La propuesta para el Adviento
Mons. Joan Piris En el Mensaje a los miembros de la Iglesia católica de Lleida con fecha 2 de octubre he propuesto, entre otras cosas, que cada parroquia, unidad pastoral, delegación, comunidad o institución diocesana, al elaborar los objetivos pastorales de este curso, programe por el Adviento (y la Cuaresma) alguna acción concreta encaminada a trabajar la prioridad de este año: la Presencia de Iglesia en nuestra sociedad leridana. Esto quiere decir que hay que precisar entre todos: qué, por qué, quién, cómo, cuándo, etc., Para que después se pueda evaluar.
Lo recuerdo hoy que comienza el Adviento para que el tiempo vuela y hemos insistido en la necesidad de hacer camino en “continuidad” con todo lo ya hecho y con la “novedad” que el día a día conlleva. Recordemos aquello de san Agustín: “Debemos sentirnos insatisfechos con lo que somos, si queremos llegar a lo que aspiramos. Si nos complace lo que somos, dejaremos de avanzar. Si nos convencemos que es suficiente, no volveremos a dar un paso “.
Hay que seguir manteniendo el paso con esta esperanza activa que alimentamos y renovamos en nuestras frecuentes encuentros con la Palabra y la presencia sacramental del Resucitado que nos apoya y nos empuja a hacerlo experimentar vivo y presente en el mundo. Y también, hay que poner en común estas acciones concretas en las reuniones periódicas de las unidades pastorales y de los arciprestazgos, practicando el discernimiento comunitario y ayudándonos unos a otros a leer la vida buscando la voluntad de Dios en cada momento y circunstancia.
En este camino, y como miembros que somos de la sociedad civil, acabamos de participar en unas elecciones políticas y pienso que es el momento también de recordar la Enseñanza Social de la Iglesia que nos puntualiza la necesidad de tener en cuenta que, junto al bien individual, está el bien social, el bien común, el bien de todos: individuos, familias, grupos intermedios que se unen en comunidad social. Pronto, en Navidad, cantaremos de modo particular al “Dios-con-nosotros”, aquel que ha hecho “comunión” con nosotros por la Encarnación (Jn 1, 14). Habiendo experimentado el amor de Dios hay que pasar a ser “noticia de Dios” en el mundo, puntos de referencia, señales, con humildad y sin pretensiones, pero mirando con mucha atención el bien común. Es la dinámica de la caridad recibida y ofrecida. Amamos a los demás tanto más eficazmente cuanto más trabajamos por un bien común que responda a sus necesidades reales, y todos los cristianos estamos llamados a esta caridad, según la propia vocación y las posibilidades de incidir en la vida pública. El compromiso en favor del bien común, cuando está inspirado y sostenido por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad universal de Dios hacia la que avanza la historia de la familia humana (cfr. Charitas in Veritate 7).
Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,
+Joan Piris Frígola
Obispo de Lleida


