Francisco recibe a los miembros del Sínodo Greco-Melquita católica


Con gran alegría el Papa Francisco recibió a los miembros del Sínodo Greco-Melquita católica, encabezados por su Beatitud Youssef, Patriarca de Antioquía

Con su profunda gratitud por esta visita, en la víspera de la Santa Misa y manifestación pública de la Comunión Eclesiástica, que ya concedió en la Carta del 22 de junio de 2017, al Patriarca Youssef, cuando fue elegido como Padre y Cabeza, por el Sínodo de los Obispos, el Papa Francisco reiteró su cercanía y oración, invocando al Señor Jesús:

«Hoy, como entonces, querido hermano, le aseguro mi constante cercanía en la oración: que el Señor Resucitado esté a su lado y lo acompañe en la misión que le ha sido encomendada.

Es una oración que no se puede separar de la oración por la amada Siria y todo Oriente Medio, región en la cual vuestra Iglesia está profundamente enraizada y desarrolla un servicio precioso por el bien del Pueblo de Dios».

Los fieles en la diáspora y los que permanecen donde la Providencia quiso que nacieran

«Vuestra presencia no se limita sólo a Oriente Medio, sino que se extiende, desde hace ya muchos años, a aquellos países en los cuales tantos fieles greco-melquitas se han trasladado, buscando una vida mejor. También a estos fieles en la diáspora y a sus Pastores van mi oración y mi recuerdo afectuoso.

En este difícil periodo histórico, tantas comunidades cristianas en Oriente Medio están llamadas a vivir la fe en el Señor Jesús en medio de muchas pruebas.

Anhelo vivamente que, con su testimonio de vida, los Obispos y los sacerdotes greco-melquitas puedan alentar a los fieles a permanecer en la tierra donde la Providencia divina ha querido que nacieran».

El testimonio de los Pastores y la Jornada por la paz del 23 de febrero:

«Nunca como en estos momentos, los Pastores están llamados a manifestar, ante el pueblo de Dios que sufre, comunión, unidad, cercanía, solidaridad, transparencia y testimonio.

Como ya saben, para el 23 de este mes he convocado una jornada de oración y de ayuno por la paz. En esa ocasión no dejaré de recordar, en especial, Siria, asolada en estos últimos años por sufrimientos indecibles».

A los Obispos de la Iglesia Greco-Melquita católica que culminan con su peregrinación romana, ante la tumba del Apóstol Pedro, su última cumbre sinodal que se desarrolló en El Líbano, el Obispo de Roma los alentó a proseguir en su misión de «Pastores como testimonios del Resucitado», «como hizo el Señor con sus discípulos, reanimando los corazones de los fieles, estando a su lado, consolándolos, saliendo al paso de sus necesidades».

Antes de su bendición, renovando su aliento y cercanía, el Papa concedió asimismo el ascenso pontificio a los Obispos que acaban de elegir.

En las oraciones y en el corazón del Papa y con el amparo de María Reina de la Paz

«Beatitud, Excelencias, renuevo de corazón mi gratitud por vuestra visita fraterna. Cuando vuelvan a sus Sedes y encuentren a los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles, recuérdenles que están en el corazón y en la oración del Papa. Que La Toda Santa Madre de Dios, Reina de la Paz, los custodie y proteja».

(Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

 

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