Peregrinación a Tierra Santa de la diócesis de Jaén


El casi centenar de peregrinos jiennenses que recorren Tierra Santa, durante esta semana, han concluido su primera jornada de viaje, que ha tenido un aroma muy Mariano.

La mañana del lunes 9 de julio comenzó visitando Haifa, donde se encuentra el Monte Carmelo. Allí, los peregrinos tuvieron un momento de recogimiento en el Monasterio y Santuario carmelitano, Stella Maris, cuyo altar lo preside una imagen de la Virgen del Carmen, datada del siglo XIX y tallada en cedro del Líbano. Los guías le estuvieron explicando el origen del Monte Carmelo, así como su  importancia en el Antiguo Testamento, y de la figura del profeta Elías, que se venera en el mismo Monasterio, donde hay una gruta en la que dice la tradición que moró este profeta.

Una oración a la Madre de Dios, para emprender viaje hacia Nazaret,  la ciudad donde vivió María y se produjo la Encarnación. La primera de las Eucaristías de la peregrinación tuvo lugar en la Basílica de la Anunciación, obra del siglo XX, firmada por el arquitecto Giovanni Muzio. El altar mayor se encuentra sobre las ruinas de las que es considerada la casa de María, y donde el Arcángel San Gabriel le anunció que había sido elegida como la Madre del Mesías. En la Eucaristía presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, el Vicario de Comunión, D. Andrés López Ángeles, proclamó el Evangelio de Lucas que relata la Encarnación. En sus palabras, Don Amadeo, esbozó un perfil precioso de María, y de su “sí” al Señor, que no es otra cosa que la aceptación de su voluntad.

Al finalizar la Eucaristía, los peregrinos pudieron contemplar la gruta  donde se hallan los restos de la Casa de la Virgen María. También en esta Basílica se encuentra una galería con mosaicos que representan a algunas de las advocaciones marianas más importantes de diversos países. Entre las advocaciones españolas destacan; La Virgen de Candelaria, patrona de Canarias, ​ la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña, la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia y la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura.

Cerca de allí, se halla la  Casa de San José, donde según la tradición, vivió la Sagrada Familia y tenía San José su taller de carpintero.

Después de un descanso para el almuerzo, emprendieron viaje a Caná, lugar del primer milagro de Cristo y con el que dio comienzo su vida pública. Allí visitaron la Iglesia de las Bodas de Caná, y los matrimonios renovaron, delante del Obispo diocesano, sus votos matrimoniales. Un acto muy entrañable y con mucho significado, en el que Don Amadeo quiso poner de relieve la importancia del matrimonio y la familia.

Para concluir la jornada se hospedaron en las inmediaciones del Lago de Tiberiades, donde, después de la cena, hubo una Hora Santa en un barco.

El martes 10 de julio, la peregrinación continúa en el Monte de las Bienaventuranzas y en Cafarnaúm.

(Diócesis de Jaén)

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