Mons. del Hoyo explica los componentes esenciales de la Cuaresma

cenizaEl próximo día 25, “Miércoles de Ceniza”, comenzamos un tiempo privilegiado, de cuarenta días de gracia. La Iglesia nos invita como bautizados a profundizar en la obra redentora de Cristo en nuestras vidas, a recorrer la historia de la creación y de la redención humana, obra del amor de Dios.
Con los cristianos de todo el mundo caminaremos espiritualmente hacia el Calvario, meditando los misterios centrales de nuestra fe para desde la Cruz de Cristo llegar a la alegría de su Resurrección.
Tres son los principales medios que la Iglesia pone a nuestra disposición y nos exhorta para este recorrido:
• La escucha asidua de la Palabra de Dios.
• La práctica más intensa del ayuno penitencial y la limosna, como ayuda generosa al prójimo necesitado, y
• La oración, sobre todo eucarística.

1. La escucha de la Palabra

a) Ésta transforma siempre nuestro interior y nos comunica la verdad para vivirla y testimoniarla. Por esta Palabra conocemos quiénes somos, de dónde venimos, qué debemos hacer en esta vida, y la eternidad a la que caminamos. Nos ayuda para abrir nuestro interior al amor misericordioso de Dios y a convertirnos a Él, más y más, al comprobar nuestras pobrezas.

b) Esta Cuaresma será una buena ocasión, en medio del Año Paulino, para releer sus Cartas, conocer su vida y el desarrollo de las primeras comunidades cristianas.

Las trece Cartas que le atribuye la Tradición, son los primeros escritos del Nuevo Testamento y la correspondencia más importante de todas las épocas para los cristianos. San Pablo trata de animar y orientar en todos ellas a las comunidades que surgían en diversas ciudades fuera de Palestina, o a personas concretas, conocidas por su ministerio. Son todo un ejemplo de teología viva. En ellas, Cristo se convierte en referencia y motivo de esperanza para aquellos primeros cristianos y, hoy, para nosotros.
2. El ayuno penitencial y la limosna

a) El Mensaje del Santo Padre, Benedicto XVI, para la Cuaresma de este año, centra su atención sobre el valor y el sentido del ayuno. Sus palabras sencillas y profundas, a que nos tiene ya acostumbrados, presentan al pueblo cristiano el sentido que debe tener “privarse de algo”,con sentido penitencial.

Los sacerdotes pondrán al alcance de los fieles encomendados este Mensaje y, por ello, me limito a destacar únicamente estas palabras del Papa:

“Para los creyentes -el ayuno- es en primer lugar una terapia para curar todo lo que impide conformarse a la voluntad de Dios.” “Puesto que el pecado y sus consecuencias nos apremian a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor.” “El verdadero ayuno… tiene como finalidad comer el alimento verdadero que es hacer la voluntad del Padre.”

Pertenecemos a una civilización sobresaturada de bienes y estaría bien plantearnos seriamente si para encontrarnos con Dios necesitamos de tantas cosas, o si más bien, por el contrario, nos lo impiden o dificultan. Es ocasión para distanciarnos de lo innecesario, incluido el tiempo perdido, y buscar la verdadera riqueza: abrirnos al Señor y crear espacios para escucharle con mayor dedicación y sosiego.

b) La limosna penitencial tiene también sentido de respuesta a nuestra cercanía a Dios. Desde Él, miramos de modo nuevo a nuestros hermanos y a sus necesidades. Quien mira el rostro de Cristo desde su interior, descubre lo que es amar al prójimo en su verdadera profundidad.

Con la limosna y haciendo el bien a los demás, compartimos los dones recibidos con quienes se encuentran en cualquier necesidad y nos mostramos solícitos con sus pobrezas, como respuesta al amor que Dios nos tiene.

“Jesús, al ver la multitud, se compadeció de ella” (Mt 9, 36). La Iglesia, consciente de su misión, continúa con Cristo dirigiendo su mirada conmovida hacia toda persona necesitada.

La situación de carencia de bienes, de trabajo, de salud, de soledad… de quienes viven cerca y lejos de nosotros, son manos en espera de nuestra respuesta personal y organizada, a través de Cáritas y Manos Unidas principalmente.

3. La oración cuaresmal

a) Escuchábamos hace tres domingos que Jesús de Nazaret, después de una intensa jornada en Cafarnaúm, “se levantó de madrugada, se marchó a un descampado y allí se puso a orar.” (Mc 1, 35).

¡Qué grande es poder entrar en contacto con el Señor del mundo, que Él nos escuche y nosotros podamos escucharle!

