Carta al Pueblo de Dios y a quienes quieran cooperar en esta causa justa
Amadeo Rodríguez La campaña anual de Manos Unidas es siempre una llamada a la conciencia de todos los ciudadanos de buena voluntad, que obliga a mirar con el corazón hacia las grandes heridas sociales que tiene abiertas nuestro mundo en los países más pobres. Últimamente esas heridas suelen ser los ocho objetivos del milenio. Todos los años lo hace con un mensaje concreto para que no se disperse nuestra mirada y no lleguemos a acostumbrarnos a convivir con los problemas de los más heridos en un mundo desigual e injusto. En esta ocasión nos hacen mirar hacia la enfermedad, concretando sobre todo en las enfermedades endémicas que asolan muchos países de la tierra, sobre todo en África. El lema es: LA SALUD DERECHO DE TODOS. ¡ACTÚA!
Es así como nos proponen lo evidente: que lo que nosotros estamos disfrutando como un gran bien y logro social, en el mundo, sobre todo en el más pobre, a muchos les falta. Este lema nos interpela directamente a cada uno. En él se hace una invitación a cada ciudadano a que se comprometa en la búsqueda de soluciones para este problema y para todos los que afectan a los seres humanos. Por eso nos dice: ¡Actúa! En un manifiesto que quiere ser la concreción de la campaña, Manos Unidas recoge la conciencia de esta Organización católica y hace una llamada al compromiso de defender el valor y la dignidad de cada vida humana, con una defensa activa del desarrollo integral de todos, y naturalmente, en consonancia con el objetivo del milenio elegido, propone que nos comprometamos en mejorar la salud de los más débiles y olvidados y a mejorar las condiciones de vida.
Lo hace primero como denuncia de la situación en materia de salud; después manifiesta un desarrollo del objetivo; y por último termina invitándonos al compromiso en la defensa de la salud integral de todos los seres humanos. Además, el mensaje de Manos Unidas no tiene ninguna frontera, sólo la que cada uno quiere ponerle. Es un mensaje a todos los hombres y mujeres que se sientan interpelados por el problema que se les presenta. Manos Unidas les dice lo que está sucediendo y se ofrece a canalizar su colaboración, si confían en ella. Credibilidad, desde luego, la tiene toda.
Desde Manos Unidas nos proponen un gran compromiso, y lo hacen desde la conciencia del amor indestructible de Dios. En efecto, Manos Unidas pide la colaboración de todos desde su conciencia cristiana. Sus miembros saben que la caridad de Cristo les interpela al amor y al servicio a los pobres dela tierra. ManosUnidasnace y vive desde la fe en el Dios Padre de todos, que nos ama en Jesucristo, su Hijo, y que nos alienta en el amor por el Espíritu que guía la vida de la Iglesia, en la que la caridad es una exigencia y un compromiso fundamental.
Es por eso que el mensaje anual que cada año nos dirige nos llega, sobre todo, a través de las diócesis de España y de cada una de las miles de parroquias que hay diseminadas por la geografía nacional. Desde la cálida vida cristiana de nuestras comunidades cada año se renueva esta llamada a la solidaridad, que está abierta a todos; también a los que no tengan muy actualizados sus vínculos con la Iglesia o momentáneamente los tengan interrumpidos, y también a los que, sin tener fe, se siente atraídos por el testimonio de su caridad.
Que la Iglesia sea vehículo para nuestra solidaridad es lo que me legitima, como obispo de la Iglesia católica en Plasencia, a deciros a todos: acoge la invitación de Manos Unidas, colabora con ella porque es de fiar y actúa con ella porque ya ha demostrado claramente su larga experiencia para una eficaz solución de los grandes problemas de la humanidad.
En el nombre del Señor os digo: La salud derecho de todos. ¡Actúa!
+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia


