Adviento, ocasión propicia, espera y esperanza, llegada

Mons. Rafael Palmero      Hay, en la enseñanza de nuestro querido Papa Benedicto XVI, una invitación persuasiva, repetida todos los años con matices siempre nuevos, a vivir y calar en el contenido profundo del Adviento, como tiempo de esperanza, de salvación y de vida.

 Me fijo en dos momentos sucesivos, separados en el tiempo, pero unidos en la intencionalidad y el contenido. Se advierte en ellos una línea de pensamiento rectilínea y persuasiva.

1. Viene nuestro Salvador

 “Anunciad a todos los pueblos y decidles (año 2006): Mirad. Dios viene, nuestro Salvador. Al inicio de un nuevo ciclo anual, la liturgia invita a la Iglesia a renovar su anuncio a todos los pueblos y los resume en dos palabras: “Dios viene”. Esta expresión tan sintética contiene una fuerza de sugestión siempre nueva.

 Detengámonos un momento a reflexionar: no usa el pasado –Dios ha venido- ni el futuro, -Dios vendrá-, sino el presente: “Dios viene”. Como podemos comprobar, se trata de un presente continuo, es decir, de una acción que se realiza siempre: está ocurriendo, ocurre ahora y ocurrirá también en el futuro. En todo momento “Dios viene”.

 El verbo “venir” se presenta como un verbo “teológico”, incluso“teologal”, porque dice algo que atañe a la naturaleza misma de Dios. Por tanto, anunciar que “Dios viene” significa anunciar simplemente a Dios mismo, a través de uno de sus rasgos esenciales y característicos: es  el Dios-queviene.

 El Adviento invita a los creyentes a tomar conciencia de esta verdad y actuar coherentemente. Resuena como un llamamiento saludable que se repite con el paso de los días, de las semanas, de los meses: Despierta. Recuerda que Dios viene. No ayer, no mañana, sino hoy, ahora. El único verdadero Dios, “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob” no es un Dios que está en el cielo, desinteresándose de nosotros y de nuestra historia, sino que es el  Dios-queviene.

 Es un Padre que nunca deja de pensar en nosotros y, respetando totalmente nuestra libertad, desea encontrarse con nosotros y visitarnos; quiere venir, vivir en medio de nosotros, permanecer en nosotros. Viene porque desea liberarnos del mal y de la muerte, de todo lo que impide nuestra verdadera felicidad, Dios viene a salvarnos” (2.1.2.2006).

  Presencia, venida

 “San Pablo  usa precisamente la palabra “venida”, “parousia”, en latín adventus, de donde viene el término Adviento… Reflexionemos brevemente sobre el significado de esta palabra, que se puede traducir por “presencia”, “llegada”, “venida”. En el lenguaje del mundo antiguo era un término técnico utilizado para indicar le llegada de unfuncionario, la visita del rey o del emperador a una provincia. Pero podía indicar también la venida de la divinidad, que sale de su escondimiento para manifestarse con fuerza, o que se celebra presente en el culto. Los cristianos adoptaron la palabra “Adviento” para expresar su relación con Jesucristo: Jesús es el Rey, que ha entrado en esta pobre “provincia” denominada tierra para visitar a todos;, invita a participar en la fiesta de su Adviento a todos los que creen en él, a todos los que creen en su presencia en la asamblea litúrgica.

Con la palabra adventus se quería decir sustancialmente: Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras.

Visita de Dios

 Por lo tanto, el significado de la expresión “Adviento” comprende también el de  visitatio, que simplemente quiere decir “visita”; en este caso se trata de una visita de Dios: él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. En la vida cotidiana todos experimentamos que tenemos poco tiempo para el Señor y también poco tiempo para nosotros. Acabamos dejándonos absorber por el “hacer”. ¿No es verdad que con frecuencia es precisamente la actividad lo que nos domina, la sociedad con sus múltiples intereses lo que monopoliza nuestra atención? ¿No es verdad que se dedica mucho tiempo al ocio y a todo tipo de diversiones? A veces las cosas nos “arrollan”.

Captar una presencia

 El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos comenzando, nos invita a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nos. ¡Cuán a menudo nos hace percibir Dios un poco de su amor! Escribir –por decirlo así. Un “diario interior” de este amor sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida. El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. La certeza de su presencia, ¿no debería ayudarnos a ver el mundo de otra manera? ¿No debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como “visita”, como un modo en que él puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situación?