Busquemos tiempo en el recorrido cuaresmal, “ayunemos” de ocupaciones innecesarias para estar con el Señor y escucharle sin prisas. Hablemos con Él de todo, desde el silencio del corazón. Insistamos, en comunión, que envíe obreros a su mies y nos ayude a ser buenos obreros en su viña. Desde la intimidad personal, descubramos sus dones en nuestras vidas y en el desierto de nuestras pobrezas, encontremos su presencia amorosa.

b) En el Plan Pastoral diocesano, para este curso, destacábamos el cuidado especial de la celebración eucarística dominical. El pan y la copa que compartimos nos une en la aspiración de unidad con todos y con todo. La Eucaristía es el hogar del amor, el gran tesoro de nuestra Iglesia, la más valiosa herencia que el Señor nos ha regalado. “Es el tesoro escondido en el campo”. Quien lo encuentra, ya nunca lo abandonará. Será lo primero en su vida.

La Eucaristía dominical y diaria, vivida “desde dentro”, con Cristo y la comunidad, la prolongación de esta fiesta de nuestra fe en la adoración eucarística, señalan a los creyentes el camino para entrar en la historia de nuestros hermanos, y unirnos, con toda la humanidad, al canto eterno del amor trinitario con Cristo, por Él y en Él.

c) Otras prácticas tan arraigadas en las comunidades cristianas de Jaén, como el vía crucis, ayudan también a descubrir el amor y el poder de Dios y la debilidad humana. La Diócesis ofrece un texto de esta piadosa práctica basado en los textos del Apóstol San Pablo, pero conviene también y así vienen haciéndolo de forma progresiva buen número de parroquias, orar asimismo con la Iglesia mediante la liturgia de las Horas.

4. Catecumenado

a) La cuaresma pretende ser un catecumenado anual para seguir descubriendo y disfrutar de la realidad gozosa de nuestro bautismo; para revisar serenamente y en profundidad sus exigencias.

Caminantes con Cristo Jesús por el desierto cuaresmal, alimentados por sus Palabras y Sacramentos, Penitencia y Eucaristía, Él toma la iniciativa para que descubramos su rostro con mayor cercanía y nitidez.

“Ven y sígueme” (Lc 18, 22), nos susurra con su mirada amorosa al inicio de la Cuaresma y nos anima a subir con Él hasta Jerusalén para celebrar el misterio de la Pascua.

b) Los niños y niñas en edad escolar, y los adultos no bautizados, inician este año, como importante novedad diocesana, su catecumenado que finalizará en la Noche de Pascua del 2010.

Se ha creado un servicio diocesano, que preside el Delegado Episcopal de liturgia, y seguimiento del itinerario catecumenal aprobado para la Diócesis de Jaén de acuerdo a las”Orientaciones pastorales para la Iniciación Cristiana de niños no bautizados en su infancia”, de la Conferencia Episcopal Española del año 2004.

Informen los sacerdotes a sus respectivas Comunidades encomendadas, sobre este servicio que iniciamos con esperanza, seguros de sus frutos.

“Reconciliarnos con Dios”. Ésta es la exhortación del Apóstol San Pablo, la misma que hace veinte siglos escribía para los cristianos de Corinto. Que no recibamos en vano la gracia de Dios, porque es tiempo de salvación.

Pedimos que en este itinerario nos acompañe María, la Madre del Redentor. Que nos ayude a llegar purificados y renovados a las celebraciones del Misterio Pascual de Jesucristo.

Os bendice con todo afecto en el Señor,

+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén

Mons. Ramón del Hoyo
Acerca de Mons. Ramón del Hoyo 149 Articles
Mons. Ramón del Hoyo nació el 4 de septiembre de 1940 en Arlanzón (Burgos). Cursó estudios en los Seminarios Menor y Mayor de Burgos, entre 1955 y 1963. Obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca (1963-1965) y el Doctorado en la Pontificia Universidad Angelicum (1975-1977). Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Burgos el 5 de septiembre de 1965.CARGOS PASTORALESSu ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis burgalesa. Comenzó como coadjutor de la parroquia de Santa María la Real y Antigua y Director espiritual de la Escuela media femenina “Caritas”, entre 1965 y 1968. Desde este último año y hasta 1974 fue Notario eclesiástico y Secretario del Tribunal Eclesiástico. Además, en el año 1972 fue nombrado Provisor-adjunto de la Curia de Burgos y en 1978 Provisor, cargo que desempeñó hasta 1996. También fue Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico Metropolitano desde el año 1978 y hasta 1993, cuando fue nombrado Vicario General y Canónigo y Presidente del Capítulo Catedral Metropolitano. Estos cargos los compaginó, desde 1977 y hasta su nombramiento episcopal, con la docencia en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos, como profesor de Derecho Canónico.El 26 de junio de 1996 fue nombrado obispo de Cuenca y recibió la ordenación episcopal el 15 de septiembre del mismo año. El 19 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo de Jaén, diócesis de la que tomó posesión el 2 de julio de 2005. El papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis el 9 de abril de 2016 y le nombra administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor,el 28 de mayo de 2016.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, de la que fue presidente de 2005 a 2011.Ha sido miembro del Consejo de Economía desde 2012 a 2017. También fue miembro de la “Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia”, que se creó con el encargo de preparar la Declaración y la promoción de la figura del nuevo Doctor.