Recepción de Benedicto XVI al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede

Benedicto XVI
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Benedicto XVI pronunció esta mañana, en la Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano, su discurso anual a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. En sus palabras se refirió de manera especial a todos los países azotados por desgracias naturales durante 2008, e hizo un importante llamamiento a la paz en todo el mundo y de manera especial en Tierra Santa.
“¡A pesar de tantos esfuerzos, la paz tan deseada sigue siendo lejana! Ante esa situación no debemos perder nuestro coraje o reducir nuestros esfuerzos para una cultura de paz, sino aumentarlos para fomentar seguridad y desarrollo». En un discurso extenso, Benedicto XVI mencionó a los países que sufrieron por las graves catástrofes naturales durante el 2008 en diferentes partes del mundo, o por conflictos o los atentados terroristas en India, Afganistán, y Argelia. Benedicto XVI recordó que la Santa Sede fue entre los primeros países en firmar y ratificar la Convención sobre las municiones de racimo, pero también “al observar con preocupación los síntomas de una crisis que emerge en los sectores del desarme y de la no-proliferación nuclear. La Santa Sede sigue recordando que no somo capaces de construir la paz, y los gastos militares le quitan enormes recursos humanos y materiales a los proyectos de desarrollo, especialmente en los pueblos más pobres». El Papa habló luego de «los demasiados pobres de nuestro planeta», al volver a relacionar la paz con la lucha a la pobreza para la dignidad de las personas. “Para construir la paz – afirmó a los diplomáticos de todo el mundo quienes participaban en la audiencia – se necesita volver a dar esperanza a los pobres. (…) Es urgente adoptar una strategia eficaz para luchar contra el hambre y facilitar el desarrollo rural local”. Tras haber mencionado la crisis financiera y económica global, precisó: “Más en profundidad, para sanar la economía, es necesario construir una nueva confianza. Ésto solo se puede realizar a través de acciones basadas sobre una ética de la dignidad para cada persona humana». Luego puso la atención sobre las nuevas generaciones: “si queremos luchar contra la pobreza tenemos que invertir sobre todo en los jóvenes, educándoles a un ideal de verdadera hermandad”. El Papa luego entró en el tema de la violencia religiosa contra los cristianos en India y otras partes del mundo, al pedir a las autoridades civiles y políticas poner la palabra fin a la intolerancia: “al reiterar la elevada contribución que las religiones pueden dar a la lucha contra la pobreza y a la construcción de la paz – afirmó el Papa – quiero repetir ante esta Asamblea que idealmente representa a todas las naciones del mundo: el Cristianismo es una religión de libertad y de paz y está al servicio del verdadero bien de la humanidad”. La guerra en Tierra Santa fue otro tema afrontado por Benedicto XVI en su discurso, al pedir el cese de los actos de violencia y la declaración de una tregua. El Papa habló de los niños y niñas quienes, a pesar de las leyes internacionales, siguen siendo sujetos vulnerables sobre todo en los contextos de guerra. Al mencionar este tema, el Papa habló del drama de los refugiados, entre los que hay menores, que escapan de los conflictos de Somalia, Darfur, y República Democrática del Congo. “Pido a todos aquellos que tienen responsabilidades políticas, a nivel nacional e internacional, tomar todas las medidas necesarias para resolver los conflictos actuales y terminar con las injusticias que los causaron”. Sobre el contexto africano, el Papa añadió unas palabras sobre Somalia – “espero que la restauración del Estado pueda seguir para que terminen los sufrimientos de la población» – y tras haber pedido «considerables ayudas humanitarias» para Zimbabue, mencionó la esperanza surgida tras la firma definitiva de los acuerdos de paz en Burundi. Benedicto XVI habló también de los migrantes, al afirmar que «las legislaciones tienen que tomar en consideración las necesidades de aquellos que emigran, y facilitar los reencuentros entre las familias al poner junto las legítimas necesidades de seguridad y el respeto para todas las personas». El Papa concluyó su discurso subrayando que “la pobreza puede lucharse si los seres humanos se vuelven más fraternales a través de valores e ideales compartidos, y basados sobre la dignidad de la persona, libertad unida a responsabilidad, el reconocimiento efectivo del lugar de Dios en la vida del ser humano».
Actualmente la Santa Sede tiene relaciones diplomáticas plenas con 177 países, a los que hay que añadir las Comunidades Europeas y la Soberana Orden Militar de Malta y dos misiones con carácter especial: la misión de la Federación Rusa y la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina.

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