Cuatro diáconos reciben la ordenación sacerdotal en la Catedral Castrense


Desde las 11 de la mañana de hoy tiene lugar en la Catedral de las Fuerzas Armadas en Madrid, la Ordenación de cuatro nuevos presbíteros perteneciente al Seminario Castrense Juan Pablo II, que han cursados sus estudios eclesiásticos en la Facultad de Teología San Dámaso.
En un templo repleto de fieles y familiares venidos de diversos lugares de procedencia de los nuevos presbíteros, el Arzobispo Castrense, Mons. Juan del Río, ha resaltado en su homilía:
“Estas ordenaciones son una prueba de que la gran intuición que tuvo el Beato Juan Pablo II cuando en 1986, promulgando la Constitución Apostólica Spirituali Militum Curae en la que convertía a los Ordinariatos Militares en Iglesias particulares y posibilitaba la creación de Seminarios propios”.
En las palabras que ha dirigido a los presentes, Mons. del Río se ha referido a la Solemnidad del Corpus, que se celebra mañana, y a la nueva evangelización. Asimismo, ha hecho referencia al ejemplo sacerdotal del Maestro Ávila, desarrollando brevemente el tema de la Paternidad espiritual del sacerdote castrense en tiempos de tribulaciones: “la respuesta a tantos desafíos pasa por una verdadera reforma del clero, porque como diría San Juan de Ávila: ‘así como son los pastores de igual manera será la grey’. Para D. Juan del Río, los sacerdotes ante todo deben de ser “hombres de Dios que gana hijos para Dios”, y que saben dar “el buen alimento eucarístico a las almas”. En este momento, hizo alusión al significado de la fiesta del Corpus Christi que se encuentra en el pensamiento del nuevo Doctor de la Iglesia.
A continuación expuso la doctrina del presbítero según el Vaticano II y el Magisterio de los últimos Papas. En un lenguaje, cálido y cercano les dijo a los ordenandos: “Recibid este ministerio con humildad, nadie somos merecedores de esta gracia. Situaros siempre en lo esencial que consiste: en el seguimiento e imitación de Cristo Buen Pastor, teniendo un gran amor por la Iglesia, entregándoos totalmente a la tarea de la evangelización en mundo castrense, sabiendo que sois los primeros servidores de los servidores de España ¿Cómo haréis esto? Predicando, celebrando y testimoniando a Jesucristo “Príncipe de la Paz”. Más adelante afirmó: “Evangelizar es presentar la vida cristiana como una bella aventura. Ser cristiano no es una carga, no es llevar una existencia gris. Es el encuentro con una Persona que otorga sentido a la vida y cuyo mensaje ofrece la plenitud de felicidad que el ser humano anhela en su interior. El militar, como cualquier otro ciudadano, se ve hoy interpelado por múltiples interrogantes. Hay que desmontar los prejuicios y mitos de la modernidad, que nos quieren hacer ver que la fe en Dios está reñida con la libertad y la felicidad humana, o también que la Religión es algo del pasado y que hoy no se necesita en la vida militar. Para ello, es necesario que seáis hombres de oración y de estudio, porque sólo así seréis sacerdotes castrenses para la nueva evangelización”
La última parte de la homilía, fue desmenuzando las características fundamentales del capellán castrense: “No se evangeliza a medio gas o con tiempos tasados, sino dedicándose de manera plena a esta peculiar labor, que es acompañar a nuestros soldados, guardias civiles y policías allí donde se encuentren, en tiempos de paz y en escenarios bélicos. Este “ministerio de paz entre las armas” exige de vosotros una presencia: misionera, itinerante, personal, salvífica y samaritana. De esta manera os santificaréis y llevaréis por el camino de la santidad y el bien a los militares y sus familias. Contribuyendo de esta manera, a construir una sociedad más humana, más solidaria y más pacífica”.
A continuación ha tenido lugar el rito de la ordenación sacerdotal, con la oración consecratoria y la unción de las manos de los neopresbíteros. Los cuatro ordenados son José Eduardo Pena Calvo, natural de Santiago de Compostela, de 28 años de edad; Ángel Briz Fernández, natural de Madrid, de 31 años; Carlos Vera Blanco, de Alcalá de Henares, de 30 años; y Juan Antonio Mañán Bascuas, natural de Lugo de 37 años de edad.

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