Jaime León, claretiano laico en Colombia: “Estamos volcados en exigir la paz a todas las partes del conflicto”


Jaime León es un laico colombiano, que pertenece a la familia claretiana. Con motivo de la Campaña de Manos Unidas “El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida”, visita distintas ciudades de nuestro país estos días y sensibiliza sobre la realidad social concreta de su país.

En Bogotá los claretianos acogen a personas que se han tenido que desplazar por su manera de pensar. Hay más de 8 millones de “refugiados internos” en ese país, de 48 millones de habitantes. Colombia vive lastrado desde hace seis décadas por una guerra que como explica Jaime León, “no sólo es el conflicto más largo del continente, sino que además se ha degradado y se ha deshumanizado, ni siquiera se respetan muchas de las reglas internas de los conflictos y las guerras”.

Seis décadas de conflicto, díficiles de resumir…

En los 50 hubo una primera época de la violencia, un periodo llamado la “Guerra de los 50”, cuando asesinan al candidato a la presidencia , Gaitán, en abril de 1948. Desangró al país en más de 300.000 muertos y miles de desplazados. En los años 60, al no redistribuirse las tierras e instaurarse una dictadura “camuflada”, lo que había en realidad era un gobierno que se lo repartían cada cuatro años entre dos partidos, sin necesidad de elecciones. En esa época no hubo democracia, no hubo tierras para los campesinos, así que desafortunadamente se formaron dos nuevas guerrillas en los años 64 y 65. En los años 60 aparecieron también grupos paramilitares, en toda América, con el principio de eliminar todas las fuentes de izquierdas. En los años 70 se formaron otras guerrillas, con tendencias indígenas, tendencias universitarias, cercanos al General Rojas Pinillas, que fue un dictador. En los 80 aparecen las mafias, que se alían con los paramilitares; con gente del gobierno, la policía… Y esto genera un sin número de masacres en los 80 y 90 que nos ha llevado a perder el sentido de la humanidad en Colombia.

Ha habido también un exterminio de partidos políticos completos…

El asesinato de 5000 militantes del partido de la Union Patriótica desde el 80 hasta nuestros días… este exterminio se ha condenado por la Corte Interamericana como genocidio político. Y la muerte de muchos campesinos y el desplazamiento de 8 millones de personas en Colombia en los últimos 30 años ha desestabilizado la vida de la sociedad. 220000 muertos en la última etapa de la guerra es muy dramático, la carencia de derechos para una gran mayoría de los ciudadanos, los indígenas excluidos, las comunidades negras también sin derechos…y la falta de atención del estado. Somos el país de nuestra región con mayor índice de desigualdad después de Haití y Brasil, con una calidad de vida muy precaria para la gran mayoría de los ciudadanos, con sueldos muy bajos.

¿Cuál es el problema que subyace?

El principal problema por el que se inicia la guerra es la tierra. Tenemos 214 millones de hectáreas pero está concentrado en un 5% de la población. Tienen la tierra más productiva y los subsidios del estado para explotarla. Luego visiones muy “guerreristas” de los gobiernos, que consideran que al enemigo hay que “acabarlo”. Por supuesto las guerrillas consideraron que para llegar al poder no importaba cómo, y los gobiernos pensaban lo mismo: no importaba cómo.

Y esto ha sido así década tras década hasta nuestros días…

Eso dejó en la última etapa del gobierno de Uribe 6000 muertos a manos del ejército, que eran jóvenes humildes del campo y las ciudades. Y después de asesinarlos los vestían con uniformes de guerrilleros para pasarlos como “falsos positivos”, en el que se denominó el escándalo de los “Falsos Positivos” está implicado el Ejército Nacional. Y desafortunadamente, 6000 jóvenes que no tenían nada que ver en el conflicto, murieron para la consecución de ascensos de los mandos militares .

La mayoría de los movimientos sociales habéis pedido siempre la paz.

Esto ha llevado a que la sociedad civil, movimientos sociales, de Iglesia, de indígenas, comprometidos con las comunidades campesinas, hayamos pedido siempre la paz, una negociación del conflicto entre el gobierno y las guerrillas. El presidente Santos ha tomado esa bandera y estamos en un etapa en la que la guerrilla de las FARC, las más antigua del mundo, está ahora concentrándose en unos campamentos, preparándose para entregar la armas a las Naciones Unidas, como garantes del que proceso va bien. Desde hace un año no hay combates entre ejército y guerrillas. Los campesinos y los índigenas sienten tranquilidad, no ven aviones bombardear, a los guerrilleros pasear por sus campos… Esto es muy importante. Pero hay mucha desinformación en las ciudades, donde habita la mayoría de la población.

Y es un momento importante, hay que seguir alimentando este proceso a pesar de las voces contrarias.

Los movimientos sociales se han volcado en las calles a exigir la paz a ambas partes, a pesar de la oposición que existe, porque el país está polarizado. El gobierno nacional y los partidos por la paz, a pesar de estar en la oposición están exigiendo que los nuevos candidatos presidenciales, pues tendremos elecciones en 2018, se comprometan en cumplir los acuerdos y continuar el proceso. Volver a la guerra sería desastroso. Por parte de los movimientos sociales y de derechos humanos, la mayoría estamos acompañando el proceso. Pidiendo que guerrillas y grupos paramilitares pidan perdón. Y como existe tanta impunidad… es muy necesario que se apueste por la paz y no la venganza.

(Diócesis de Vitoria)

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