Todo ante el 50 Congreso Eucarístico Internacional Dublín 2012


 Jesús de las Heras Muela  (www.siguenza-guadalajara.org)

«La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros», es el tema del 50 Congreso Eucarístico Internacional, del 10 al 17 de junio en Dublín

Otra de las grandes citas eclesiales de este curso es la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, ya en su edición número de 50. Los Congresos Eucarísticos Internacionales se celebran desde el Concilio Vaticano II cada cuatro años en una gran ciudad del mundo, alternándose una de Europa con otra extraeuropea. Dublín se apresta ya para la celebración del 50 Congreso Eucarístico. Será del 10 al 17 de junio bajo el lema «La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros».

Irlanda

La capital irlandesa ya fue sede en 1932 de otro Congreso Eucarístico Internacional. En la actualidad, la otrora pujante Iglesia católica en Irlanda vive en la clave de la renovación desde la fidelidad en medio de las secuelas de los casos de pederastia y el disenso interno. En este sentido, el Arzobispo de Dublín, monseñor Diarmunt Martin, el Congreso Eucarístico Internacional de Dublín «reflejará y presentará a la Iglesia de Irlanda, una Iglesia que ha afrontado y sigue afrontando retos grandísimos, pero una Iglesia que está viva y llena de vitalidad, y que ansía emprender un camino de renovación». «El 50 Congreso Internacional de Dublín –añadió– será, una vez más, un momento de renovación y de reconciliación. Será una celebración que recordará a todos los católicos la centralidad de la eucaristía en la vida de la Iglesia, la cumbre auténtica hacia la que tienden todas las actividades de la Iglesia y la fuente de la que mana toda su vida».

Hace más de dos años que las parroquias y las comunidades de toda Irlanda se preparan para el Congreso a través de un programa de catequesis. El año pasado se celebró un Congreso Eucarístico Nacional en el santuario mariano de Knock, y varias diócesis organizaron Congresos Eucarísticos diocesanos. Durante las próximas semanas, la archidiócesis de Dublín se preparará para el Congreso por medio de una «Llamada a la misión», para abrirse a los jóvenes, a los enfermos y a una renovación parroquial a través de la oración, la adoración eucarística y la celebración del sacramento de la reconciliación.

Existe un interés creciente en la sociedad irlandesa por el Congreso Eucarístico y por su contribución a la renovación de la Iglesia y de la sociedad irlandesas. Irlanda está lista para acoger a peregrinos de numerosas naciones, y la Iglesia irlandesa agradece las muestras de apoyo y de solidaridad recibidas de Iglesias de varios países.

Definición

El ritual romano de 1973 «De sacra comunione et de cultu mysterii eucaristici extra Missam» establece lo que es un Congreso Eucarístico Internacional. Ese documento, desde los principios del Concilio Vaticano II, define el Congreso como una «”statio Orbis”, es decir “un alto en el camino para el compromiso y la oración al que una comunidad invita a la Iglesia universal” y durante el cual la celebración eucarística se convierte en el centro y la cima de cualquier forma de piedad, de las diversas manifestaciones, de las reflexiones teológicas y pastorales, de la decisión de los compromisos sociales».

Tema

Por una afortunada coincidencia el 50 Congreso Eucarístico de Dublín, cae en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II. Y el Congreso hace referencia a ese evento ya que su argumento central «”La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros” está tomado del número 7 de la Constitución dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium).

Un tema que recuerda a los bautizados que, a través de la participación en la Eucaristía, se construye la comunión con Cristo y, al mismo tiempo, la comunión con los otros; es decir, en una palabra, la fisonomía más auténtica de la Iglesia. El énfasis progresivo en la eclesiología de comunión por la cual “hay un influjo causal de la Eucaristía en los orígenes mismos de la Iglesia”, está lleno de consecuencias pastorales, eclesiológicas y ecuménicas que el Congreso de Dublín analizará en el simposio teológico que lo precede».

Legado papal

Para presidir oficialmente el acontecimiento de Dublín, el 7 de abril pasado Su Santidad Benedicto XVI nombró legado pontificio el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, quien el domingo 10 de junio, solemnidad del Corpus Christi, presidirá la liturgia de apertura del Congreso Eucarístico, que se celebrará en el corazón de Dublín, en la zona de la Royal Dublin Society (RDS), particularmente equipada para la ocasión.

El Congreso concluirá con la misa celebrada por delegado pontificio en el evento, el cardenal Marc Ouellet el domingo 17 de junio en Croke Park. Durante la ceremonia de clausura, el Papa enviará un mensaje televisado.

Actividades

Durante toda una semana, miles de peregrinos procedentes de más de cien países, desde Albania hasta Zimbabue, celebrarán la eucaristía, rezarán juntos, se unirán en procesión, participarán en las Conferencias Generales impartidas por 18 oradores internacionales, se repartirán en más de 150 talleres (workshops) y grupos de discusión, escucharan decenas y decenas de testimonios, se confrontarán sobre importantes temas religiosos y podrán vivir una auténtica solidaridad eclesial.

Con la ayuda de dos mil voluntarios y con la implicación de las parroquias de la ciudad, el encuentro de Dublín se convertirá en un momento auténtico de comunión con la Iglesia local, y permitirá penetrar, un poco siquiera, en la historia y en la cultura de ese país mediante la exposición de casetas (stands) presentes en el Congreso o visitando alguno de los lugares particularmente significativos del cristianismo irlandés pasado y presente.

El logo, llamado Pueblo en Comunión, fue diseñado en nombre del Comité del Congreso por Martin Barlow de Portadown, en el condado de Armagh.

