Reavivar el Bautismo


Mons. Francesc Conesa         Queridos diocesanos:

En la liturgia de la Iglesia, la Cuaresma es un momento especial para recordar y reavivar nuestro bautismo, que es un don extraordinario de Dios. Aunque lo recibiéramos siendo unos niños, el bautismo fue el acto más importante de nuestra existencia, porque nos hizo partícipes del misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo. San Pablo no se cansa de repetir que en el bautismo hemos sido sepultados y hemos resucitado con Cristo para que así “andemos en una vida nueva” (Rom 6, 3).

Así pues, el bautismo no es sólo un acontecimiento del pasado, sino una realidad que tiene significado para nuestra vida. Por el bautismo hemos sido configurados con Jesucristo y, por ello, podemos llamar “Padre” a Dios y hemos recibido el Espíritu Santo. El dinamismo del bautismo se extiende a nuestra vida. En este tiempo de Cuaresma somos invitados de manera especial a dejar que todo lo recibido en el bautismo vaya configurando nuestra vida, lo cual tendrá lugar en la medida en que vivamos como hijos del Padre, discípulos de Jesucristo y templo del Espíritu Santo. Este camino cuaresmal culminará, precisamente, en la celebración solemne de la Vigilia Pascual, donde reafirmaremos que renunciamos al mal y que creemos en Dios.

La Palabra de Dios que estamos escuchando durante estos domingos de Cuaresma quiere ayudarnos a preparar esta reafirmación de nuestro bautismo. En este domingo escucharemos el Evangelio de la Samaritana (Jn 4, 5-42), en el que se presenta uno de los signos del bautismo: el agua, haciéndonos caer en la cuenta de que la verdadera agua es el mismo Jesucristo, que es el único que puede apagar la sed del hombre. El domingo que viene se presentará otro signo, la luz. Leeremos el Evangelio del Ciego de nacimiento (Jn 9, 1-41), que nos hará advertir que nuestro bautismo fue verdaderamente “iluminación” (precisamente así se le llamaba en la antigüedad), un momento en que toda nuestra vida recibió la luz desbordante de Cristo. Finalmente, en el domingo V de Cuaresma, se leerá el Evangelio de la Resurrección de Lázaro (Jn 11, 1-45), en el que se presenta a Jesús como resurrección y como vida.

Y en cada uno de estos domingos, Jesús nos hará la misma pregunta: ¿crees que soy agua viva, luz, y vida? ¿crees en mi? A la Samaritana Jesús le pide que le crea; al ciego de nacimiento le pregunta, “¿tú crees en el hijo del hombre?”; y, tras afirmar que él es la vida, preguntará a Marta, la hermana de Lázaro, “¿crees esto?” Y nosotros, domingo tras domingo, iremos reafirmando esa fe y nuestro deseo de vivir conforme a ella. Hasta que lleguemos a la gran noche de Pascua en la que, todos juntos renovaremos los compromisos de nuestro bautismo. El camino cuaresmal nos habrá conducido, Entonces , a su meta: ayudarnos a que durante este tiempo, con la ayuda de la gracia, reavivemos nuestra fe bautismal.

+ Francesc Conesa Ferrer

Obispo de Menorca

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