“Comparte lo que importa”


Mons. Vicente Jiménez        Queridos diocesanos:        Un año más la Campaña de Manos Unidas llama a nuestras puertas con un programa de actos, que se prolongan a lo largo del año 2018 y reclaman nuestra atención e interés.

Manos Unidas es una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD). Es la Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo. Tiene 59 años de experiencia de trabajo en el campo de la cooperación al desarrollo de los pueblos del Sur y la sensibilización de la población española. Sus prioridades en proyectos de desarrollo se centran en cinco grandes líneas: la agrícola, la sanitaria, la educativa, la social y la de promoción de la mujer.

Manos Unidas mantienen dos líneas de trabajo: 1) Dar a conocer y denunciar la existencia del hambre y de la pobreza, sus causas y sus posibles soluciones. 2) Reunir medios económicos para financiar los programas, planes y proyectos de desarrollo integral dirigidos a atender estas necesidades. Está presente en todo el territorio nacional español a través de 72 Delegaciones. Sus fondos proceden de las cuotas de los socios, una colecta anual en parroquias, aportaciones de colegios, empresas, organismos públicos, legados y donativos.

La Campaña de Manos Unidas quiere ser conciencia crítica de la sociedad y de la Iglesia, que sienten el aguijón de la responsabilidad ante la situación del hambre en el mundo, resumen de todas las injusticias, con su cortejo de subdesarrollo e incultura. En la solución de este gravísimo problema hay implicadas muchas responsabilidades, a distintos niveles, que no es éste el momento de concretar, sino más bien de aprovechar la oportunidad que nos ofrece la Campaña de Manos Unidas, para aceptar con todas sus consecuencias lo que nos afecta y compromete a nosotros desde la conciencia humana y la fe cristiana.

Plantarle cara al hambre

En el año 2016, Manos Unidas inició un plan de trabajo para tres años con el objetivo de “plantarle cara al hambre” y reforzar el derecho a la alimentación de las personas más pobres y vulnerables del planeta.

Luchar contra el hambre es misión de Manos Unidas, que nació como Campaña contra el hambre. El hambre no es una fatalidad o un destino irreparable para muchas personas. El hambre es resultado de la injusticia. Así lo afirmaba el Papa Juan Pablo II en la encíclica Sollicitudo rei socialis: Una de las mayores injusticias del mundo contemporáneo consiste precisamente en esto: en que son relativamente pocos los que poseen mucho, y muchos los que no poseen casi nada. Es la injusticia de la mala distribución de los bienes y servicios destinados originariamente a todos”.

El lema de este año: “Comparte lo que importa”

Durante el año 2018 y con el lema “Comparte lo que importa”, en Manos Unidas continuaremos trabajando para poner en común experiencias, iniciativas y propuestas que nos ayuden a vivir el amor, la justicia y la solidaridad.

Seguiremos plantando cara al hambre con buenas semillas, que hagan crecer una vida más justa y fraterna; semillas en forma de recursos, capacidades, responsabilidades y solidaridad. Continuaremos plantando cara al hambre a través de nuestro compromiso con la reducción del despilfarro de alimentos y con una producción agrícola destinada al consumo humano, sostenible y responsable. Asimismo, este año queremos dar un paso más y proponer alternativas de desarrollo sostenible que nos permita avanzar en la erradicación del hombre en el mundo.

Nuestro objetivo y nuestra fuerza es la defensa de la dignidad de la persona humana. Desde nuestra fe cristiana, debemos proteger la dignidad humana con una doble perspectiva: la obligación de proteger al débil y la de brindar solidaridad a los que están excluidos de la mesa común.

Manos Unidas que traen esperanza

Para estimular la labor solidaria de Manos Unidas son muy interpeladoras y oportunas las palabras del Papa Francisco en la Primera Jornada Mundial de los Pobres del pasado mes de noviembre de 2017: “Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin “peros” ni “condiciones”: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios”.

Con esta Carta pastoral, como Arzobispo de Zaragoza expreso públicamente mi gratitud sincera a todo el equipo de nuestra Delegación Diocesana de Manos Unidas y a todos los voluntarios por su trabajo entusiasta y eficaz durante el año. Gracias a Dios la respuesta de los diocesanos es siempre muy generosa y nos permite financiar los proyectos propuestos para cada Campaña.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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