¡Felicidades!


Mons. Celso Morga           Queridos fieles: Metidos ya de lleno en el año nuevo, aunque mirando aún por el retrovisor los encuentros familiares que la Navidad propicia, quiero, en primer lugar, desearos un año nuevo feliz. Pido al Señor que lo pongamos siempre en el centro de nuestras decisiones y que lo sepamos ver en cada acontecimiento de nuestras vidas. Unas veces nos gustarán más, otras menos, pero siempre debemos leer entre cada línea la presencia providencial de Dios.

Este año, además, Iglesia en camino celebra sus bodas de plata. Los primeros días de enero de 1993, recién acabado el Sínodo que tanto marcó a nuestra Iglesia local, veía la luz esta publicación.

El Sínodo se alimentó del Concilio Vaticano II y recogió las inquietudes de la Iglesia que peregrina en esta tierra. Ya el Concilio había puesto de manifiesto la importancia de los medios de comunicación a través del Decreto Inter Mirifica y esas indicaciones fueron recogidas y adaptadas a las necesidades de nuestra diócesis a través de 7 propuestas operativas, desde la 71 hasta la 77. En ellas se reconoce abiertamente la consideración de los medios de comunicación como “un
instrumento privilegiado para la difusión del mensaje evangélico al interior y al exterior de la Iglesia” (Propuesta operativa 72) y se pide expresamente la creación de “una hoja o periódico” (Propuesta operativa 77).

La información favorece la comunión, y en ese sentido Iglesia en camino es un instrumento de comunión eclesial. A través de ella vemos qué hacen otras comunidades, obtenemos “pistas” para trabajar en las nuestras y nos animamos mutuamente en este peregrinar que nos toca a todos. En esa comunión entran también nuestros misioneros, que lejos de nosotros se sienten y nos sienten más próximos, más prójimos, cuando les llega la revista.

En el caso de Iglesia en camino, la información se complementa con la formación
que recibimos al leer los artículos que recoge y los testimonios que nos edifican.

Ciertamente cuando cualquiera de nosotros escribe en un medio de comunicación,
hace el trabajo del agricultor que esparce la semilla en el campo. Muchas veces no sabemos a quién llegamos ni en qué condiciones, pero no pocas veces he percibido ese efecto de retroalimentación, gente que en mis viajes por parroquias y comunidades me han hablado de un artículo que han leído, una información que han recibido y que les ha hecho mucho bien.

Si el periódico es el segundero de la historia, en palabras de Shopenhauer,
Iglesia en camino es el segundero de la historia reciente de nuestra diócesis. Será un instrumento indispensable cuando, en el futuro, se quiera saber qué pasó, como evolucionó, cómo se organizó esta Iglesia.

Está en mi ánimo, y así se lo pido desde aquí a todos los sacerdotes, que no falte Iglesia en camino en ninguna parroquia, en unos casos con más lectores, en otros con menos, pero que esté presente como instrumento práctico de comunión diocesana.

Desde estas páginas quiero animar a todos los que la hacéis posible, desde el equipo de redacción hasta los sacerdotes, pasando por tanta gente buena que colabora en nuestras parroquias para que se difunda. ¡A por otros 25 años más!

+ Celso Morga
Arzobispo de Mérida-Badajoz

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