Reunión en el Vaticano de la Comisión de la Santa Sede sobre China


Durante esta semana ha tenido lugar en el Vaticano la Comisión creada por Benedicto XVI en 2007 para estudiar las principales cuestiones relativas a la vida de la Iglesia católica en China. Es la quinta vez que se celebra reunión de esta comisión. En ella, los participantes han profundizado el tema de la formación de los fieles laicos, en vista al “Año de la Fe” proclamado por el Santo Padre del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013. Las palabras del Evangelio: “Y Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y los hombres” (Lc 2, 52) ilustran la tarea a la que están llamados los fieles laicos católicos en China.
En primer lugar, deben entrar profundamente en la vida de la Iglesia, concientes de su pertenencia eclesial y en consonancia con las exigencias de la vida en Cristo, lo que requiere la escucha de la Palabra de Dios en la fe. En segundo lugar, están llamados a entrar en la vida civil y el mundo del trabajo, con toda la responsabilidad: amando y respetando la vida desde la concepción hasta su fin natural; la familia, los valores propios de la cultura tradicional china; el amor a la patria, como ciudadanos honestos que tienen cuidado del bien común. En tercer lugar, los laicos de China deben crecer en gracia ante Dios y los hombres perfeccionando la propia vida espiritual como miembros activos de la comunidad parroquial, abriéndose al apostolado.
En este sentido, la Comisión observó con alegría que el anuncio del Evangelio, ofrecido por las comunidades católicas a veces humildes y sin recursos materiales, anima cada año a muchos adultos a pedir el bautismo. Se hace hincapié, por lo tanto, en la necesidad que las diócesis en China promuevan un serio catecumenado para los adultos y cuiden su educación, incluso después del Bautismo. Los pastores deben hacer todos los esfuerzos para consolidar el conocimiento de los fieles laicos en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, y de la doctrina social de la Iglesia.
También se indica a tener especial cuidado en la preparación de los agentes de pastoral de las obras de evangelización, la catequesis y las obras de caridad. La formación integral de los laicos católicos, especialmente allí donde están teniendo lugar rápidos cambios en el desarrollo económico y social, es parte del compromiso para que la iglesia local sea vibrante y vital. Se espera, además, una especial atención al fenómeno de la migración interna y la urbanización.
Durante la reunión, se habló también de los pastores y, en particular, de los obispos y sacerdotes que se encuentran encarcelados o sufren limitaciones injustas en el cumplimiento de su misión. En este sentido se expresó la admiración por la firmeza de su fe y su unión con el Santo Padre. Ellos, sobre todo, necesitan las oraciones de la Iglesia, para hacer frente a sus dificultades con la serenidad y la fidelidad a Cristo.
En cuanto a la situación específica de la Iglesia en China, se observó que persiste la pretensión de los organismos de la llamada “Una Asociación y Una Conferencia”, de situarse por encima de los obispos y de guiar la vida de la comunidad eclesial. En este sentido, siguen siendo vigentes las indicaciones y orientaciones expresadas por el Papa Benedicto XVI en su carta, “para que el rostro de la Iglesia brille con claridad en medio del noble pueblo chino”.
Esto se vio ensombrecido por los clérigos que han recibido la ordenación episcopal ilícita y los obispos ilegítimos que han realizado actos de jurisdicción o sacramentales, usurpando un poder que la Iglesia no les ha conferido. El comportamiento de estos obispos, no solo ha agravado su posición canónica, sino que han perturbado el ánimo de los fieles que han participado en estos ritos.
Por otra parte, esa claridad se ha visto empañada por los obispos legítimos que tomaron parte en las ordenaciones episcopales ilícitas. Muchos de ellos han aclarado su posición y han pedido disculpas al Santo Padre, que ha tenido a bien perdonarlos.
Los participantes de la Reunión Plenaria siguen con atención y con un espíritu de caridad estos eventos dolorosos, y aunque conscientes de las dificultades de esta situación, recuerdan que la evangelización no puede realizarse sacrificando los elementos esenciales de la fe y la disciplina católicas.
Con respecto a los sacerdotes, seminaristas y personas consagradas, la Comisión ha vuelto a insistir sobre la importancia de su formación, alegrándose del esfuerzo sincero y digno de elogio realizado, no sólo en los cursos de educación para los seminaristas, sino también de los momentos de formación permanente para los presbíteros.
Por último, la Comisión observa que el 24 de mayo próximo, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María, Ayuda de los Cristianos y Jornada de Oración por la Iglesia en China, será una ocasión propicia para toda la Iglesia para invocar la energía y el consuelo, la misericordia y el valor de la comunidad católica en China

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