Vuestro Obispo responde a la encuesta de los jóvenes al Papa (2ª parte)


Mons. Ángel Pérez Pueyo             B) LA PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL (Cont.)9. ¿Los jóvenes se dejan orientar?

El joven, cuando se percibe querido y no se siente juzgado ni amenazado, suele ser muy auténtico, sincero, noble, abierto, libre… Me parece que hoy el déficit mayor es de acompañantes. En este “cambio de época” no ha sido fácil preparar animadores acompañantes de jóvenes. Por otra parte, si los padres “aceptan” que los valores de la “sociedad de consumo” sean los valores que guíen a sus hijos, no les educan bien. La “generación del bienestar” no hace a los jóvenes más autónomos y felices, sino más vulnerables y dependientes y confunden la satisfacción con la felicidad.

Los jóvenes, sin embargo, cuando se dan cuenta de estos engaños de la “sociedad de consumo”, suelen apostar por opciones de vida radicalmente evangélicas. La mediocridad no engancha a nadie.

10. El mundo digital

Es la manera que tienen de relacionarse con los demás. De hecho, hoy «analfabeto» no es únicamente quien no sabe leer ni escribir sino quien se ha descolgado de este nuevo sistema de comunicación.

Hay que darse cuenta de que con estos medios la relación es más superficial y emocional que lógica y racional.

11. Las jornadas mundiales de la juventud y otros encuentros

He participado en tres JMJs y en el evento de Ávila en 2015. Al principio fui muy escéptico. Pensaba que eran simplemente «fuegos artificiales». Demasiada pólvora para tan poca «traca». Hoy, sin embargo, creo que estos grandes eventos ayudan a muchos jóvenes a darse cuenta de que no están solos y de que la fe sigue iluminando su vida. Muchos, al ver el testimonio de otros jóvenes, despiertan al «Dios dormido» que llevaban dentro. Algunos han descubierto las cualidades con que Dios ha adornado su propia vida para que la ofrezcan y la regalen en favor de los demás. Son muchas las vocaciones que de allí han surgido para la vida matrimonial, religiosa o sacerdotal.

12. En la realidad de vuestras Diócesis, (parroquias, colegios, movimientos, prelatura, grupos apostólicos…)

Creo que en la mayoría de las Diócesis se ha trabajado apostólicamente como nunca… a pesar de que los frutos objetivos sean tan exiguos. Esto me ha hecho pensar si tantas “cosas” como hemos organizado han propiciado realmente el encuentro con el Señor, su seguimiento y el compromiso radical. Si se deja «morir a Cristo» en la vida, el espíritu de comunión, y de corresponsabilidad se va paulatinamente difuminando. Y van muriendo todas las vocaciones. Volvamos al encuentro con el Señor y volverán a recrearse espacios de vida y de comunión… «microclimas» donde poder crecer y madurar como persona, como profesional, como creyente… comunidades de «llamados» que «llaman» y «acompañan», a su vez, a otros «llamados».

C) LOS ACOMPAÑANTES

13. ¿Cuánto tiempo y espacio dedican los pastores y los otros educadores al acompañamiento espiritual personal?

Se va recuperando lentamente la figura del acompañante (antiguamente el director espiritual). Es la principal tarea que debiera hacer todo sacerdote y/o todo educador. Otra tarea importantísima es la formación integral y la celebración. Todo lo que se cree y se vive, se celebra.

Habría que volver, como antes, a ofrecer a cada muchach@ una persona que velara humanamente y espiritualmente por él, como su amigo, como su hermano o como su padre.

14. ¿Puedes enumerar las propuestas pastorales de acompañamiento y discernimiento vocacional que hay en vuestra diócesis (parroquia, colegio, movimiento…)?

En general son los movimientos o los grupos apostólicos quienes tratan de cuidar a sus jóvenes ofreciéndoles un ritmo de vida en GRACIA, oración, lectura creyente de la Palabra, dirección espiritual, frecuencia de los sacramentos: eucaristía y reconciliación…

Los jóvenes de las parroquias, una vez que se han confirmado, suelen desaparecer.

15.- Para jóvenes que han iniciado un camino de discernimiento vocacional a la vida consagrada ¿qué acompañamiento personal se propone en los seminarios y noviciados?

Pienso en general, y no sólo en la pregunta, que es específica para seminarios y noviciados.

En el acompañamiento, en general, el peligro no es qué acompañamiento se ofrece sino qué capacitación han recibido los que deben acompañar. A veces están más necesitados los acompañantes que los propios acompañados de ser sostenidos y vivificados. Este va a ser, una vez coordinada y armonizada la pastoral de la Diócesis, mi humilde servicio con cada uno de los agentes de pastoral que colaboran en la evangelización: ayudarles a elaborar su propio proyecto personal de vida y acompañarles personalmente para que ellos, a su vez, puedan sostener a los que les han sido confiados apostólicamente.

D) PREGUNTAS ESPECÍFICAS POR ÁREAS GEOGRÁFICAS

16. Mirada hacia el futuro

Creo que el trabajo hoy con los jóvenes ha de ser «cuerpo a cuerpo». Uno a uno. Quererlo como es. Que no se sienta ni juzgado ni amenazado. Estar a su disposición para cuando te necesite. Y ofrecerles otras alternativas de felicidad: descubrir su hermosura interior, el diamante incrustado que hay en su alma: bastaría con que lo fuera tallando… para que emerja el Dios que lleva dentro de él mismo.

17. Los jóvenes a menudo se sienten descartados y rechazados por el sistema político, económico y social en el que viven.

Todo lo que huela a institucional, les repele. También de la Iglesia.

A la “sociedad” le interesa el joven, no tanto como persona en crecimiento que debe ser cuidada personalmente, sino como consumidor potencial. Desgraciadamente es utilizado, permítaseme la expresión, como «carne de cañón» de todas las seducciones posibles que se inventan para tenerlos atrapados y subyugados.

18. Relaciones intergeneracionales

Hay poca conexión entre jóvenes y mayores y no se repara en ellos. Desde que son pequeños, como los padres viven tan estresados, les llenan de cosas con las que distraerlos para que no molesten y estén entretenidos. No suele dedicarse el tiempo necesario para estar, compartir y jugar con los hijos.

La naturaleza es muy sabia y hace fértil a la mujer cuando puede ser madre. Hoy, frecuentemente, se retrasa la maternidad y la paternidad. Muchos son realmente “abuelos” cuando les toca ser padres primerizos. Y no tienen ni ganas ni humor para jugar con sus hijos. Y menos de escucharlos, educarlos e interpelarlos. Muchos han abdicado de la hermosa misión (que no función) de padre o de madre dejando de lado cuestiones que ayudarían a madurar a sus hijos. Algún día serán los propios hijos quienes les reprochen el haberles privado de Dios, es decir, de la dimensión de trascendencia que es una dimensión constitutiva de todo ser humano.

Como en una familia integrada por los abuelos, los padres y los hijos con diferentes edades, de igual forma deberían constituirse los grupos en nuestras parroquias para que fueran comunidad de comunidades. La diversidad enriquece y permite que los más jóvenes aprendan de la experiencia de los mayores. Los hijos reproducen, a su manera, los modelos educativos que siguieron sus padres.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

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