Una resolución que engrandece a Europa
Mons. Francisco Gil Hellín Una de las mayores conquistas de la civilización es, sin duda, el respeto y la protección de la vida humana. Más aún, de la vida en general, incluidala vegetal. Graciasal cristianismo, Europa ha sido pionera en este campo. Uno de los padres fundadores dela actual Unión Europea, Robert Schuman, pensaba que Europa podía convertirse en propulsora de una Unión Mundial, precisamente porque ella admite sin distingos que todos los hombres poseemos la misma dignidad, ya que todos somos personas. Plasmar esto en estructuras y leyes daría el resultado de un mundo en el que todos los hombres y mujeres de la tierra tendrían reconocidos los mismos derechos y obligaciones y, por ello, formarían una gran comunidad humana.
Por contraste, hay que reconocer que las clases dirigentes de Europa: políticas, económicas, culturales y sociales no han hilado fino en las últimas décadas en materia de protección de la vida humana. Pues mientras han dado pasos muy importantes en lo que se refiere al aprecio y protección de la vida animal y vegetal, en lo que respecta a la vida humana, y, más en concreto, en la del no nacido, hemos dado muchos pasos hacia atrás. Se ha impuesto en la mayoría de las legislaciones «la ley del más fuerte». De hecho, el asesinato del no nacido –dejemos de una vez el eufemismo “interrupción del embarazo”– está no sólo admitido y practicado sino propuesto como un derecho de la madre.
Ahora, Europa ha retornado a sus mejores caminos, al dictaminar el Consejo Europeo que «la eutanasia debe ser prohibida siempre» y, «en el caso de duda, la decisión debe ser siempre pro-vida y a favor de la prolongación de la vida». El mismo Consejo aclara que entiende por eutanasia «la muerte intencional, por acción u omisión, de un ser humano en función de su presunto beneficio».
Con ello, el Consejo de Europa sienta un importante precedente a favor de la vida, ya que es la primera vez que una institución política europea se manifiesta de forma tan diáfana y contundente sobre la eutanasia. Esta es la tercera victoria importante para la vida y la dignidad de los más débiles, tras la resolución 2010 que fortalecía la libertad de conciencia para los médicos y el personal médico y de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos afirmara el año pasado que no existe derecho a la eutanasia enla Convención Europea.
La prohibición de la eutanasia ha sido valorada muy positivamente por el Presidente del Consejo Europeo, el diputado Luca Volontè, quien se ha manifestado en estos términos: «El año pasado obtuvimos una gran victoria que reafirma el derecho de los médicos a la objeción de conciencia; hoy también hemos peleado una buena batalla y la hemos ganado, gracias a Dios, en contra de una verdadera tiranía ideológica de la cultura de la muerte».
Esta resolución es tanto más importante, cuanto que pone en difícil situación a los países que permiten la eutanasia, como Holanda y Bélgica. Es verdad que la resolución no es vinculante, pero se espera que estos Estados miembros sean conscientes de la norma establecida porla Asamblea Parlamentariay tengan que revisar su propia legislación.
Sea como fuere, la resolución es un paso por el camino que conduce hacia metas que hicieron grande a Europa, a la cabeza de las cuales está el reconocimiento de la dignidad que tiene toda persona humana por el hecho de ser persona.
+ Francisco Gil Hellín
Arzobispo de Burgos


