Carta del cardenal Rouco con motivo de la Cuaresma

roucoUn nuevo itinerario cuaresmal para la familia cristiana

La Cuaresma se nos presenta de nuevo el Miércoles de Ceniza como una reiterada oportunidad de la gracia ofrecida por la Iglesia en su preparación espiritual para la celebración fructuosa de la Pascua del Señor. Con razón se la ha considerado siempre como un itinerario del alma ¡del “hombre nuevo”, renacido en las aguas del Bautismo! en medio del permanente peregrinar de nuestra existencia en la tierra, en ruta hacia la meta final: la Casa del Padre que está en los Cielos.

El Miércoles de Ceniza nos recuerda siempre con el vivo realismo de su liturgia cuál es nuestro punto de partida al iniciar los pasos de nuestra historia personal, entretejida en la historia general de la humanidad y, sobre todo, en la historia de la salvación que la envuelve y penetra desde el principio. Hemos salido del “polvo” y “al polvo volveremos”. No es, sin embargo, el polvo de la muerte y del sepulcro la última realidad del hombre, porque en el Evangelio se nos ofrece su superación y una victoria gloriosa. Superación de nuestra fragilidad espiritual y corporal. Victoria sobre el poder del pecado y sobre la muerte. Sí, venimos del “polvo”, pero nuestro destino final por la misericordia de Dios es la gloria de la vida resucitada en Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ese destino era el proyectado y querido por ese Dios “que es amor” para el hombre “creado a su imagen y semejanza” antes de que pecase; y continúa siéndolo después y a pesar de nuestro pecado y de su secuela inevitable, la muerte, por ese desbordamiento de la divina misericordia que se nos ha manifestado y dado por y en el Misterio de la Encarnación y de la Pascua del Hijo Divino, en virtud de la humillación de ese Hijo eterno e inefablemente amado por el Padre en el Espíritu, ¡el Espíritu Santo!, la Persona-amor en el Misterio de la Santísima Trinidad. Sólo una condición es imprescindible para alcanzar ese destino glorioso: la conversión, el Sí a ese Evangelio del Corazón Misericordioso del Salvador. “Convertíos y creed el Evangelio” es una de las fórmulas bien significativas con las que el sacerdote acompaña la imposición de la ceniza en la celebración eucarística del Miércoles Santo. Sí, esta es la respuesta de la vida en fe, esperanza y caridad –¡en amor de Cristo!– que toda Cuaresma llama a recuperar, si estaba olvidada o preterida, y, siempre, a renovar y actualizar desde aquella auténtica y limpia verdad del día de nuestro Bautismo. Una respuesta de mente, de corazón y de conducta en correspondencia fiel a esa misericordia infinita que se nos ofrece actual y fresca por la Iglesia en los sacramentos de la penitencia y de la Eucaristía a lo largo de todo el itinerario cuaresmal que nos conduce espiritualmente hacia la Pascua. Una respuesta que se hace concreta y exigente singularmente a través de la práctica asidua de la oración, del ayuno y de la limosna.

El Santo Padre nos ha propuesto a los cristianos para el itinerario cuaresmal de este año fijar nuestra atención espiritual y nuestros propios y renovados propósitos de conversión, especialmente, en el valor sobrenatural del ayuno y en su fuerza purificadora y santificadora. Su propuesta, dirigida a nosotros como una invitación y llamada pastoral apremiante, responde sabiamente a la situación de la sociedad y de la cultura en el momento actual y a sus heridas y urgencias humanas y espirituales más sangrantes. Nuestra sociedad y el estilo de vida en ella imperante adolecen de una suicida saturación de egoísmo materialista. La cultura del tener más y siempre más en todos los órdenes de la vida ha cobrado una fuerza arrolladora frente al ser más –en feliz expresión de Juan Pablo II– y, consecuentemente, en confrontación con el vivir de acuerdo con la dignidad trascendente de la persona humana. Lo que vale es el dinero, el placer, el poder sin límites. Lo que se ignora y se desprecia es el desprendimiento generoso, el dominio noble de sí mismo y la actitud permanente de servicio al prójimo. En una palabra, se niega y desprestigia la belleza de la virtud y la nobleza del bien que se realiza en el reconocimiento creyente de Dios, en la esperanza de la verdadera gloria y en la felicidad que proporciona el verdadero amor.
