“María alienta las vocaciones en la Misión”, lema de la Jornada de Vocaciones Nativas


La Jornada de Vocaciones Nativas se celebrará en todas las diócesis españolas el IV domingo de Pascua, este próximo domingo 29 de abril, para pedir a los fieles su colaboración para el sostenimiento y la formación de las vocaciones, tanto a la vida sacerdotal como religiosa, surgidas en los territorios de misión. El lema de esta campaña 2012 tiene como protagonista a la Madre de Dios bajo el título “María alienta las vocaciones en la Misión”.

Estas Vocaciones Nativas son muy numerosas. Alcanzan hasta 50.000 seminaristas menores, 30.000 seminaristas mayores y 15.000 novicios y novicias en su primer año canónico, que necesitan apoyo y ayuda para su formación y culminación.

La aportación de España para el sostenimiento de vocaciones en la Iglesia alcanza hasta los 1.784.914 euros, que se distribuyó por la Iglesia en los continentes de África (1.575.944), América (97.690) y Asia (111.279).

Durante la rueda de prensa convocada en la sede nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP), para presentar esta Jornada, el director de OMP, el sacerdote Anastasio Gil García, dijo -recordando al beato Juan Pablo II-, que “no podemos permitir que ninguna vocación se pierda por falta de recursos económicos”.

Vocaciones Nativas: riqueza de la Iglesia

En 1949 se empezó a celebrar en España un día dedicado al “Clero Indígena”. La Congregación para la Evangelización de los Pueblos (entonces Propaganda Fide) felicitó a las OMP de España por ser el primer país en organizar de forma estable una jornada en favor de la Obra de San Pedro Apóstol (SPA).

Esta iniciativa pionera es el origen de nuestra Jornada de las Vocaciones Nativas, actualmente fijada para el último domingo de abril. Es una llamada de atención sobre la importancia de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada en los territorios de misión; vocaciones carentes de recursos y que necesitan de nuestra ayuda, en forma de cooperación espiritual y económica, para llevar adelante su formación.

La Jornada pretende fomentar un clima habitual de interés y apoyo a dichas vocaciones mediante la oración perseverante, el ofrecimiento de sacrificios y la ayuda económica, especialmente a través de la fórmula de las “Becas Misioneras ”.

La Obra de San Pedro Apóstol

La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol contribuye al crecimiento del clero local en los países de misión y ayuda a la formación de los sacerdotes y de las religiosas y religiosos.

Fundada por Juana y Estefanía Bigard, en 1888, esta iniciativa de ayuda a las vocaciones se implantó en España en 1922, el mismo año en que el Papa Pío XI la declaraba Obra Pontificia.

Actúa mediante la concesión de subsidios ordinarios anuales en favor de seminarios
para contribuir al mantenimiento de los seminaristas y novicios; y, por otro lado, con
subsidios extraordinarios, para la construcción, ampliación y reestructuración de
seminarios. Procede del mismo modo con los novicios y novicias religiosos y sus centros de formación.

La colaboración con esta Obra se hace se hace mediante colectas, donativos
domiciliados, becas completas o parciales y mediante herencias y legados.

Cartel y lema

El cartel de este año 2012 representa la escena de Pentecostés, en la que los apóstoles son iluminados por la luz del Espíritu Santo e incendiados por las llamas de fuego que se posan sobre sus cabezas, a excepción de la Virgen María, vestida de color azul. Una imagen que ayuda a preparar la fiesta de Pentecostés.

Superpuesta a esta representación aparece la efigie de la Virgen, recordando a los fieles que María sigue presente y activa en la vida de la Iglesia y de los cristianos.

De hecho, el lema de esta campaña tiene como protagonista a la Madre de Dios. Bajo el título “María alienta las vocaciones en la Misión”, la celebración de esta Jornada quiere ser el pórtico para entrar en el mes de mayo, dedicado a la Virgen María. Evocar a María es poner bajo su protección las vocaciones nativas. La escena habla de Pentecostés. Con los apóstoles estaba María, alentándoles a la oración y a la espera. La venida del Espíritu es como el soplo que el Creador insufla en la materia para que tenga vida. Es una hermosa realidad comprobar que en los territorios de misión Dios está suscitando vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Con la presencia de María, el aliento del Espíritu y la cooperación de los fieles, estas vocaciones tienen la garantía de perseverar.

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