El Papa a los Jesuitas de Irlanda: “Hay que dar nuevamente vida”


La Civiltà Cattolica, la revista de los jesuitas italianos, publica en su Cuaderno número 4038 el diálogo que sostuvo el papa Francisco con los jesuitas de Irlanda, en su reciente Viaje Apostólico Internacional a este país, con ocasión del Encuentro Mundial de las Familias.

Ánimo! ¡Sed valientes! Verdaderamente no podía dar crédito a historias que vi bien documentadas. Las oí aquí, en otra sala, y he quedado profundamente conmovido. Esta es una misión especial para vosotros: hacer limpieza, cambiar las conciencias, no tener miedo de llamar las cosas por su nombre”, con estas palabras el Papa Francisco alentó a los Jesuitas de Irlanda, en su reciente Viaje Apostólico Internacional a este país, con ocasión del Encuentro Mundial de las Familias y que La Civiltà Cattolica, la revista de los jesuitas italianos, publica en su Cuaderno número 4038.

¡Cien mil veces bienvenido!

En el coloquio, acaecido la tarde del 25 de agosto de 2018, en una sala de la Nunciatura Apostólica, el Santo Padre se encontró con 63 jesuitas. “El encuentro estaba previsto para las 18:20 – precisa el P. Antonio Spadaro, Director de La Civiltà Cattolica – pero el Papa prefirió extender su encuentro privado con un grupo de ocho víctimas de abusos sexuales, que duró cerca de una hora y media”. Fue el Provincial de Irlanda, P. Leonard A. Moloney, quien dio la bienvenida al Pontífice en nombre de todos: «Santo padre, hermano nuestro Francisco, de parte de los jesuitas irlandeses te digo “Céad míle fáilte!”. Esta es la típica expresión irlandesa de bienvenida, que quiere decir “¡Cien mil veces bienvenido!”. Te recibimos como hermano en Cristo e hijo de San Ignacio». Después de la bienvenida del P. Moloney al Papa Francisco, a quien agradeció por su “profunda fe en Jesucristo como rostro misericordioso y amoroso de Dios nuestro Padre”, el Provincial expresó el compromiso de «promover la comprensión de la libertad, del discernimiento y del acompañamiento espiritual».

No pasar página, sino dar nuevamente vida a tanta gente

El Encuentro con los Jesuitas tuvo lugar después de que el Pontífice había recibido a 8 víctimas de abusos sexuales y de haber tenido conocimiento de las situaciones de madres solteras a las que les habían arrebatado sus bebés. “Quisiera pedirles una ayuda especial – invocó el Santo Padre a sus compañeros jesuitas – para ayudar a la Iglesia en Irlanda a poner fin a esta historia. ¿Y qué entiendo por poner fin? No entiendo simplemente pasar página, sino buscar remedio, reparación, todo lo que es necesario para curar las heridas y dar nuevamente vida a tanta gente”.

“He comprendido una cosa con gran claridad – afirmó el papa Francisco haciendo una diagnosis de esta calamidad – este drama de los abusos, especialmente cuando es de grandes proporciones y produce gran escándalo tiene detrás situaciones de Iglesia marcadas por elitismo y clericalismo, una incapacidad para la cercanía al pueblo de Dios. El elitismo, el clericalismo, favorecen toda forma de abuso. Y el abuso sexual no es el primero. El primero es el abuso de poder y de conciencia”. Por ello, el Obispo de Roma pidió a los jesuitas irlandeses que sean valientes y les encomendó una misión, “esta es una misión especial para vosotros precisó el Pontífice – hacer limpieza, cambiar las conciencias, no tener miedo de llamar las cosas por su nombre”.

La alegría y la frescura del Evangelio

Respondiendo a las palabras de saludo del padre Provincial, el papa Francisco recordó que, “Jesús vino a traer alegría y no una casuística moral. A traer apertura, misericordia. Jesús amaba a los pecadores”. En este sentido, el Pontífice alentó a sus Compañeros jesuitas a vivir la alegría del Evangelio, “es su frescura – dijo el Papa – que te lleva seguir adelante, a no perder la paz. Hay que trabajar para que se comprenda bien la frescura del Evangelio y su alegría”. Tener la frescura del evangelio, concluyo, es amar a los pecadores.

Libertad, discernimiento y fecundidad

Sucesivamente, el papa Francisco afrontó un tema importante de su predicación, el del discernimiento. “Yo creo en el discernimiento – subrayó el Pontífice – y hay que ser capaces de hacerlo. Hay que hacerlo en oración, buscando la voluntad de Dios… y — esto suena un poco herético, pero no lo es para nada — como cuando en la eucaristía está presente Jesús, así en el discernimiento está presente el Espíritu Santo. Es él el que actúa en mí. Y así sigues adelante y encuentras un camino que no pensabas… Este es el espíritu de la libertad, el espíritu que trabaja siempre en nosotros. Y esto no debemos perderlo cuando hablamos de la libertad”.

También en el diálogo, emergió el tema de las vocaciones y el Santo Padre señaló que, “esto es algo que me preocupa: las vocaciones. ¿Qué sucede si la gente no se entusiasma más por nuestra vida? Tenemos que revisar nuestra vida para recibir hijos. ¿O somos ya estériles? Cuando descubrimos nuestra esterilidad, si nos ponemos en oración con el deseo de ser fecundos, el Señor nos dará la fecundidad. Tened confianza… Os sugiero la oración”.

(Renato Martinez – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

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