Benedicto XVI: “Nuestra esperanza reposa en el Señor”
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Un extraordinario ‘fresco musical’ se abrió a los ojos del Pontífice y de los padres sinodales en el aula Pablo VI. El director de orquesta y compositor Enoch zu Guttenberg dirigió con sabiduría la Comunidad Coral de Neubeuern, la Orquesta KlangVerwaltung y los solistas sobre el pentagrama de la misa de Requiem de Giuseppe Verdi. Una partitura –escrita después de la muerte de Alessandro Manzoni- en la cual se describe “el drama espiritual de hombre ante Dios Omnipotente, del hombre que no puede eludir la eterna pregunta sobre su existencia”. El Papa apreció el homenaje que le dedicaron, recordando cómo Verdi representó las historias de infelices, perseguidos y víctimas, escrutando con extraordinaria sensibilidad el corazón humano. “Verdi –libre de los elementos de la escena, representa la gama de sentimientos humanos de frente al final de la vida, –precisó el Pontífice – la angustia del hombre ante la propia frágil naturaleza, el sentido de rebelión ante la muerte, el temor ante la proximidad de la eternidad”. “Nuestra esperanza –concluyó Benedicto XVI – reposa siempre en el Señor”.