El concepto de diseño se basa en la idea de la gente «de toda nación, raza, tribu y lengua» (Rev.7: 9) atraídos en conjunto en Comunión como «Un Cuerpo», formado por la fe en la persona de Jesucristo, el Cordero de Dios y el sacrificio que hizo en la cruz.

Como explica Martin Barlow: «Nuestro sentido de comunidad, pertenencia, celebración y aceptación se refleja en el diseño de la representación gráfica del Pueblo con ambos brazos extendidos.

Hay dos fuentes diferentes de inspiración para el diseño: Párrafo 7 de Lumen Gentium, dice: “Participando realmente del Cuerpo y la Sangre del Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a una comunión con Él y entre nosotros. Porque el pan es uno, aunque somos muchos, somos un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan”; y párrafo 3 de la carta encíclica Ecclesia de Eucharistia del Papa Juan Pablo II, que resume el diseño, dice: Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, está en el centro de la vida eclesial».
El resultado final es un diseño muy moderno a través del uso de color y gráficos. A veces, el «pueblo» gráfico se puede separar de la redacción, lo que le permite tomar una forma icónica.

Breve historia

Los Congresos Eucarísticos Internacionales nacieron a finales del siglo XIX, en 1881, en la ciudad de Lille, por iniciativa de una mujer Émilie-Marie Tamisier (1834-1910), discípula de San Pedro Julián Eymard (1811-1868), definido el «apóstol de la eucaristía», y posteriormente del Beato Antoine Chevrier (1826-1879), fundador del instituto secular del Prado. Bendecidos por el Papa León XIII y puestos al servicio de la Santa Sede desde su inicio, los Congresos desarrollaron la doble dimensión de la piedad eucarística y de la influencia social de la eucaristía con el fin –tal como rezaba el antiguo Reglamento general de la Obra– de «dar cada vez más a conocer, amar y servir a nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento […] y trabajar así para extender su reinado social en el mundo» (art. 1), todo ello en contra de las expresiones de una modernidad que cifraba en la religión uno de sus mayores antagonistas.

La Obra de los Congresos tuvo un inicio modesto en 1881 en Lille, en la región francesa del Paso de Calais, pero en pocos años la pequeña semilla creció hasta convertirse en un movimiento eucarístico mundial capaz de alcanzar, pasando por las grandes capitales europeas, las ciudades más importantes de todos los continentes: Jerusalén (1893) Montreal (1910), Chicago (1926), Sídney (1928), Buenos Aires (1934), Manila (1937), Río de Janeiro (1955), Nairobi (1985), Seúl (1989), Guadalajara (2000) y Quebec (2008). España ha acogido el Congreso Eucarístico Internacional en Madrid en 1911, en Barcelona en 1952 y en Sevilla en 1993.

Los Congresos Eucarísticos y la nueva evangelización

Los Congresos Eucarísticos Internacionales siguen siendo, por lo tanto, junto con las Jornadas Mundiales de la Juventud, los Encuentros Mundiales de la Familia, el Día Mundial del Enfermo y otras iniciativas itinerantes y de esta naturaleza, un recurso extraordinario para testimoniar, mediante la celebración periódica de su statio orbis, que la eucaristía es la fuente de la vida de la Iglesia y la cumbre irrenunciable de todo itinerario cristiano.

Como expresión del «magisterio itinerante» de la Iglesia, los Congresos emplean sus fuerzas para responder, a través de la eucaristía, a las necesidades y a las urgencias del tiempo presente. En este sentido, Benedicto XVI, en su Discurso a la Plenaria del Comité Pontificio (11 de noviembre de 2010), encomendó a la Obra de los Congresos Eucarísticos Internacionales dos cometidos precisos.

El primero atañe directamente a la relación existente entre eucaristía y nueva evangelización. «Es también tarea de los Congresos Eucarísticos, sobre todo en el contexto actual –dijo el Papa–, aportar una contribución peculiar a la nueva evangelización», promoviendo la evangelización mistagógica que se realiza a través de la liturgia y fomentando un impulso evangelizador en sentido más estrictamente misionero mediante el binomio eucaristía-misión. Y es que el banquete eucarístico, banquete del sacrificio y de la comunión, constituye «el centro difusor del fermento del Evangelio».

La puesta de relieve de las relaciones eucaristía-nueva evangelización y eucaristía-misión tiene su marco de referencia en la preparación del próximo Sínodo de los Obispos, centrado precisamente en la nueva evangelización. Pero ya, de alguna manera, en los años veinte del siglo pasado, bajo el pontificado de Pío XI, los Congresos Eucarísticos se comprometieron a desarrollar el binomio eucaristía-misión evangelizadora, implicando a numerosas Iglesias particulares de los cinco continentes. En tiempos más recientes, desde finales de los años ochenta, la relación entre nueva evangelización y eucaristía se ha convertido en uno de los puntos de fuerza de todo Congreso Eucarístico. Ante los desafíos del mundo moderno, la celebración cuatrienal de la statio orbis se convierte en una ocasión extraordinaria para revitalizar el cuerpo eclesial, poniendo al centro la figura de Jesucristo y el encuentro con él, que otorga el Espíritu Santo y las energías para anunciar el Evangelio mediante nuevas vías capaces de llegar a todo ambiente y a toda cultura.

Más información

Más información sobre el programa del Congreso Eucarístico está disponible en la página web del Congreso (www.iec2012.ie). Dicha información incluye detalles sobre cómo registrarse –todavía está uno a tiempo de hacerlo– y sobre cómo ponerse en contacto con el App del Congreso y con otros medios.

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