes que sobre la dimensión misionera de la Iglesia se plantean en el seno de las comunidades cristiana hoy en día.
También se aspira, dentro del Año Paulino que se está celebrando, fomentar la dimensión misionera de la Iglesia en España, que tiene en los miles de misioneros y misioneras españolas un ejemplo que ha de ser seguido y apoyado por los cristianos de hoy.
En la rueda de prensa de presentación del mencionado documento misionero intervinieron Mons. Ramón del Hoyo, obispo de Jaén y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, y Mons. Juan Antonio Martínez Camino S.J., obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la CEE.
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RESUMEN DE LA INSTRUCCIÓN PASTORAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA «ACTUALIDAD DE LA MISIÓN AD GENTES EN ESPAÑA»
Ocasión de su publicación
Año Jubilar Paulino. San Pablo, apóstol de las gentes
– L aniversario de la Encíclica misionera de Pío XII Fidei Donum
– L aniversario del Día de Hispanoamérica
– V aniversario del Congreso Nacional de Misiones.
Finalidad y oportunidad
Fortalecer la responsabilidad misionera de los fieles cristianos en cuanto bautizados y
promover el compromiso misionero de las diócesis, parroquias y comunidades
eclesiales.
Desde el año 1979 la Asamblea Plenaria del episcopado español no había publicado ningún documento misionero. Los publicados en este tiempo llevaban la firma de la Comisión Episcopal de Misiones. Era necesaria una nueva reflexiónde la Asamblea para dar respuesta a los diversos interrogantes que sobre la
dimensión misionera de los fieles se plantean en el seno de las comunidades cristianas.
Objetivos:
1. Reafirmar la dimensión teológica de la misión ad gentes para evitar el peligro de
reducir la actividad misionera a la cooperación de unos “especialistas” que parten
para la misión.
2. Hacer un diagnóstico sobre la atención que la pastoral ordinaria de las diócesis
presta a la dimensión misionera en los procesos de iniciación y formación
cristiana.
3. Analizar los principales problemas e interpelaciones que la misión ad gentes
plantea a los responsables de la pastoral
4. Abrir horizontes para dar respuesta a los interrogantes planteados.
Estructura de la Instrucción
1. La misión en la vida de la Iglesia. España ha sido bendecida por numerosas
vocaciones misioneras a lo largo de su historia. También ahora es motivo de
acción de gracias por los cerca de 17.000 misioneros repartidos por los cinco
continentes. Estas vocaciones son signo de la vitalidad de las comunidades
cristianas.
2. Dimensión teológica de la misión. La actividad misionera de la Iglesia brota del
misterio trinitario y es repuesta al derecho de cada persona a conocer a Dios y
creer en Él. No es sólo fruto del mandato misionero de Jesús, sino la razón de
ser de la Iglesia y del proyecto originario y salvífico de Dios.
3. Interpelaciones actuales de la misión. ¿Para qué la misión ad gentes en la
actualidad? ¿No ha sido sustituida por la promoción humana, el diálogo
interreligioso o el respeto a la conciencia de cada uno a vivir según sus propias
creencias? La Instrucción enumera diez cuestiones que actualmente están
demandando una irrenunciable acción misionera de la Iglesia, tanto en los
tradicionales territoriales de misión como en las nuevas fronteras y ámbitos
sociales y culturales.
4. Ámbitos de responsabilidad misionera. Ningún bautizado está exento de su
compromiso misionero. Algunos son llamados por vocación a la misión ad gentes
específica, pero todos han sido constituidos por el bautismo en evangelizadores.
Para que esta responsabilidad pueda promoverse y articularse en la pastoral
ordinaria la Instrucción señala unas “sugerencias para la acción” con lo que se
evita que la responsabilidad misionera quede reducida a una simple cooperación
económica con motivo de una Jornada o con ocasión de una emergencia.
Cuestiones centrales
1. Responsabilidad misionera de la Iglesia particular. La acción misionera está
en la entraña de la vida eclesial. Si una diócesis dejara de tener conciencia de su
naturaleza misionera dejaría de ser Iglesia. Por eso los misioneros y misioneras
que parten de una Iglesia particular son exponente de su universalidad. La
Instrucción interpela sobre las vocaciones misioneras, y en especial la
situación de los laicos llamados a la misión
2. Unicidad y universalidad de Jesucristo. Para salir al paso de una mentalidad
relativista que trata de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino
también de iure, la Instrucción reitera ante todo el carácter definitivo y completo
de la relevación de Jesucristo. Se hace un planteamiento claro sobre el sentido,
finalidad y limitaciones del diálogo interreligioso, así como la complementariedad
entre las “semillas” del Verbo y el anuncio explícito de Jesucristo.
3. El Reino de Dios. La Iglesia es signo e instrumento del Reino de Dios y está
llamada a anunciarlo e instaurarlo. Ella es su germen e inicio, realidad presente
en el tiempo, pero su definitiva realización llegará con la plenitud de los tiempos.
De ahí que la Instrucción precise la dimensión del Reino con la necesaria
implantación de la justicia y el anuncio explícito del Evangelio y advierta de que
este anuncio sea el motivo para la implicación de la Iglesia el compromiso por la
promoción y el desarrollo de los pueblos.
4. Los nuevos ámbitos de la misión ad gentes. Se reafirma la necesidad de
seguir cooperando con recursos espirituales, materiales y personales a favor de
la actividad misionera de la Iglesia en los llamados territorios de misión (1/3 de la
Iglesia universal), pero se abren nuevos horizontes más allá de las fronteras
geográficas: los nuevos ámbitos sociales y culturales de nuestras comunidades
sociales como son los jóvenes, los alejados, las grandes urbes, la cultura, etc. La
Instrucción sitúa la acción misionera en el umbral de la actividad evangelizadora
promovida por las comunidades eclesiales.
5. La formación misionera de los fieles. En el diagnóstico de la realidad la
Instrucción descubre que en los procesos de formación muchas veces se presta
una atención marginal o de carácter ocasional a la educación misionera de los
fieles. Debilidad que se agudiza en la formación de los candidatos al sacerdocio
o a la vida consagrada. Ante esta situación se hace ver la necesidad de hacer
presente la dimensión misionera, de forma sistemática y gradual, en todos estos
centros de formación.
Conclusión
Con esta Instrucción la Asamblea Plenaria de la CEE presta un servicio de clarificación
a las Iglesias particulares y en especial a quienes generosamente entregan su vida en
los territorios de misión como misioneros y misioneras. A la vez, anima a responder con
generosidad a la tarea de la misión, que es de todos.

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