Ministerios de lectorado y acolitado en la diócesis de Santiago de Compostela


Este jueves, a las 19 horas, en la Iglesia de San Martín Pinario, el Arzobispo de Santiago, Monseñor Julián Barrio, conferirá los Ministerios de lectorado y acolitado a un grupo de seminaristas mayores. El acto se enmarca en una Eucaristía solemne, y significa un paso importante en la preparación de los nuevos candidatos al sacerdocio de la diócesis compostelana.

Los seminaristas mayores son Santiago Fernández González, de Turces, Arzúa; Rubén Budiño Carreira, de Arzúa; David Álvarez Rodríguez, de A Coruña; Andros Iglesias Márquez, de Ponteceso; Rubén Diéguez Gutiérrez, de Lalín; Óscar Antonio Roa Osorio, de Venezuela; u Francisco Rafael Gómez-Canoura López, de A Coruña.

Ministerios de Lectorado y Acolitado

Sentido de los ministerios de Lector y Acólito

La Iglesia considera muy oportuno que los candidatos a las Órdenes sagradas, tanto por el estudio como por el ejercicio gradual del ministerio de la palabra y del altar, conozcan y mediten a través de un íntimo y constante contacto esta doble vertiente de la función sacerdotal.

De esta forma los candidatos podrán acercarse a las sagra¬das Órdenes plenamente conscientes y convencidos de su vo¬cación.

Contenido de los dos ministerios.

1. El Lector (ministerio de la palabra)

– Leer la palabra de Dios en la asamblea litúrgica, a excep¬ción del Evangelio.

– Dirigir el canto y participación del pueblo.

– Instruir a los fieles para recibir dignamente los sacramen¬tos.

– Preparar a todos los fieles que ocasionalmente hayan de hacer la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos.

– Faltando el salmista, recitar el salmo interleccional.

– Faltando el diácono o cantor, proclamar las intenciones de la oración universal.

2. El Acólito (ministerio del altar)

– Ayudar al diácono y servir al sacerdote en las funciones li¬túrgicas, principalmente en la santa misa.

– Instruir a los fieles que ocasionalmente ayuden al sacerdo¬te o diácono en los actos litúrgicos.

– Como ministro extraordinario, distribuir la Eucaristía en las siguientes ocasiones:

a) a falta o por imposibilidad, enfermedad o edad avanzada del ministro ordinario (presbítero o diácono);

b) en ocasiones de elevado número de fieles; y exponer el Santísimo Sacramento, reservarlo, excluida la bendición con el mismo, en ocasiones especiales, de acuerdo con las deter¬minaciones de la Conferencia Episcopal.

Exigencias de vida cristiana en estos ministerios.

1. El Lector

– Aspiración constante a la perfección cristiana, propia de un verdadero discípulo del Señor.

– Meditación asidua de la Sagrada Escritura para conocerla mejor.

2. El Acólito

– Ofrecerse diariamente a Dios, siendo ejemplo de seriedad y devoción en el templo.

– Estar cercano al pueblo de Dios y ser caritativo especial¬mente con los necesitados y enfermos.

– Aprender a captar el sentido íntimo y espiritual de todo lo que pertenece al culto público.

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