Sudán del Sur: dos millones de refugiados y dos millones de desplazados internos


El país más joven de África es también uno de los más pobres y conflictivos. A pesar de que, tras su independencia de Sudán en 2011, los habitantes de Sudán del Sur trataron de reconstruir un país arrasado por tres décadas de conflicto armado, al final de 2013 estalló una nueva guerra civil que ha causado decenas de miles de muertos y un número de desplazados y refugiados que crece cada día.

Las consecuencias del conflicto son devastadoras: casi dos millones de personas se han visto forzadas a salir del país y otros tantos han dejado sus aldeas para buscar refugio en los campos de desplazados de la ONU. La gente emprende el camino con las pocas pertenencias que logran salvar, huyendo del hambre y la violencia generalizada, de la crisis económica y de la falta de infraestructuras básicas. Muchos buscan protección en los campos de desplazados; otros, se refugian en países vecinos como Uganda, Kenia y Sudán.


Uganda, país de acogida

La amistad entre ambas naciones hace que Uganda sea el país que más refugiados recibe, por lo que la situación empieza a ser insostenible. Cada día llegan cerca de 2.000 personas, la mayoría mujeres y niños. Casi un millón están ya en los campos de refugiados de la ONU, en los que escasea el agua, la comida y la ropa. La población local, muy pobre, no puede ayudar mucho. Las autoridades y las diócesis intentan proporcionar casas y pequeños terrenos a las familias que han ido llegando, pero la afluencia masiva ha desbordado todas las previsiones.

Las necesidades son múltiples porque los refugiados –ancianos, mujeres y niños, sobre todo- llegan en muy malas condiciones. Muchos sufren de desnutrición severa; casi todos están traumatizados por la violencia y la pérdida de familia, amigos, terrenos o ganado. La falta de esperanza, el difícil futuro que les espera si logran sobrevivir, las graves carencias médicas, de alimento, de agua limpia… Es difícil saber por dónde empezar y se necesitan recursos económicos con urgencia.

La labor de Manos Unidas

A través de nuestros socios locales en el norte de Uganda, Manos Unidas trabaja para hacer llegar la ayuda humanitaria que se necesita, por medio de un proyecto que mejora las condiciones de vida de los refugiados mediante la excavación de un pozo y la distribución de mantas, ropa, utensilios de cocina, jabón, material escolar, sal, azúcar, lámparas solares y azadas para las más de 120.000 personas que acoge Cáritas en Nebbi. También estamos presentes en Sudán del Sur, en los campos de refugiados de Maban donde, de la mano de nuestro socio el Servicio Jesuita a Refugiados, proporcionamos alimentos, apoyo psicológico y educación infantil y de adultos. En Wulu, apoyamos la distribución de comida entre la población más vulnerable. Y, en la capital, Juba, colaboramos con las Hijas de María Inmaculada en iniciativas de atención médica, educación infantil, ayuda psicológica y reparto de alimentos.

La tarea de acompañar a estas personas y aliviar su día a día es inmensa y el «primer mundo» debe reaccionar. Son muchísimas más las personas que se quedan en países pobres de África que las que llegan a nuestras costas. Nuestro deber es ayudar y, cuanto antes, mejor.

(Sofía Gortázar, Departamento de Proyectos de África – Manos Unidas)

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