Espera y esperanza

 Otro elemento fundamental del Adviento es la espera, una espera que es al mismo tiempo esperanza. El Adviento nos impulsa a entender el sentido del tiempo y de la historia como  kairós, como ocasión propicia para nuestra salvación. Jesús explicó esta realidad misteriosa en muchas parábolas: en la narración de los siervos invitados a esperar el regreso de su dueño; en la parábola de las vírgenes que esperan al esposo; o en las de la siembra y la siega. En la vida, el hombre está constantemente a la espera: cuando es niño quiere crecer; cuando es adulto busca la realización y el éxito; cuando es de edad avanzada aspira al merecido descanso. Pero llega el momento en que descubre que ha esperado demasiado poco si, fuera de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente a lo largo de nuestra vida, nos acompaña y un día enjugará también nuestras lágrimas. Un día, no lejano, todo encontrará su cumplimiento en el reino de Dios, reino de justicia y de paz”.

 Así reflexionaba en alta voz y predicaba al pueblo nuestro querido Papa hace 3 años. Su magisterio sigue siendo vivo y actual. ¿Lo es también nuestra  respuesta? Tenemos a la vista una oportunidad nueva.

+ Rafael Palmero Ramos

Obispo de Orihuela-Alicante

Acerca del autor

Rafael Palmero Ramos nació en Morales del Rey, Provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 27 de julio de 1936, en una familia sencilla, siendo el segundo de seis hermanos. En su pueblo nata,l hizo sus primeros estudios, con otros 114 muchachos, bajo la dirección de Don Domingo Vicente, maestro nacional. Llamado por el Señor al sacerdocio, cursa Humanidades, Filosofía y dos años de Teología en el Seminario Conciliar de Astorga. Pasa luego a Roma, como alumno del Colegio Español de San José y completa sus estudios eclesiásticos en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde se doctora en Sagrada Teología con una tesis titulada “Ecclesia Mater en San Agustín” (1968); y en el “Angelicum”, Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, obtiene la licenciatura en Ciencias Sociales (1962). Cursa estudios también en el Centro Internacional para la Formación Social del Clero de Roma en dependencia directa de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades, y recibe el título de Diplomado en Sociología Pastoral (1961). Ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1959, en Astorga, en su Seminario Mayor desempeña de 1961 a 1965 el cargo de Secretario de Estudios y Profesor de Teología Fundamental y de Doctrina Social de la Iglesia, conciliando su actividad docente con la labor de Vicedelegado primero (1962-1963) y Delegado Episcopal de Caritas Diocesana después (1963-1968). Ministerio pastoral directo ejerce en la Parroquia de San Pedro de Rectivía (1967-1968). Más tarde, Don Marcelo González Martín, Arzobispo de Barcelona, lo llama a la Ciudad Condal y le vincula a su Secretaría Particular (1968-1972). Forma también parte del Consejo Diocesano de Caritas de la Ciudad Condal, como Subdirector del Departamento de Comunicación Cristiana de Bienes (1968-1972), y preside el Patronato Diocesano de la Obra Benéfico-Social del Niño Dios (1969-1972). Ministerio pastoral directo ejerce en la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, de las Ramblas (1970-1972). Con Don Marcelo marcha a Toledo en enero de 1972. El tres de octubre del mismo año se incorpora al Claustro de Profesores del Estudio Teológico San Ildefonso, para explicar Teología de la Acción Pastoral (1972-1996), Doctrina del Vaticano II y Catequesis del Papa (1972-1974). El 14 de diciembre de 1972 es nombrado Vicario General del Arzobispado de Toledo, y en diciembre de 1974 Arcediano de la Santa Iglesia Catedral. El 24 noviembre 1987 fue nombrado Auxiliar de Toledo y Titular de Pedena. Recibió la ordenación episcopal en la Catedral Primada el 24 de enero de 1988. El 9 de enero de 1996 el Santo Padre le nombró Obispo de Palencia, tomando posesión de la Sede palentina el 17 de febrero de ese mismo año. En la Diócesis de Palencia, D. Rafael