A todas las Hermandades y Cofradías Penitenciales


Mons. Antonio Mª Rouco Varela   Queridos hermanos y hermanas: 

La Semana Santa, ya cercana, es para todos los miembros de vuestras Hermandades y Cofradías una llamada a vivir con fe profunda y devoción el misterio central del Cristianismo: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. De modo especial, las Hermandades de penitencia encuentran en el Misterio Pascual de Cristo su fisonomía espiritual más entrañable que les urge a unirse a Cristo, muerto y resucitado por nosotros. 

Si durante todo el año vivís como comunidades de fe en torno al Señor Resucitado, mediante la comunión, la oración y la caridad fraterna, en la Semana Santa, vuestras cofradías hacen público el culto que os sostiene y da sentido en la comunión de toda la Iglesia. Al salir a la calle con vuestras imágenes de devoción, confesáis públicamente la fe en los misterios santos e invitáis a la gente a caminar con Cristo hacia la consumación de su amor al Padre y a los hombres. 

La Religiosidad Popular, que os caracteriza, está íntimamente unida a la liturgia, nace de ella y a ella debe conducir. Las salidas procesionales, que hunden sus raíces en las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual, son expresión de esa experiencia de fe y pretenden proclamar en la calle el misterio que vivimos en la Iglesia gracias a los sacramentos instituidos por Cristo. 

Vuestras salidas procesionales, señala, acercan al hombre de hoy, gracias a las escenas evangélicas que los artistas han convertido en arte viviente, la experiencia del Señor Jesús, su amor para todos los hombres, la salvación que ha venido a traer. Son catequesis plásticas, el único alimento y la única puerta por la que muchos hermanos pueden entrar en la fe y reconocer a Jesús como Redentor del hombre. Os invito, por tanto, en vuestro caminar penitente por las calles de Madrid, a uniros a Él con sus mismos sentimientos de obediencia a la voluntad del Padre, tal como oraba en Getsemaní, o en lo alto de la cruz, perdonando a sus enemigos y entregando su espíritu en las manos del Padre. Que la Pasión, muerte y resurrección de Cristo os ayude, en último término, a que vuestra vida, unida a la de Cristo, sea como el grano de trigo que cae en tierra y muere para dar mucho fruto para la vida del mundo. 

Con mi afecto y bendición 

+Antonio Mª Rouco Varela,

Cardenal Arzobispo de Madrid

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