Hay hartura de bienes materiales y mundanos y hay carencias abismales de bienes verdaderamente humanos y espirituales. Las consecuencias de este estado de cosas en la vida de las personas, singularmente de las jóvenes generaciones, y en la situación de la sociedad no pueden ser más perniciosas. Su dramatismo lo documentan las noticias diarias sobre todo género de violencias, sobre los proyectos de denegación del derecho a la vida de los no nacidos, sobre la crisis económica, sobre los índices alarmantes del paro, de la caída de la natalidad, de las rupturas matrimoniales y de los menores abandonados y desestructurados en lo más hondo de su personalidad… ¿Dónde está el remedio? En el ejercicio y la práctica del ayuno: de un ayuno que nos lleve a la renuncia de la satisfacción ilimitada de nuestras apetencias corporales, más aún, de nuestros orgullos y prepotencias intelectuales, culturales y sociales y que nos abra el camino de la humildad interior y de la sencillez de corazón: ¡el camino que abre la puerta del alma y de la conciencia a la gracia de Dios que se nos manifiesta y dona siempre con nueva e insistente actualidad en el Evangelio de Ntro. Señor Jesucristo proclamado, celebrado y vivido por la Iglesia. Dicho de otro modo, el camino de una existencia que se deja empapar del amor a Dios y al prójimo nuestro hermano.
El ayuno cuaresmal vuelve a ser en este año de 2009 más urgente que nunca. El ayuno cristiano. El ayuno del que decía San Pedro Crisólogo, según la cita del Papa Benedicto XVI, que es el alma de la oración y que vive de y en la misericordia. Oración, ayuno y misericordia forman un todo espiritualmente inseparable. ¡Vivamos así nuestra Cuaresma del 2009! ¡Vivámosla en el seno de nuestras familias! Que la experiencia de esta trilogía cuaresmal adquiera en ellas un nuevo vigor con el acento ascético puesto en el ayuno que se prodiga en generosas obras de amor al prójimo dentro y fuera del hogar familiar. De este modo se hace posible vivir de verdad y en verdad el ser y la vocación de la familia cristiana en Cuaresma. Así, a través de la práctica cuaresmal, se hace posible cumplir nuestro objetivo pastoral de este curso: “Vive la familia. Con Cristo es posible”.
¡Quiera Nuestra Señora y Madre, la Virgen de La Almudena, ayudarnos a facilitar amplios y ricos espacios espirituales y pastorales a las familias dispuestas a comprometerse con la evangelización de las familias alejadas de la fe y de la Iglesia a través de la vivencia cuaresmal de nuestras comunidades parroquiales y de otras comunidades de nuestra Archidiócesis de Madrid!
Con todo afecto y mi bendición para una celebración santa de la Cuaresma de este año de gracia, 2009.

