El Sínodo sobre los jóvenes (III)


Mons. Vicente Jiménez         Queridos diocesanos:    En esta tercera carta pastoral como preparación para el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, me voy a fijar en la acción pastoral. Consiste en acompañar a los jóvenes tomando en serio el desafío del cuidado pastoral y del discernimiento vocacional, identificando los sujetos, los lugares y los instrumentos para este servicio

Caminar con los jóvenes

Para poder acompañar a los jóvenes es necesario adecuarse a sus tiempos y a sus ritmos en la búsqueda más o menos consciente de un sentido para sus vidas. Este caminar con los jóvenes consiste en llevarles al encuentro con Jesucristo. Para lograr esta finalidad del encuentro con Jesucristo el Papa Francisco pide en Evangelii Gaudium “ser audaces y creativos en repensar los objetivos, el estilo y los métodos evangelizadores” (EG 33).

Tres verbos que nos pueden ayudar a estructurar un estilo pastoral: salir, ver y llamar. Salir es signo de libertad interior respecto a las actividades y a las preocupaciones habituales. Ver, es decir, disponibilidad para pasar tiempo con ellos, para escuchar sus historias, sus alegrías y esperanzas, sus tristezas y angustias. Llamar, es decir, la llamada a la vocación es siempre una novedad que se debe acoger, explorar y construir. Es ponerse en camino para encontrar la alegría del Evangelio.

Sujetos

Para la pastoral los jóvenes son sujetos, no objetos. Todos tienen derecho a ser acompañados. Esta pastoral vocacional es responsabilidad de toda la comunidad cristiana: parroquias, congregaciones religiosas, movimientos y realidades eclesiales. Todas están llamadas a ofrecer a los jóvenes experiencias de crecimiento y de discernimiento realmente significativas.

Las figuras de referencia. Los jóvenes necesitan adultos dignos de confianza, creyentes con sólida pertenencia eclesial, cualidad espiritual, pasión educativa y capacidad de discernimiento. Para ello es necesario estar preparados y formados. Los padres siguen desempeñando su papel educativo insustituible. Los sacerdotes son decisivos a través de su testimonio de vocación, consagración y misión. Los profesores y educadores, que están comprometidos y dan testimonio en las universidades y escuelas, en el trabajo, en la política, en el voluntariado.

Lugares

La vida cotidiana y el compromiso social. La fe, cuanto más auténtica es, tanto más interpela a la vida cotidiana y se deja interpelar por ella: la utilización del tiempo y del dinero, el estilo de vida y de consumo, el estudio y el tiempo libre, el vestido y la comida, la vida afectiva y la sexualidad. La vida cotidiana es ocasión concreta de encuentro con el Señor y con la Iglesia y de descubrimiento de la propia vocación.

Los ámbitos específicos de la pastoral. La Iglesia ofrece a los jóvenes lugares específicos de encuentro y acogida abierta  a todos y cada uno; así como una red integrada de propuestas: Jornadas Mundiales de la Juventud; las parroquias; las universidades y las escuelas católicas; el voluntariado y las actividades sociales; las asociaciones y movimientos eclesiales; casas de espiritualidad; los seminarios y las casas de formación.

El mundo digital. Se ha convertido para los jóvenes en un lugar de vida que ofrece muchas oportunidades, pero a la vez presenta riesgos.

Instrumentos

Los lenguajes de la pastoral. El lenguaje eclesial tiene que conectar con el de los jóvenes para llegar a un encuentro fecundo en el ámbito bíblico, litúrgico, artístico, catequético y mediático.

El cuidado educativo y los itinerarios de evangelización. En la acción pastoral con jóvenes es necesario poner en marcha procesos de crecimiento humano, así como itinerarios de acercamiento a la fe teniendo en cuenta las características personales de cada uno. Un proceso que lleve al encuentro con Jesucristo y con la comunidad cristiana a través tanto de las etapas de la iniciación cristiana como de experiencia de compromiso al servicio de la sociedad.

Silencio, contemplación y oración. No hay discernimiento sin la oración personal, donde se cultiva la amistad con Jesucristo y la meditación de la Palabra de Dios. En particular la lectio divina es un método valioso que la Iglesia ofrece. Un objetivo fundamental de la pastoral juvenil vocacional es ofrecer ocasiones para saborear el valor del silencio y de la contemplación.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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