El obispo de Girona propone abstenerse de ver televisión en Cuaresma y dedicar más tiempo a orar y visitar a los enfermos

mn_pardo“Cuaresma: cuarenta días para… convertirse” es el tíutulo de la carta que para este tiempo ha escrito Mons. Francesc Pardo, obispo de Girona, y en la que pide comportamientos concretos de más práctica religiosa que nos acerquen a Dios y hagan vivir la caridad con los demás. Entre estos actos porpone, por ejemplo, “buscar todos los días unos momentos de silencio para escuchar la palabra de Jesucristo y dialogar con Él con toda sencillez. También podemos hacerlo durante nuestros desplazamientos en transporte público, tren, autobús, cerrando los ojos, sintiendo muy cercano al Señor, comentándole las tareas por realizar durante el día y confiándole lo ya realizado. Asistir a la misa dominical y, si nos es posible, también a la de algún día laborable. Son momentos de encuentro con quien nos ama y nos ofrece sus dones. Sin esos encuentros no le amaremos y no confiaremos en Él”; e incluso el obispo de Girona pide “abstinencia de horas de TV y dedicar este tiempo a orar, leer, escuchar a alguien o visitar a algún enfermo”.
——————————-
Cuaresma: cuarenta días para… convertirse
Carta del Obispo de Girona

En efecto, disponemos de cuarenta días para convertirnos. Significa que hay que dar un giro de 180 grados o cambiar totalmente de dirección. Así inició Jesús su predicación. Convertios y creed en el evangelio. Imagino que pensáis: hace ya mucho tiempo que nos convertimos. ¿Estáis seguros de ello? ¿Estáis completamente seguros que vuestras vidas siguen la dirección correcta, que están bien encarriladas?
La verdadera dirección es la que nos conduce a Jesús Resucitado, la Cuaresma lleva a la Pascua, porque Él renueva nuestra vida, nuestro corazón, con frecuencia oxidado por las luchas diarias. Seguir este camino requiere, ciertamente, ayuda, que puede ser proporcionada por unas prácticas o acciones, pero lo esencial es un ENCUENTRO RENOVADO con el Señor Resucitado.
Conviene recordar que las grandes tentaciones, las de Cristo y las de los creyentes de todos los tiempos son: utilizar a Dios para ahorrarnos convertir las piedras en panes y tener que repartirlos; esperar milagros espectaculares para promover la fe, o adorar al maligno -el mal- para tener el poder de poseerlo todo, con la creencia que ello nos permitirá alcanzar la felicidad.
Tradicionalmente nos referimos a la oración, la limosna y el ayuno; ahora bien, debemos concretar lo que se nos pide a cada uno de nosotros con objeto de no ridiculizar y minimizar estas prácticas cuaresmales.
Permitidme algunas sugerencias a fin de que vosotros, yo el primero, podamos hallar lo que verdaderamente necesitamos.
· Buscar todos los días unos momentos de silencio para escuchar la palabra de Jesucristo y dialogar con Él con toda sencillez. También podemos hacerlo durante nuestros desplazamientos en transporte público, tren, autobús, cerrando los ojos, sintiendo muy cercano al Señor, comentándole las tareas por realizar durante el día y confiándole lo ya realizado.
· Asistir a la misa dominical y, si nos es posible, también a la de algún día laborable. Son momentos de encuentro con quien nos ama y nos ofrece sus dones. Sin esos encuentros no le amaremos y no confiaremos en Él.
· Pedir consejo a un sacerdote sobre lecturas adecuadas.
· Abstinencia de horas de TV y dedicar este tiempo a orar, leer, escuchar a alguien o visitar a algún enfermo.
· Participar en el Viacrucis semanal de la parroquia; rezo de las Vísperas o del Rosario.
· Dialogar sin prisas con el marido o la esposa; y con los hijos, interesarnos por ellos, redescubrir lo que les hace sufrir, pedirles perdón…
· Visitar a los abuelos, especialmente si viven solos o en una residencia. Si no los tenemos consanguíneos, hagámoslo con quienes también lo son por fraternidad cristiana.
· Abstenerse de comidas extraordinarias en restaurantes carísimos (en el doble sentido de la expresión), o de usar perfumes cuyas gotas –cada una de ellas– equivalen a un salario en el Tercer Mundo y ofrecer a Cáritas lo ahorrado.
· Participar en conferencias y jornadas de formación cristiana.
· Dialogar con algún sacerdote para que nos ayude.
Y lo que decidamos, hagámoslo con rostro alegre y sin que nuestra mano derecha sepa lo que hace la izquierda.

Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 357 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña.Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany.El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.