+ Antonio Mª Rouco Varela
Cardenal-Arzobispo de Madrid

Mons. Antonio Mª Rouco Varela
Acerca de Mons. Antonio Mª Rouco Varela 68 Artículos
Nació el 20 de Agosto de 1936 en Villalba (Lugo). Estudios en Latín, Humanidades y Filosofía en el Seminario de Mondoñedo 1946-1947 a 1953-1954. Estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca 1954-55 a 1957-58, donde obtiene la Licenciatura en esa disciplina en Junio de 1958. Se ordena Sacerdote el 28 de Marzo de 1959, en la Catedral Vieja de Salamanca, y el día 1 de Abril celebra su Primera Misa en la iglesia parroquial de Santa María de Villalba. Estudios de Derecho y Teología en la Universidad de Munich, cursos 1959-60 a 1963-64, donde se doctora en Derecho Canónico el 25 de Julio de 1964, con la tesis: “Iglesia y Estado en la España del siglo XVI”. Profesor en el Seminario de Mondoñedo los cursos 1964-65 y 1965-66, de Teología Fundamental y Derecho Canónico. Profesor Adjunto en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich de 1966 a 1969. Profesor de Derecho Público Eclesiástico en la Universidad Pontificia de Salamanca de 1969 a 1971 y Catedrático de Derecho Canónico Fundamental en la misma Universidad en 1971 y Vicerrector de la misma Universidad en 1972. Cargos que desempeña hasta su nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela en Septiembre de 1976. “Perito” del Concilio Pastoral de Galicia desde la fase preparatoria del mismo 1974. Consagrado Obispo, con el Titulo de Gergi, el 31 de Octubre de 1976. En los años de estudio y trabajo científico en la Universidad de Munich estuvo adscrito a las parroquias de San Rafael y San Ansgar de esa ciudad, y en Salamanca fue Consiliario de Acción Católica Nacional de Propagandistas. Ha publicado Libros y numerosos trabajos científicos en Revistas Españolas y extranjeras de su especialidad sobre temas relativos a la fundamentación teológica del Derecho Canónico y a los problemas de las relaciones Iglesia Estado. Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Ha sido ponente en la Semana Española de Derecho Canónico y en Congresos Internacionales de la misma materia. Perteneció al Círculo Ecuménico de Canonistas de Heidelberg y al Comité Cristiano Interconfesional de Madrid. Fue Consultor de la Sagrada Congregación para el Clero desde 1973. En la Conferencia Episcopal Española fue Presidente de la Junta de Asesores Jurídicos y Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, durante tres trienios 1981-1989. Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española desde 1984. Arzobispo de Santiago de Compostela 18 de mayo de 1984 (Bula de 9 de mayo de 1984). Posesión 30 de junio de 1984. Le impone el Sagrado Palio el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Innocenti el 25 de julio de 1984 en la Catedral de Santiago en el Pontifical del Apóstol. Responsable de la IV Jornada Mundial de la Juventud, 19-20 de Agosto de 1989 en Santiago de Compostela) Nombrado Hijo adoptivo y Medalla de Oro al Mérito Ciudadano de la ciudad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela, 26 de julio de 1990. Elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades en Febrero de 1990. Miembro del Sínodo de los Obispos Octubre 1993: sobre la formación de los Sacerdotes. Participante en los Simposios de Obispos Europeos de 1985-1989. Miembro del Comité Ejecutivo de la CEE – 1993. Nombrado por el Santo Padre, con fecha 27 de Junio de 1994, miembro de la Congregación para la Educación Católica. Nombrado por el Santo Padre, el 28 de Julio de 1994, Arzobispo de Madrid. Nombrado “Socio de Honor” de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Madrid, 22 de octubre de 1994. Recibió en Palio como Arzobispo Metropolitano de Madrid el 29 de Junio de 1995. Recibió el “Baylio Gran Cruz de Justicia” de la S.O.M. Constantiniana de San Jorge. Madrid, 17 de Octubre de 1995. Nombrado “Magnum Cancellarium” de la Facultad de Teología San Dámaso por el Santo Padre, el 19 de septiembre de 1996. Nombrado Cardenal de la Santa Iglesia con el título de San Lorenzo in Damaso, por SS. Juan Pablo II, en el Consistorio del 21 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para la Educación Católica, por S.S. Juan Pablo II, el 25 de febrero de 1998. Nombrado miembro de la Congregación del Clero, por S.S. Juan Pablo II, 25 de febrero de 1998. Premio “Madrigallego de Oro” de 1998. Madrid, 28 de mayo de 1998. Galardonado con la “Medalla de Oro de Galicia 1998”, por la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela, 25 de julio de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, por S.S. Juan Pablo II, 17 de octubre de 1998. Nombrado miembro de la Congregación para los Obispos