ha recorrido todas las parroquias, administrando en ellas el sacramento de la Confirmación y realizando la visita pastoral. Ha llevado a buen puerto proyectos que ya estaban en marcha (Casa de la Iglesia, acondicionamiento del Museo Diocesano...) y ha realizado otros nuevos (restauración de la Catedral, de otros templos, reforma del Seminario Mayor y del Obispado, refuerzo e impulso a diversas delegaciones diocesanas de pastoral). Importantes han sido en el desarrollo de los cursos pastorales las cartas de adviento que cada año ha dirigido a sus diocesanos. Ha celebrado 10 peregrinaciones con jóvenes a la Trapa “Tras las huellas del Hermano Rafael” y ha reformado la Residencia de “San Bernabé y San Antolín”, de Patronato Diocesano. Con fecha 26 de noviembre de 2005 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Orihuela-Alicante, tomando posesión de la sede el día 21 de enero de 2006. En la Conferencia Episcopal, ha formado parte de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, de Enseñanza y Catequesis, de Doctrina de la Fe, de Relaciones Interconfesionales y actualmente es miembro de la Comisión de Pastoral. En ella es responsable del Departamento de Pastoral de la Salud. Es miembro del Consejo de Economía de la Conferencia Episcopal Española. Desde el 5 de Enero de 2011, consultor del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. Don Rafael ha publicado libros y artículos sobre temas de índole teológica, social y pastoral. Entre sus publicaciones se encuentran los siguientes libros: “Ecclesia Mater en San Agustín” (Madrid 1970), “El sacerdocio de los laicos” (Madrid 1971), “Ana Lapini y su obra” (Barcelona 1971),“San José, del sindicato de la madera" (Bilbao 1974 y Burgos 1990, en colaboración), “Don Marcelo González Martín, Cardenal Arzobispo de Toledo. Diez años de servicio en la Diócesis Primada” (Toledo 1981), “M. María de Jesús Guízar, Fundadora de las Siervas Guadalupanas de Cristo Sacerdote” (Ávila 1986), “Iglesia, misterio de fe, hogar de hermanos y comunidad de vida” (Ávila 1987, en colaboración), “Santidad es alegría” (Burgos 1990), “Testigo con trece años. San Pelayo, mártir” (Ávila 1990), “El hombre más feliz de la tierra” (Burgos), “Los dones del Don de Dios” (Burgos 1998), “Con Cristo al tercer milenio” (Madrid 1999), “Una Diócesis con suerte ¡Palencia tiene Trapa!” (Burgos 1999) “Teología del dolor y de la enfermedad” (Burgos 2000), “Camino abierto. Tras las huellas de Don Manuel González, Obispo de la Eucaristía” (Burgos 2000), “Una serena alegría. Con el H. Rafael Arnaiz” (Burgos 2000), “D. Manuel González. El Obispo de la Eucaristía” (Burgos 2000, “Don ángel Rico, Padre conciliar y obispo del Vaticano II” (Burgos 2002), “15 días con el hermano Rafael” (Ciudad Nueva 2003), “15 días con Don Manuel González” (Ciudad Nueva 2003), “Eucaristía, misterio, vida y fraternidad, el Obispo del Sagrario” (Madrid 2004), “Tras las huellas del Hermano Rafael” (Burgos 2005), “15 días con la Madre Maravillas” (Ciudad Nueva 2005), "La Iglesia Nuestra Madre San Agustín en San Pablo" en XII Jornadas Agustinianas San Pablo en San Agustín (Madrid 2009 253-300), "Muerte que da vida, la de Jesús", pregón de la Semana Santa (Astorga 2009), "Vivir en parroquia, vivir en familia: la aportación de la liturgia, en comisión episcopal de liturgia, Liturgia y parroquia hoy", EDICE Madrid 2009, pp. 7-13. "La Iglesia nuestra madre. San Pablo en San Agustín" en Centro Teologico San Agustín, XII Jornadas Agustinianas, Madrid 2009, pp. 281-289. "10 Claves del Hno. Rafael para vivir el evangelio" Monte Carmelo 2009, pp. 127. "Morada de Dios por el Espiritu" ep. 2-22. V centenario de nuestra Catedral de Orihuela 2010(ef. 2, 22), 46 pp, "San José ayer y hoy", Monte Carmelo, Burgos 2010, 207pp. Catedral de Palencia, Alma de la ciudad, acogedora y bella, en le ceattedrali segni delle radici cristiane in Europa, Atti del I e del II convegno, opera del Duomo di Ovvieto 2010, 137 - 152. La Fuente de San José, Monte Carmelo, 2011, 105 pp.
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