La virtud de la esperanza


Mons. Luis Quinteiro           Comenzamos el Año litúrgico con el tiempo de Adviento. En él los cristianos celebramos con esperanza la próxima llegada del Hijo de Dios, encarnado en las entrañas de la Virgen María. En las celebraciones litúrgicas del tiempo de Adviento serán proclamados importantísimos pasajes de la Palabra de Dios que tienen como mensaje central la afirmación de la esperanza como virtud esencial del creyente.

En Domingos de preparación para la Navidad resonará de nuevo la llamada de los grandes profetas del Antiguo Testamento para que el Pueblo de Dios se mantenga firme en su fidelidad a las promesas de Yahvé. Cuando al Pueblo de Israel le fallaron todos los carros y caballos, encontró en la Palabra salvadora de Dios la esperanza que le mantuvo en pié.

Jesús nace en Belén como la verdadera esperanza de nuevo Pueblo de Dios. Y el Reino de Dios que el Señor inaugura en su Persona y en su Mensaje es la manifestación de la Esperanza definitiva que alcanzará su plenitud al final de los tiempos.

La esperanza cristiana es el centro del tiempo de Adviento. Y los cristianos debemos de aprovechar este tiempo para renovar nuestra esperanza y revisar posibles pseudoesperanzas que desvirtúan nuestra fe.

El catecismo de la Iglesia Católica nos dice que “la esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (Catecismo de la Iglesia católica, 1817). A continuación, el mismo Catecismo, dentro del apartado dedicado a las virtudes teologales, describe en toda su riqueza la dimensión humana y sobrenatural de la virtud de la esperanza.

En la perspectiva de la Palabra de Dios que proclamaremos en este tiempo, el Adviento será una excelente ocasión para que nosotros, Sacerdotes y Pueblo de Dios, dediquemos algún tiempo a meditar en la virtud de la esperanza. No dejéis de recordar en vuestras Parroquias y en vuestras celebraciones lo que nos dice sobre la esperanza el Catecismo de la Iglesia Católica y me atreveré a recomendaremos uno de los textos más profundos y atractivos del Magisterio de Papa Benedicto XVI: la Encíclica “Spe salvi”.

En la introducción de la “Spe Salvi” encontramos estas palabras del Papa Emérito: “Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva a una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”.

Así es la esperanza cristiana. Nuestra misión es transmitirla y compartirla.

+ Luis Quinteiro Fiuza

Obispo de Tui-Vigo

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