por un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 19 de octubre de 1998. Insignia de Oro, por la Asociación de Médicos Gallegos: ASOMEGA. Madrid, 24 de Noviembre de 1998. Nombrado miembro de Honor del Foro Iberoamericano de la Fundación Carlos III. Madrid 23 de octubre de 1998. Elegido Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Madrid, 1 de diciembre de 1998. Ingreso con el discurso: “Los fundamentos de los Derechos Humanos: una cuestión urgente”, en Madrid, 29 de mayo de 2001. Elegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 1999-2002. Madrid, 2 de marzo de 1999. Nombrado Enviado Especial del Papa, para el Congreso Eucarístico Nacional del 26/29 de mayo de 1999 en Santiago de Compostela (26 de marzo de 1999). Elegido “Gallego del año”, por El Correo Gallego. Santiago de Compostela, 29 de octubre de 1999. Nombrado Relator General del Sínodo de Obispos para Europa (octubre de 1999), por S.S. Juan Pablo II. Nombrado “Gallego del Año 2000”, por el Círculo de Periodistas Gallegos en Madrid. Madrid, 23 de junio de 2000. Nombrado miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum”, por S.S. Juan Pablo II, el 20 de septiembre de 2000. Participante en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos 30 septiembre /27 octubre de 2001. Recibió el XV Grelo de Ouro, de la Fundación O Grelo – ‘Amigos de Galicia’. Villalba (Galicia), 10 de noviembre de 2001. Recibió el Percebe de Oro, de la Enxebre Xuntanza do Percebe. Barcelona, 22 de febrero de 2002. Reelegido Presidente de la Conferencia Episcopal para el trienio 2002-2005. Madrid, 26 de febrero de 2002. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. 17 de enero de 2003. Recibió la Insignia de Oro de los Amigos del Camino Portugués a Santiago. Pontevedra. 11 de agosto de 2003. Recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica, concedida por S.M. el Rey. Madrid, 13 de julio de 2003. Recibió la Insignia de Oro 2002 de la Asociación Amigos do Camiño Portugués a Santiago. Pontevedra, 11 de agosto de 2003. Reelegido miembro de la Congregación para los Obispos por un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, el 10 de noviembre de 2003. Reelegido como miembro del Pontificio Consejo de Cultura, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de diciembre de 2003, para un nuevo quinquenio. Nombrado miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, por S.S. Juan Pablo II, el 30 de marzo de 2004, para un quinquenio. Recibió el Premio “Vieira de Plata”, en su categoría de GALLEGO UNIVERSAL, en su XV edición. Madrid, 17 de mayo de 2004. Nombrado Enviado Pontificio para presidir las ceremonias de conclusión de la Peregrinación de Jóvenes a Santiago de Compostela del 7 y 8 de agosto de 2004. Roma, 19 de junio de 2004. Nombrado Académico de Honor de la Academia de la Hispanidad, por el Capítulo de Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Ávila, 9 de marzo de 2004. Nombrado Caballero de Honor por el Capítulo de la Orden Militar de los Nobles Caballeros de la Reina Isabel La Católica. Madrid, 1 septiembre de 2004. Nombrado miembro del Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos para un nuevo quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 21 de octubre de 2004. Nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 29 de noviembre de 2004. Nombrado miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede para un quinquenio, por S.S. Juan Pablo II, 6 de marzo de 2005. Participante en la XI Asamblea Ordinaria General del Sínodo de Obispos 1/24 octubre de 2005. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid, 10 de marzo de 2006. Designado como Legado Pontificio para presidir los actos conmemorativos del V Centenario del Nacimiento de San Francisco Javier, que tendrán lugar en el Santuario de Javier (Navarra) el día 7 de abril de 2006. Roma, 27 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad FASTA (“Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino”). Mar del Plata (Argentina) 20 de abril de 2006. Nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Buenos Aires. Buenos Aires (Argentina), 2 de febrero de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Pablo-CEU. Madrid 16 de junio de 2006. Nombrado miembro del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, por S.S. Benedicto XVI, 7 de octubre de 2006. Elegido Miembro de Número de la Sección Primera de Teología de la Real Academia de Doctores de España. Madrid, 8 de noviembre de 2006. Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos. Burgos, 17 de septiembre 1999. Reelegido miembro del Pontificio Consejo “Cor Unum” para un quinquenio, por S.S. Benedicto XVI, el 24 de abril de 2007.