Fiestas de Santa Teresa 2011
Os saludo con gozo en la fiesta de Santa Teresa, que cada año llega a nosotros como un oasis de vegetación y frescura en medio el desierto. La figura de la Santa nos alcanza en este día como un ideal de vida y un camino a recorrer hacia el cielo, como una fiel intercesora en nuestros gozos y en nuestras luchas diarias.
En la fiesta de la Santa de este año permanecen vivos todavía los ecos de la JMJ en nuestra ciudad. Veinte mil jóvenes nos han visitado el mes de agosto pasado y varios miles no pudieron llegar hasta nosotros por imposibilidad técnica, dadas las condiciones de nuestra ciudad. Se instalaron en Ávila y en otras ciudades de nuestra provincia. Todos venían buscando el espíritu de Santa Teresa. Querían conocer, ver, tocar, los lugares en que ella nació, vivió, oró y escribió. Por los templos de San José, la Encarnación y la Santa pasaron estos jóvenes dejándose penetrar por el espíritu y el carisma de Santa Teresa. Aquí vivieron días inolvidables al calor térmico y espiritual del Carmelo. Los propios muchachos, los sacerdotes y los obispos que les han acompañado han agradecido reiteradamente nuestra acogida y han señalado la importancia que esta visita ha tenido para la formación cristiana de los jóvenes. Decidlo a toda la Diócesis y a la ciudad de Ávila –nos dijeron-: dad gracias a los voluntarios, a las autoridades, a todas las familias y personas que nos acogieron. Dadles las gracias por su generosidad y por haber conservado con tanto amor el espíritu y el estilo de vida de la Santa. Nosotros, la ciudad y los pueblos que los acogimos, también percibimos en ellos algunos rasgos de la santa andariega. Ellos vinieron hasta nosotros desde países lejanos con ánimo alegre y decidido, ágiles de cuerpo para caminar, ágiles de mente para entender y ágiles de espíritu para orar; ellos nos dieron de ejemplo de oración; jóvenes de edad y de espíritu para percibir el don y la gracia que nos llega por mediación de la Santa. Este verano Teresa nos ha regalado una multitudinaria presencia joven y creyente. Se han presentado ante nosotros como un modo de vivir distinto al que estamos acostumbrados, un estilo atractivo y singular: alegres, respetuosos, deseosos de compartir su vida con nosotros por unos días, de encontrarse con nuestra cultura y nuestra espiritualidad. Agradecidos por haberse sentido ciudadanos de Ávila y miembros activos de la Iglesia en que nació y viven para siempre Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.
Ahora habremos de prepararnos para el jubiloso año 2014 – 2015. Muchas personas acudirán a nosotros con parecido espíritu al que vivieron los jóvenes este verano, al que muchos peregrinos nos visitan cada día y en particular días como en esta fiesta de la Santa. Hemos de saber acoger a quienes nos visitan. Abrirles nuestra ciudad, nuestra historia, nuestro espíritu y también nuestras casas, pero sobre todo, nuestras personas. Contar la fama de nuestra Santa a todas las gentes es una misión que nos ha encomendado el Señor a los abulenses. Para ello debemos, nosotros los primeros, conocerla bien y acercarnos a ella en nuestras actitudes y comportamientos. Contar su fama es un deber y un compromiso que nos exige un mayor conocimiento e imitación de sus virtudes a todos los abulenses.
Como sabéis, nos estamos preparando a la celebración del V centenario, conociéndola mejor. Para ello acudimos a las fuentes de su espiritualidad que son sus escritos. Cada año leemos un libro. Ya llevamos dos años en los que hemos leído su “Vida” y su “Camino de perfección”. Este año nos toca leer y orar con el libro de “Las Fundaciones”. Todo abulense debe leer individualmente o en grupo el libro de las Fundaciones. Los Padres Carmelitas nos facilitan el trabajo. Su lectura nos sitúa ante la ingente obra de la Santa, y en ella seguimos descubriendo aspectos maravillosos de su personalidad, su genio, su carisma y su santidad. Su obra sabemos que fue ingente no sólo por el número de las fundaciones sino por el espíritu con que superó las continuas dificultades que se le presentaron para llevarlas a su fin. Como todas sus obras, la lectura de las Fundaciones resulta apasionante. Por medio de su pluma, Teresa nos abre la puerta de su alma para que podamos vivir con ella la peripecia de su vida con la hondura y la intensidad con que ella vivió. Sin embargo, estemos atentos: Teresa no es la meta de nuestra lectura, ella nos lleva al Señor. Los estilos narrativo, oracional, parenético, se entretejen bellamente para facilitarnos una lectura a la par emocionante y espiritual. Sus escritos traslucen el amor de su vida, Aquel por quien se entregó, vivió y murió, y ahora con Él vive para siempre.
A todos, queridos abulenses y a los llegados de fuera para compartir con nosotros la alegría y la piedad, os deseo una muy feliz fiesta de Santa Teresa.
Con mi bendición para todos,
+ Jesús García Burillo
Obispo de Ávila



