Los ojos de la Madre de Dios
En diálogo con unos jóvenes, un anciano les retó un día: «¿Verdad que no sabéis como son los ojos de la Virgen?” Los chicos quedaron desconcertados, pero su interlocutor prosiguió: Es muy fácil, lo decimos cuando le rezamos la Salve: «Vuelve a nosotros tus ojos tan misericordiosos.” Quería resaltar una cualidad de la Virgen, su misericordia, que nos acoge siempre en su bondad, y más cuando volvemos a su Hijo después de habernos apartado.
Este fin de semana ha estado lleno de festividades. Tarragona con la de Santa Tecla, la discípula de san Pablo. Tenemos la satisfacción de la próxima celebración de un congreso que reunirá en Tarragona intelectuales internacionales de primer orden y de la visita confirmada de una delegación turca, el país de donde procedía la Santa. También hemos celebrado la Virgen de la Merced, fiesta mayor de Barcelona, redentora de cautivos, a la que invocamos para que también hoy nos rescate cuando sea necesario de la cautividad del alma que supone el pecado. Y este domingo llega la Virgen de la Misericordia, fiesta en Reus, donde muchas mujeres, más que en otros lugares, llevan el nombre de Misericordia.
Recuerdo siempre con emoción las celebraciones en la plaza del Santuario, junto al templo siempre abierto y concurrido por la devoción de tanta gente, y muy cerca del monumento a la Pastoreta, aquella jovencita a la que, según la venerable tradición, se le apareció la Virgen un día de 1592 cuando la población estaba asolada por el azote de la peste. La Señora le imprimió una rosa en la mejilla, flor que figura en el escudo de la ciudad.
Celebro que se mantengan las tradiciones, sobre todo cuando la devoción no se manifiesta, como en este caso, sólo un día del año, sino que diariamente hay visitas a la Virgen en su santuario, y las personas encomiendan a su protección sus dolores y alegrías.
La invocación a la misericordia divina a través de la Madre del Redentor se manifiesta también en otros lugares. En Tarragona una de sus calles lleva por nombre Bajada de Misericordia. Y en el Museo Diocesano hay una prueba material de la antigüedad de esta devoción: una talla gótica de la Virgen del siglo XV, la cual, restaurada en su momento por Eustaqui Vallès, conserva su belleza amable. El antiguo escultor que la hizo arrancó una sonrisa de esta imagen de piedra, incapaz de imaginar de otra manera a nuestra Madre celestial.
María tiene muchos títulos. Cuando rezamos las letanías del rosario recordamos algunos. El de Madre de Misericordia es uno de los más apropiados si tenemos en cuenta las muchas veces que hemos de invocar su ayuda, más allá de lo que nos correspondería en justicia.


