Campaña contra el Hambre 2012
Mons. Raúl Berzosa Un año más, Manos Unidas llama a nuestra conciencia y a la generosidad de nuestro corazón. En esta ocasión con un lema muy concreto: “La salud, derecho de todos. ¡Actúa!”. Estamos en la Campaña n.53. Hace unos meses, en un encuentro con Delegados de Pastoral de la Salud, en Madrid, les regalaba la siguiente cita: “La humanidad que observamos, y somos, parece una humanidad rota.
Rota, en primer lugar, en cada uno de nosotros: el yo es un teatro de sombras, de personajes neuróticos cuyos hilos no manejamos. Nuestras facultades también están disociadas y su jerarquía trastocada. Divididos con nosotros mismos, lo estamos así mismo entre nosotros: somos enemigos, solitarios y confundidos en la misma confusión y división.” (O. Clement). La conclusión era evidente: existe un clamor universal a favor de la salud. ¿Qué entendemos por salud? – La salud integral, es decir, física, psíquica, social, moral y espiritual. Y, de nuevo, remitiéndome al encuentro de Madrid, citaba unas frases de la Conferencia Episcopal Italiana: “Salud, en lo interior, equivale a equilibrio dinámico entre cuerpo, psiqué y espíritu; y, en lo exterior, a equilibrio entre persona y medio ambiente”. Y, añadía, sin olvidar que Dios es salud y proporciona la salud que nada ni nadie puede otorgar. Jesucristo es salud y sanador para toda la humanidad. Con una grave advertencia: “La pérdida de sentido existencial global en Occidente es un fenómeno cultural y social. Ya no sirve, como en tiempos pasados, presuponer un horizonte trascendente de la realidad, aunque las grandes Iglesias actúen como si así fuera” (W. Thiede).
Bienvenida sea esta Campaña de Manos Unidas. Nos vuelve a recordar que el hambre no es sólo de pan, sino de afecto, de cultura, de sentido vital, de salud y de Dios. Y que, en consecuencia, como hemos subrayado, la salud no es sólo física o mental o social sino también espiritual. Que nuestro compromiso sea sincero. Aun en medio de la crisis que estamos padeciendo. La ayuda llegará este año a proyectos humanitarios y de desarrollo para Bolivia, India, Costa de Marfil, Benin y Paraguay. Finalizo con una frase de T. Roosvelt: “Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés”. ¡Gracias voluntarios y colaboradores de Manos Unidas! Lo que hacéis no tiene precio. El amor cristiano es lo único que crece cuanto más se reparte.
+ Raúl Berzosa
Obispo de Ciudad Rodrigo


